Septiembre, otra vez
Anoche pensaba cerrar este blog. No sé porqué a todos los blogueros veteranos se nos pasa esta idea por la cabeza al cabo de cierto tiempo. Vemos que pasan los días sin ganas de escribir, sólo de vivir lo que te pasa. Pensamos que nuestra vida cotidiana carece del interés necesario para ser objeto de un post, o que ciertos sentimientos, reflexiones, son difíciles de expresar.
Sí, anoche lo pensé. Pero también sabía que si lo dejo dentro de un tiempo me arrepentiré. Habrá un vacío en mis memorias, en el relato de mi vida; como si el tiempo fuera una página en blanco. Y cuando quiera recordar lo que me sucedió en ese periodo me tendré que conformar con los fragmentos recuperados de mi memoria, bastante mala para los sucesos más recientes.
Así que he decidido seguir, aunque creo que debo dar algún giro a mi blog. Cuando empecé quería contar mi vida sentimental, precisamente porque carecía de ella. Luego llegó M. y cobró otro sentido, mucho más apasionado y urgente. Ahora las aguas han vuelto a su cauce, y es difícil seguir escribiendo sobre una vida amorosa tranquila y feliz. Ya no siento la necesidad de decir cuánto la amo, sobre todo porque me cansa la repetición infinita de sentimientos ya expresados de mil maneras. Y también porque me cuesta encontrar las palabras precisas; el amor se siente, sólo se siente dentro, como un calorcillo agradable en el pecho. A veces se me ocurre una idea feliz, alguna reflexión que me gustaría escribir aquí; pero me suele suceder cuando estoy fuera, en los momentos menos oportunos, y cuando llego a casa la idea se ha esfumado, como esos sueños que no podemos aferrar al despertarnos.
De momento, sólo voy a contar mis planes para este año. Como ya comenté, para mí septiembre es el mes de los buenos propósitos. Es cuando volvemos a las rutinas del trabajo, de la vida casera y las obligaciones cotidianas. Este año me matricularé en italiano. He sabido que existe la posibilidad de estudiar a distancia, sólo presentándote a los exámenes. Y también reanudaré mis estudios de filología, abandonados por el nacimiento de mi hija, hace ya cinco años. Me apetece seguir aprendiendo, pero sin la presión que supone construirse un futuro, una carrera con la que ganarte la vida. Ya tengo mi trabajo y mi vida organizada. Se trata sólo de aprender por placer y saber que el año no ha pasado sin más, sin objetivo concreto. Es como volver al colegio cuando eres pequeña: los libros de texto flamantes, los zapatos para estrenar… una pequeña ilusión para llenar el tiempo libre sin malgastarlo.
Aparte de eso, espero un otoño lleno de amor, de buenos momentos con M. Con el tiempo hemos ganado confianza y estabilidad. Ya es parte de mí, y yo de ella. Pese a la distancia, pese no tenernos cerca en ciertos momentos de melancolía, de tristeza. Pero luego todo queda compensado con los momentos que estamos juntas, sacando provecho a cada hora.
En enero cumpliremos dos años juntas, y este aniversario haremos algo especial; un fin de semana de ensueño. También tengo que prepararlo para que sea perfecto, porque ella tiene tanto trabajo que no le puedo cargar con esa tarea. Quizá viajemos a la Toscana, o a Roma… Algo realmente bonito y romántico acorde con lo que sentimos la una por la otra.
Qué os puedo decir: la quiero como nunca. Mi reina, mi preciosa mujer.
Comentario:
Hola Nuur:
Yo también me alegro de que no lo cierres, me suelo pasar a veces a ver si has escrito algo nuevo.
Me gusta tu estilo, diria que son cosas dichas con mucho 'sentido común' y mucha cabeza.
Salut!
Yo también me alegro de que no lo cierres, me suelo pasar a veces a ver si has escrito algo nuevo.
Me gusta tu estilo, diria que son cosas dichas con mucho 'sentido común' y mucha cabeza.
Salut!
Comentario:
Me alegro de que no cierres tu blog, pues me gusta mucho leerte, incluso cuando como tu dices repites alguna vez lo mismo, pero me gusta, así que espero que sigas mucho tiempo escribiendo, gracias por compartir tus pensamientos. Besos