La vida nueva
Mi vida, tal como es
Acerca de
"L´amore quando arriva è come un camion che ti prende in pieno e tu puoi soltanto morire" (Mina)
Contador Gratis
Sindicación
 
Algunas aclaraciones
Muchas veces pienso en lo aséptico que es mi blog. Nunca doy nombres ni ningún dato que identifique lugares o personas, más allá de referencias vagas y necesarias. M i novia me impuso esta discreción, aunque creo que incluso si me lo permitiera no diría mucho sobre ella o su entorno. No está bien hablar de los demás, y menos contar cosas que no dirías de ti misma.
Pero reconozcámoslo: escribir un blog nos atrae porque nos mantenemos al margen, en el puro anonimato. Y además sabemos que si nos interesa conocer a alguien, sólo tenemos que mandar nuestro correo a esa persona para dejar de ser anónimos; pero sólo cuando nos apetece. Aquí contamos demasiadas intimidades como para decir: me llamo fulana de tal, vivo en la ciudad X, barrio Z, y trabajo en la empresa Y. Eso sería igual que desnudarse en público; ante personas que ni te mirarían, delante de otr@s a quienes despertarías deseo, y frente a gente que te despreciaría, o te envidiaría, o simplemente te la tendría jurada por haber dicho algo que le ha ofendido. Sí, tenemos que ser conscientes de que algunos están un poco locos. No merece la pena ponérselo tan fácil.
A mí me sucedió una vez, meses atrás. Lo peor que te puede suceder es que tu intimidad caiga en manos de quien te odia o te desprecia. Porque no hay nada tan fácil como usar ese mismo anonimato que nos ampara para hacer daño.
Esto ocurrió en marzo del pasado año. Yo estaba en los albores de mi relación con M., arrebatada de felicidad, maravillada de mi suerte. Yo no sabía que cierta famosa bloguera, que vivía cerca de mí y a quien yo apreciaba, había pasado la dirección de mi blog a una ex suya, que a su vez había salido con una ex mía. Parece demasiado rocambolesco, pero lo cierto es que mi ex tenía una excelente relación con esta antigua novia suya. Mi indiscreta amiga bloguera hizo llegar mi blog a gente que no tenía buen recuerdo mío. ¿Por qué? Porque dejé a esta chica, y no como ella esperaba: despacio y con tacto; al contrario, las circunstancias fueron particulares, y tuve que hacerlo de una forma precipitada, tajante. Posiblemente no me porté como debía. Posiblemente pude ser más amable, menos dura. Pero hay una cosa que entonces sabía igual que sé ahora: no se puede dejar a alguien por fascículos, ni prolongar una ruptura.
En fin, que siempre hay quien ejerce de vengadora. En este caso – lo he sabido hace poco- fue la actual novia de la ex de mi ex la que se dedicó a mandar comentarios delatores y ofensivos a mi blog. Una militar profesional que debe pensar que su obligación hacia su pareja es hacer la vida imposible a quienes les caen mal; una manera de hacerle la machota, la dura, ante su novia. Y eso a pesar de que había pasado más de ocho meses desde aquella ruptura; que por entonces mi ex tenía más que superada (tenía otra novia).
Resumiendo, que es mala idea pasar tu blog a quienes te conocen personalmente. Y no porque ellos puedan hacerte daño, sino porque no sabes con quién lo compartirán, con buena o mala fe. En mi caso, con cierta mala intención, según interpreto. Porque un blog como el mío, que se dedica casi siempre a hablar de amor, era visto con cierta ironía, cierta incredulidad, por esta famosa bloguera. Y se olvidó, con toda su contrastada sensibilidad amorosa, de que los sentimientos se expresan de distinta forma, por más que se sientan igual. Yo puedo aparecer cursi y empalagosa, pero hay una cosa indudable y cierta: lo siento absolutamente. No pertenezco ni quiero pertenecer a la generación beat, un grupo de borrachos con talento y algunos momentos de triste lucidez.; aunque tampoco pertenezco a la generación romántica, con sus excesos de sentimentalismo idealista. En realidad no pertenezco a ninguna corriente, ni tengo más aspiraciones que contar lo que siento. Y mi única pretensión al escribir se limita a no repetir un sustantivo en frases consecutivas. Porque no he nacido para la literatura, como la mayoría. Mi cultura, mucha según quien nunca se ha preocupado por abrir un libro, y poca para quienes no dejan de ser simples diletantes, es la que me he construído con buenos libros, prensa diaria y algunos discos. Mi única pretensión aquí ha sido siempre compartir mi felicidad, mi maravillosa suerte, con algunas desconocidas. Gente de buena fe que espera encontrar un día lo que yo hallé por puro azar; esa gente que se apenaría si mi relación fracasara, porque sería la derrota del amor, no la mía propia. Gente que es como yo.
Si me atrevo a contar todo esto es porque ya no me importa quién me lee, lo que pueda pensar ni cómo pueda intentar fastidiarme. Ahora sí, estoy por encima de críticas, delaciones y toda clase de maldades. Mi sexualidad es mía, y me importa un carajo quién pueda saber que soy lesbiana. Mi mirada y mi corazón es limpio, no tengo por qué ocultarme ni nada que justificar.
Este post es una deuda conmigo misma. Quería dejar claro lo que sé; que soy consciente de quién me ha intentado joder, de lo que me importan las mezquindades.

Estoy por encima de vosotras, chatas.
Etiquetas:    
No