La vida nueva
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"L´amore quando arriva è come un camion che ti prende in pieno e tu puoi soltanto morire" (Mina)
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Un amor como un huevo
Si sólo escribiera para mi novia, ella entendería muy bien este raro enunciado; pero en realidad escribo para unos pocos curiosos y para mí misma. M. ya no me lee más que de vez en cuando, cuando tiene un rato libre y muy poco que hacer. Igual que yo, dedica poco tiempo a Internet. Hay un mundo más ancho y radiante fuera de esta pantalla, no lo queremos perder.
Pues como decía al principio, nuestro amor es como un huevo. Una estructura calcárea frágil, vulnerable a los golpes más leves si cae de costado; pero muy duro y resistente si la presión la ejerces justo de arriba abajo, presionando sobre sus ejes. Parece un extraño ejemplo, pero viene a resumir un poco mi idea. Nuestra relación es una relación de fines de semana, fiestas y vacaciones. Alguna amiga sostiene –sin acritud- que así es fácil no discutir ni desgastar una relación. Disfrutas de lo bueno y después vuelves a tu rutina solitaria, esperando con ilusión el siguiente descanso para retomar la relación con ganas. Claro que esto es una verdad con matices: nosotras nos vemos cada fin de semana, llueva, nieve o granice. Nos vemos cada día libre, ya sea un día o tres. Cuando entre semana trabajamos, los días tienen un ritmo un poco enloquecido: horarios, obligaciones, tareas… Mucho que hacer y poco descanso. De pronto llega el viernes y mi única ilusión es que estemos juntas con familia o sin ella, cansadas o relajadas, con planes interesantes o sin nada que hacer. Fin de semana sobre fin de semana, acumulando nuestras propias rutinas, nuestra forma de llevar esos dos días que puntualmente llegan al final de la semana y que siempre son para las dos.
Todo esto quiere decir que también nosotras podemos sufrir del mal de la rutina, del aburrimiento compartido, como tantas parejas. Con el agravante de que no tenemos un proyecto de futuro concreto; sí muchos sueños e ilusiones, pero nada trazado con un mínimo de realismo. Sabemos con toda certeza que hasta dentro de un tiempo, mucho, no podremos vivir juntas. Tenemos trabajos y familias que aconsejan no dar un paso tan importante e irreversible; sabemos que debemos esperar tiempos mejores. M. sí tiene alguna leve idea de lo que hará dentro de unos años, pero depende de factores que ahora no controlamos, y es inútil dar nada por hecho.
Por otra parte, nos hemos conocido cuando ya tenemos nuestra vida hecha: casa, trabajo, hijos…No formaremos una familia al uso porque ya la formamos un día y no tenemos necesidad de repetir errores. Todas los rituales de las parejas socialmente bien vistas, como son el matrimonio, comprar una casa, tener hijos… son cosas que no garantizan nada; no nos querremos más por tener esos vínculos, que muchas veces se convierten más en ataduras que en lazos.
Nuestro amor es como un huevo, sí. Pero tengo el convencimiento de que siempre cuidaremos de que no se rompa, de que no caiga de costado. Porque las dos lo queremos, porque las dos cuidamos de que nuestra relación avance contra todo pronóstico, contra vaticinios nefastos y estadísticas crudas y frías.
Porque queremos, sí.
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Comentario:
me alegro mucho por ti, pues aunque no puedas vivir con M. si quereis lo mismo y eso es lo mas importante. Besos
No