La vida nueva
Mi vida, tal como es
Acerca de
"L´amore quando arriva è come un camion che ti prende in pieno e tu puoi soltanto morire" (Mina)
Contador Gratis
Sindicación
 
Quando l´amore ti tocca...
Otra vez me he dejado llevar por la pereza y he descuidado mi blog. O para ser justa conmigo misma, me he dejado llevar por el cansancio de una semana de trabajo y tareas domésticas que apenas me dejan tiempo que perder. El poco que me queda lo estoy dedicando a leer, mi mayor pasión después de mi novia. De ahí que no haya contado nada de mi fin de semana en Madrid.
Pero en realidad no tengo mucho que contar. Lo pasamos bien, salimos al teatro, a comer, a pasear, de compras… las cosas normales cuando estás de vacaciones, aunque sean tan breves. Lo malo es el viaje, cuatro horas y media de coche y tren, que se hace muy duro cuando el domingo tienes que volver.
No puedo decir que Chueca me aburre, aunque sí debo reconocer que ya no me sorprende. Recuerdo mis primeras escapadas a Madrid: para alguien de una ciudad pequeña (aunque Benidorm es bastante cosmopolita) significaba un cambio impactante. La libertad que se respira, la posibilidad de relacionarte y ver con normalidad lo que siempre tienes que esconder me impactaba. Estaba deseando volver, reunir un poco de tiempo y dinero para perderme por sus calles: Augusto Figueroa, Fuencarral, Hortaleza, Vazquez de Mella, Libertad… Es el ideal de todo gay y lesbiana, un resquicio de tranquilidad en este mundo tan cuadriculado y convencional…
Pero durante estos dos años me he acostumbrado a sus garitos, y ya no necesito sentirme libre en un lugar determinado, sino dentro de mí. Me he habituado a ser quien soy pese a no confesarlo. Me basta con mi intimidad y mi pequeño grupo de amigas para no sentirme sola y extraña. Creo que Chueca se ha convertido en un referente, un ideal de lo que debería ser el resto del mundo; pero no deja de ser un lugar que, como cualquier otro, puede llegar a cansar. Una repetición de rituales de fin de semana, de locales de copas y restaurantes ya vistos, ya recorridos muchas veces. Ahora me apetece quedarme en mi pequeño rincón del mundo y disfrutar de lo cercano, de lo que conforma mi vida.
Este aniversario le regalé un anillo a mi novia. Espero que lo lleve a menudo; bueno, en realidad me gustaría que lo llevara siempre. Puede sonar anticuado, pero me gusta que lleve algo mío a la vista, una seña de mi amor, de su pertenencia a mí; un recordatorio permanente y concreto de nuestro compromiso sentimental. Como una prolongación del deseo de estar juntas, de permanecer unidas para siempre.
Sólo estamos a martes. Esta semana la echo de menos como nunca, como al principio, cuando se me hacía eterno cada día hasta el viernes. Me doy cuenta, sin embargo, que ya no es como entonces. Antes tenía la ilusión de ser independiente, de guardar una parte de mí, un refugio propio donde nada me tocara, ni el desamor ni la necesidad. Pero ahora sé que no es verdad, que sí la necesito, que me he acostumbrado a tenerla, a que no me falte su amor, que me hace tan feliz. Lo sé, y no me da miedo porque tengo fe en ella. La fe. Esa palabra que siempre he creído absurda e imposible. Creer en alguien por encima de la razón y la prudencia, por encima de este mundo donde todo es cambiante y transitorio. Pero es imposible no tener fe cuando quieres de verdad, desde lo más profundo de tu corazón. ¿Cómo no tener esta certeza si sientes, si ves que ella te lo da todo, todo cuanto tu das y mucho más?
Así somos los humanos: nos acostumbramos a todo, a lo bueno y a lo malo. Quien nunca tuvo amor o fue tracionado acaba pensando que es todo una mentira, que es imposible encontrar a alguien que te llene. Piensas que los amores perfectos sólo existen en las novelas o en el cine. Con esa idea puedes dormir, como yo misma dormía antes de encontrar a M. Aprendes a disfrutar de lo que la vida te da, sea mucho o poco; y es una sabia manera de entender el mundo, la mejor. A no ser que un día descubras por casualidad una joya preciosa en tu camino, la recojas y le des vuelta en la mano, pensando que es un sueño, un espejismo.
Yo la he encontrado, y cuido de que brille para mí, no olvidando su valor. Mi pequeña joya, mi novia, mi amor.
Etiquetas:    
 
Comentario:
Lo peor es cuando sientes que habias encontrado a la persona adecuada para ti, pero ves que se te va, así que tu que la tienes cuidala como tu mayor tesoro. Besos
No