Primavera en ciernes
Ya llegó abril. Hoy hace un día soleado y caluroso, uno de esos días en que sientes el verano cerca y te apetece ponerte ropa ligera, tomar una cerveza helada y dejarte caer en un banco a la sombra, perezosa, viendo a la gente pasar.
Creo que también a mí, como a tanta gente, me afecta el cambio de estación. Algunos días me despierto llena de energía, otros son un caos de obligaciones engorrosas, de horas que pasan lentas y pesadas. Incluso en una misma jornada puedo sentirme llena de energía y deseosa de dejarme caer en la cama. Lo bueno es que ya me conozco, y estas sensaciones tan contradictorias pasarán.
Sigo con mis luchas vecinales; estoy deseando que todo se encauce de alguna manera, pero me temo que aún me quedan algunas semanas de zozobra, preocupaciones y esfuerzo. Sólo espero que al final valga la pena.
Mañana viene M. Pasaremos el día juntas y, si hay suerte, también la noche. Estoy deseando verla, recuperar por unas horas la ilusión de pasear, hablar, reirnos Ahora que me duermo con más facilidad, que llego a la noche cansada me cuesta encontrar el tono a nuestras conversaciones telefónicas. Es como si me sobraran las palabras y sólo deseara la piel, la caricia suave y el adormecerme despacio en su regazo. No es que me parezca insoportable su ausencia entre semana: ya estoy habituada y también sé lo deprisa que pasan los días hasta el viernes. Es sólo que el cuerpo, o el alma, no sé, me pide con más insistencia la compañía, la complicidad que tengo con ella. Es como si algo dentro de mí me recordara continuamente lo bueno que tengo y me incitara a buscarlo, a desearlo con intesidad. O puede que todo sea efecto de este ánimo cambiante que me acompaña al comenzar la primavera...
Sea como sea, estoy tranquila y feliz. Si tuviera que resumir este post, podría decir: "Sin novedad, todo está bien".
Creo que también a mí, como a tanta gente, me afecta el cambio de estación. Algunos días me despierto llena de energía, otros son un caos de obligaciones engorrosas, de horas que pasan lentas y pesadas. Incluso en una misma jornada puedo sentirme llena de energía y deseosa de dejarme caer en la cama. Lo bueno es que ya me conozco, y estas sensaciones tan contradictorias pasarán.
Sigo con mis luchas vecinales; estoy deseando que todo se encauce de alguna manera, pero me temo que aún me quedan algunas semanas de zozobra, preocupaciones y esfuerzo. Sólo espero que al final valga la pena.
Mañana viene M. Pasaremos el día juntas y, si hay suerte, también la noche. Estoy deseando verla, recuperar por unas horas la ilusión de pasear, hablar, reirnos Ahora que me duermo con más facilidad, que llego a la noche cansada me cuesta encontrar el tono a nuestras conversaciones telefónicas. Es como si me sobraran las palabras y sólo deseara la piel, la caricia suave y el adormecerme despacio en su regazo. No es que me parezca insoportable su ausencia entre semana: ya estoy habituada y también sé lo deprisa que pasan los días hasta el viernes. Es sólo que el cuerpo, o el alma, no sé, me pide con más insistencia la compañía, la complicidad que tengo con ella. Es como si algo dentro de mí me recordara continuamente lo bueno que tengo y me incitara a buscarlo, a desearlo con intesidad. O puede que todo sea efecto de este ánimo cambiante que me acompaña al comenzar la primavera...
Sea como sea, estoy tranquila y feliz. Si tuviera que resumir este post, podría decir: "Sin novedad, todo está bien".
Comentario:
a mi tambien me pasa a veces estoy llena de energia y otras no tengo ganas de nada, pero como tu dices todo pasa. Es normal que eches de menos a tu chica, a mi tambien me pasaría. Besos