La vida nueva
Mi vida, tal como es
Acerca de
"L´amore quando arriva è come un camion che ti prende in pieno e tu puoi soltanto morire" (Mina)
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Sindicación
 
No todo es rosa
A veces estoy melancólica. A veces quisiera tener cosas que no tengo, disfrutar en cada momento de lo que más quiero. Y no es posible. Son la una y media de la mañana y no puedo dormir. Estoy vagamente triste, necesito estar con ella ahora.
Escucho a Mina, mi infatigable compañera. No sé si es buena idea oir sus canciones cuando estoy así, pero me ayuda a evocarla con más intensidad. "Per averti qui, e sentirti tra la mani, dio mio, cosa inventerei..."
Tan racional, tan romántica a la vez. Esa soy yo, y me gusta. Bebo Southern Comfort, mi licor favorito, y miro fijamente la pared de enfrente. La imagino entrando por la puerta, por absurdo e imposible que sea. La veo acercándose, acariciándome el cuello mientras escribo esto. Siento sus labios suaves y llenos en mi piel, sus manos abriendo mi camisa, botón a botón. No quiero volverme, quiero que siga así, tocándome, haciendo crecer el deseo en mí. Me susurra, me envuelve con palabras que hacen que me eleve alto.
Yo sonrío de medio lado, con un gesto pícaro que la incita más... No me vuelvo porque sé que no está, que es sólo mi imaginación. Pero es lo único que me queda, este viernes noche, imaginarla y sentirla cerca, pegada a mí...
La distancia es así, una dulce tortura cuando quieres a alguien desesperadamente. Resulta hermoso saber que me ama, que se habrá dormido pensando en mí, esperando el día para verme una vez más. En este momento de la noche invoco todo mi optimismo para soportar su ausencia. "Bésame, bésame mucho..." canta Mina. Así la besaría yo, "como si fuera esta noche la última vez", con pasión, con devoción, con entrega absoluta.
Mañana me despertaré feliz, contando las escasas horas que quedan para vernos. Abriré la ventana y el sol entrará a raudales porque ya es primavera, por fín, aunque en mi corazón el buen tiempo se instaló en pleno febrero, cuando la besé en aquel cine y supe que la amaba. "Moriró per te", me cuenta Mina, y estoy de acuerdo: esta noche moriría por ella, moriría entre sus brazos.
Me gustó desde que la ví, al lado del coche, mucho más segura que yo, con mis andares de pato, tan nerviosa. Me gustó cómo me hablaba, cómo la sentía ausente y cercana a un tiempo; me desconcertaba, era un rompecabezas que no sabía interpretar... Tuve que besarla, que pedirle un beso, para saber si yo le gustaba, algo que nunca había hecho antes. "Strangers in the night", dice Mina, y tiene razón, esa noche éramos extranas, pero yo quería conocerla y desentrañarla a toda costa, aunque sólo me diera una noche, una sola noche de dulzura y pasión. No pedía más, no creía que hubiera más, como siempre que algo te supera. Me encontraba perdida, estupefacta por sentirme así con una desconocida misteriosa e incitante... "Vorrei che fosse amore, amore quello vero la cosa che io sento e che mi fa pensare a te"... Así fue, aunque no quería sentirlo, no. Creía que al día siguiente se desvanecería como un sueño, y que sólo me quedaría recordar aquella noche como una ilusión irrepetible, una historia que contaría a otras que vinieran después, con melancolía.
Pero los encuentros se fueron sucediendo, una noche y otra... Y yo seguía sin creérmelo, sin ver un futuro para nosotras.
Entonces llegó aquel sábado, aquel cine y un cambio en ella. Dejó de ser misteriosa y se mostró cual es, como yo quería. "Una come te, io non la troverò mai più una come te...". Sí, Mina: nunca encontraré una como ella.

Ormai

Amore mío che strano efetto
trovarme sola dentro al letto
Pensare che non tornerai
che dico mai, ne morirei
Ormai sei entrato nelle vene
e la mia vita ti appartiene.
Ecco perchè se non ci sei
non vivo più ormai.
Amore mío, la lontananza
mi rende odiosa questa stanza
un giorno solo che cos´è
ma non sono io senza te
Ormai sei entrato nelle vene
e la mia vita ti appartiene
Ecco perchè se non ci sei
non vivo più ormai.

 
Comentario:
No es que muera de amor...
No es que muera de amor, muero de ti.
Muero de ti, amor, de amor de ti,
de urgencia mía de mi piel de ti,
de mi alma de ti y de mi boca
y del insoportable que yo soy sin ti.
Muero de ti y de mí, muero de ambos,
de nosotros, de ese,
desgarrado, partido,
me muero, te muero, lo morimos.
Morimos en mi cuarto en que estoy sólo,
en mi cama en que faltas,
en la calle donde mi brazo va vacío,
en el cine y los parques, los tranvías,
los lugares donde mi hombro acostumbra tu cabeza
y mi mano tu mano
y todo yo te sé como yo mismo.
Morimos en el sitio que le he prestado al aire
para que estés fuera de mí,
y en el lugar en el que el aire se acaba
cuando te echo mi piel encima
y nos conocemos en nosotros, separados del mundo,
dichosa, penetrada, y cierto, interminable.
Morimos, lo sabemos, lo ignoran, nos morimos
entre los dos, ahora, separados,
del uno al otro diariamente,
cayéndonos en múltiples estatuas,
en gestos que nos vemos,
en nuestras manos que nos necesitan.
Nos morimos, amor, muero en tu vientre
que no muerdo ni beso,
en tus muslos dulcísimos y vivos,
en tu carne sin fin, muero de máscaras,
de triángulos obscuros e incesantes.
Me muero de mi cuerpo y de tu cuerpo,
de nuestra muerte, amor, muero, morimos.
En el pozo de amor a todas horas,
inconsolable, a gritos,
dentro de mí, quiero decir, te llamo,
te llaman los que nacen, los que vienen
de atrás, de ti, los que a ti llegan.
Nos morimos, amor, y nada hacemos
sino morirnos más, hora tras hora,
y escribirnos y hablarnos y morirnos.
Jaime Sabines En ti me quedo (fragmento)
No