La vida nueva
Mi vida, tal como es
Acerca de
"L´amore quando arriva è come un camion che ti prende in pieno e tu puoi soltanto morire" (Mina)
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Qué difícil
Tiempos de crisis, tiempos de preocupaciones e incertidumbres. Estos son los momentos que vivimos. ¿Me ha afectado la crisis? Sí, posiblemente de manera indirecta, pero lo cierto es que mi bolsillo anda más vacío, con lo que eso conlleva: menos vida social, menos caprichos... Por otra parte mi novia tiene más trabajo que nunca, con lo que apenas hablamos durante el día y cuando llega la noche me llama ya tarde, con el sueño rondándole la voz y la conversación.
No penséis que me quejo; cada época tiene sus más y sus menos, sus momentos dulces y sus momentos ácidos. M. y yo tenemos que amoldarnos a este mundo que nos ha tocado, y saber aceptar que las circunstancias han cambiado, aunque sólo en cosas que no afectan a nuestro amor, que sigue sólido, como siempre.
Es cierto que hay noches que me duermo con una triste melancolía, añorando las noches en que nos daba la una hablando de amor -o más bien hablando yo-, y al día siguiente nos lamentábamos de tanta locura telefónica. Pero soy demasiado sensata yo como para que esa sensación dure demasiado; cuando me pongo melancólica me basta con recordar el fin de semana anterior, sus besos, sus caricias y sus palabras de amor para olvidarme de tonterías, de quejas vanas e inmaduras. Ufff... lo tengo todo! Lo que tengo, es TODO.
La echo de menos cada día. A menudo imagino dónde estará y si me extrañará como yo a ella. Me descubro sonriendo, sabiendo con certeza que sí, que me añora, que se imagina como yo los momentos compartidos, las risas, las caricias, las palabras que le dije. Tan hermoso es quererla como saber que me ama, que me ama de verdad y desde el fondo del corazón. Y lo sé no sólo por sus palabras, sino por sus miradas. M. me mira de forma especial cuando habla de su amor. Me lo dice de tal forma que me convence de sus sentimientos, me hace creer que son para siempre, igual que los míos. Parece una locura, pero así es: lo creo sólo porque lo dice ella, y me da igual que el mundo esté lleno de fracasos, de ilusas que confiaron en lo mismo y acabaron abandonadas... Yo sé que ella está segura, y que no es voluble o inconstante: desde que estamos juntas ni una vez ha demostrado una duda, una flaqueza, una vacilación. Mi certeza no es tanto mérito mío como suyo, pues M. sabe querer,
Yo sólo deseo estar siempre a su altura.

La scala buia (Mina, 1973)



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