Una prosista insatisfecha
Nunca seré poetisa, y qué rabia me da. Porque por dentro me siento capaz, pero no delante de un papel, o de un teclado. Tengo sentimientos de sobra, el amor me corre por las venas como una droga potente, pero no me salen las palabras, aparte de esta prosa seca y descarnada. Ella me escribe y me sobrecoge, me conmueve; me gustaría contestarle igual, poder decirle lo que siento sin encadenar frases tibias y razonadas. Nunca seré poetisa, esa es la verdad.
Suelo escribir sobre nuestro tiempo juntas, sobre lo que haremos cuando nos reencontremos, de cómo la extraño... pero poco de cómo es, de por qué me ha cautivado. La pasada noche, mientras cenábamos con unos amigos, yo a veces me abstraía de la conversación y la miraba fugazmente. Ella hablaba, sonreía, comía... y yo sólo sentía que la amaba en cada pequeño movimiento de su mano, en sus gestos de asentimiento, en su mirada firme. Y pese a intentarlo concentradamente no fui capaz de saber exactamente por qué la quiero. Durante un breve instante sentí que lo entendía todo, como en una revelación… pero el momento pasó, y no fui capaz de aferrar la idea, la razón final y definitiva de mi amor por ella. Continuó contando sus cosas y yo seguí allí, queriéndola sencillamente sin saber porqué, ni falta que hace. Lo único que sentí fue no poder besarla despacio, dulcemente en ese momento, aunque sí que le rocé la pierna debajo de la mesa, y me pareció adivinar una sombra de sonrisa en sus ojos. La conversación seguía, con sus lindes, posesiones y dominios… Yo entendía la mitad de lo que comentaban, y eso dejaba ociosa una parte de mi cerebro, que divagaba, se perdía en el recuerdo de su cuerpo, pocas horas antes… Tan cerca, tan lejos, dicen… pero no, yo la sentía profundamente mía, absolutamente parte de mí, incluso mientras daba o quitaba la razón a sus amigos, queso manchego en ristre. Yo sonreía para mí, y posiblemente era un gesto extraño dentro de la conversación general… Pero es que pensaba en otra cosa, en el juego de las apariencias, de hacer creer que somos las mejores amigas del mundo cuando todavía tengo su sabor en mi boca, su olor en la punta de los dedos.
Suelo escribir sobre nuestro tiempo juntas, sobre lo que haremos cuando nos reencontremos, de cómo la extraño... pero poco de cómo es, de por qué me ha cautivado. La pasada noche, mientras cenábamos con unos amigos, yo a veces me abstraía de la conversación y la miraba fugazmente. Ella hablaba, sonreía, comía... y yo sólo sentía que la amaba en cada pequeño movimiento de su mano, en sus gestos de asentimiento, en su mirada firme. Y pese a intentarlo concentradamente no fui capaz de saber exactamente por qué la quiero. Durante un breve instante sentí que lo entendía todo, como en una revelación… pero el momento pasó, y no fui capaz de aferrar la idea, la razón final y definitiva de mi amor por ella. Continuó contando sus cosas y yo seguí allí, queriéndola sencillamente sin saber porqué, ni falta que hace. Lo único que sentí fue no poder besarla despacio, dulcemente en ese momento, aunque sí que le rocé la pierna debajo de la mesa, y me pareció adivinar una sombra de sonrisa en sus ojos. La conversación seguía, con sus lindes, posesiones y dominios… Yo entendía la mitad de lo que comentaban, y eso dejaba ociosa una parte de mi cerebro, que divagaba, se perdía en el recuerdo de su cuerpo, pocas horas antes… Tan cerca, tan lejos, dicen… pero no, yo la sentía profundamente mía, absolutamente parte de mí, incluso mientras daba o quitaba la razón a sus amigos, queso manchego en ristre. Yo sonreía para mí, y posiblemente era un gesto extraño dentro de la conversación general… Pero es que pensaba en otra cosa, en el juego de las apariencias, de hacer creer que somos las mejores amigas del mundo cuando todavía tengo su sabor en mi boca, su olor en la punta de los dedos.
Comentario:
hola me gusto mucho el comentario, la verdad es que no se encuentran todos los dias personas con dos dedos o mas de frente para poder ser tan sensibles como vos.... pareces una persona copada....
y me gusto mucho tu manera de escribir... nos mantenemos en contacto see iu son
"TEMPUS EDAX RERUM"
y me gusto mucho tu manera de escribir... nos mantenemos en contacto see iu son
"TEMPUS EDAX RERUM"
Comentario:
Hola, me has hecho un comentario en mi blog y te respondo. Era sobre Dante. Verás me gusta el humanismo, y la frase va por un montón de cosas. Unos compañeros y yo la pusimos a la entrada de mi facultad (carrera de letras con poco futuro laboral) hace algunos años y en mi messenger la he tenido mucho tiempo de nick más que nada por que la gente se hace muchas ilusiones por internet, acerca del amor y la amistad y al final es como la vida, que a veces se gana y a veces se pierde. Espero haber respondido a tu pregunta. Un saludo