Più di cosí...
Ultimamente no escribo mucho aquí. He leido bastante, eso sí. Pero siento que estoy cayendo en la comodidad del aliterato, y no me gusta. Quiero seguir contando lo que pienso, aunque me relea y encuentre que todas mis ideas son absurdas y peregrinas. Incluso una vez pensé comenzar un blog de carácter altamente sexual para aprender nuevas técnicas... Hizo falta que Ella me recordara que ciertas cosas no se pueden comentar, y que la intimidad es algo muy nuestro, de las dos. Tuve que darle la razón, claro, y no sólo por ese motivo,sino porque todo lo que hay que saber lo vamos aprendiendo las dos, sin necesidad de manuales de sexología...
Por otra parte, seguimos ahondando en el conocimiento mutuo, con sus alegrías y sinsabores. El fin de semana fue un tobogán de emociones, buenas y no tanto. Esta semana, sin embargo, me siento tranquila pensando que eso está superado, y que nada ha cambiado entre nosotras. Yo la quiero, ella me quiere. ¿Qué más puedo pedir?
Hoy Ella tiene una cena digamos "profesional". Esta noche no escucharé su voz, con sus anécdotas del día. Ni yo la cansaré con mis divagaciones anodinas... Echo de menos su forma de hablar pausada, su leve acento de la tierra, su manera de adormecerse al teléfono. Pero todo está bien, como tiene que ser. Espero que se divierta y que mañana me cuente esos detalles jugosos de una cena entre mujeres. Es tan observadora que seguro que habrá visto cosas que a otra le pasarían desapercibidas.
Ella ha estado preocupada por mi manera de tomarme las cosas, porque parece que doy importancia a cuestiones menores. Yo intento que entienda la diferencia entre nuestra relación y las que tuve antes: con ella lo comento todo, grande o pequeño, para que nunca tengamos una reserva mental, una duda, un temor. En mí esto es una prueba más de amor, de querer conservar la integridad de esta historia , que todavía siento como un milagro. Quiero estar cada día más cómoda en su vida, y que ella lo esté en la mía.
Me gusta pensar que la magia no ha terminado entre nosotras. Cuantos más días pasan sin verla más la extraño, y más intensa es la alegría de volver a tenerla. Cuanto más la miro, más entiendo que la ame..
Por otra parte, seguimos ahondando en el conocimiento mutuo, con sus alegrías y sinsabores. El fin de semana fue un tobogán de emociones, buenas y no tanto. Esta semana, sin embargo, me siento tranquila pensando que eso está superado, y que nada ha cambiado entre nosotras. Yo la quiero, ella me quiere. ¿Qué más puedo pedir?
Hoy Ella tiene una cena digamos "profesional". Esta noche no escucharé su voz, con sus anécdotas del día. Ni yo la cansaré con mis divagaciones anodinas... Echo de menos su forma de hablar pausada, su leve acento de la tierra, su manera de adormecerse al teléfono. Pero todo está bien, como tiene que ser. Espero que se divierta y que mañana me cuente esos detalles jugosos de una cena entre mujeres. Es tan observadora que seguro que habrá visto cosas que a otra le pasarían desapercibidas.
Ella ha estado preocupada por mi manera de tomarme las cosas, porque parece que doy importancia a cuestiones menores. Yo intento que entienda la diferencia entre nuestra relación y las que tuve antes: con ella lo comento todo, grande o pequeño, para que nunca tengamos una reserva mental, una duda, un temor. En mí esto es una prueba más de amor, de querer conservar la integridad de esta historia , que todavía siento como un milagro. Quiero estar cada día más cómoda en su vida, y que ella lo esté en la mía.
Me gusta pensar que la magia no ha terminado entre nosotras. Cuantos más días pasan sin verla más la extraño, y más intensa es la alegría de volver a tenerla. Cuanto más la miro, más entiendo que la ame..