Maneras de entender el amor...
Hay mil maneras de querer: desde la posesividad más absoluta hasta el despego indiferente, desde la necesidad de una presencia constante y exclusiva hasta los amores distanciados y olvidadizos. Dentro de estos extremos tenemos una gama infinita de afectos, con mil matices que marcan la personalidad de los amantes. Muchas veces nos contentamos con aproximaciones a nuestro ideal: queremos a alguien que nos ama de otra forma, y tenemos que ajustarnos a sus maneras, y ella a las nuestras.
Mi manera de entender el amor pasa por tres principios, que en realidad son la misma cosa: libertad, confianza y respeto. La libertad de querer por tu propia voluntad, porque te gusta lo que te ofrecen, no porque tu necesidad de amor te lleva a lanzarte a los brazos de quien se da a ti. La confianza de sentirte segura del afecto de quien amas, esté donde esté y haga lo que haga. El respeto que supone tener en cuenta a la otra, tratar de entenderla y quererla como es.
Seguramente todas estaremos de acuerdo en que es así como hay que amar... pero la teoría siempre ha sido más fácil que la práctica, y es ahí donde encallan todas las relaciones, y es complicado superar nuestras limitaciones, nuestros miedos y nuestros prejuicios para dejar que las cosas sean así de fáciles: dar libertad, confiar, respetar.
Cualquiera que lea mi blog, de marcados tonos rosa, pensará que es sencillo pontificar desde mi estabilidad amorosa, perfecta e inmaculada. No es así, yo como cualquiera tengo mis dudas y mis momentos bajos. A veces he tratado de superarlos y no he podido, y algunas veces - me engaño y quiero pensar que pocas- he querido mal, y en el pasado he hecho cosas de las que me averguenzo profundamente: he herido, he traicionado el amor que me han dado...
En mi favor diré, aunque sea poco consuelo para quien lo ha sufrido, que he sido dolorosamente consciente de mis errores, y he intentado no repetirlos en otra mujer. Y así, caída a caída, he llegado hasta aquí, dispuesta a dar lo mejor de mí y construir algo hermoso con lo aprendido hasta hoy.
Mi manera de entender el amor pasa por tres principios, que en realidad son la misma cosa: libertad, confianza y respeto. La libertad de querer por tu propia voluntad, porque te gusta lo que te ofrecen, no porque tu necesidad de amor te lleva a lanzarte a los brazos de quien se da a ti. La confianza de sentirte segura del afecto de quien amas, esté donde esté y haga lo que haga. El respeto que supone tener en cuenta a la otra, tratar de entenderla y quererla como es.
Seguramente todas estaremos de acuerdo en que es así como hay que amar... pero la teoría siempre ha sido más fácil que la práctica, y es ahí donde encallan todas las relaciones, y es complicado superar nuestras limitaciones, nuestros miedos y nuestros prejuicios para dejar que las cosas sean así de fáciles: dar libertad, confiar, respetar.
Cualquiera que lea mi blog, de marcados tonos rosa, pensará que es sencillo pontificar desde mi estabilidad amorosa, perfecta e inmaculada. No es así, yo como cualquiera tengo mis dudas y mis momentos bajos. A veces he tratado de superarlos y no he podido, y algunas veces - me engaño y quiero pensar que pocas- he querido mal, y en el pasado he hecho cosas de las que me averguenzo profundamente: he herido, he traicionado el amor que me han dado...
En mi favor diré, aunque sea poco consuelo para quien lo ha sufrido, que he sido dolorosamente consciente de mis errores, y he intentado no repetirlos en otra mujer. Y así, caída a caída, he llegado hasta aquí, dispuesta a dar lo mejor de mí y construir algo hermoso con lo aprendido hasta hoy.