Haciendo tiempo
Ya sólo quedan 24 horas para nuestro viaje. La maleta casi hecha, las notas fundamentales ya están tomadas, la guía repasada y los billetes a mano... Con todo, estoy segura de que olvidaré algo, sólo que espero no sea importante; lo asumo como un hecho consumado, si no, no sería yo.
A la vuelta os contaré mis impresiones de Lisboa, aunque tengo la sensación de que me va a encantar, sobre todo Alfama y la Moureria, con sus pasajes tortuosos, las calles estrechas y empinadas, ese aire antiguo y pintoresco de los barrios antiguos. Probablemente la parte nueva me dejará indiferente, pero hay que visitarlo todo. Y tengo que probar el bacalao, el marisco, el vino, escuchar los fados... Como decía M. ayer, ya está agotada antes de empezar. Porque sabe que no pararemos un instante, ni dentro ni fuera.
Estas semanas he visto algunas películas, y me gustaría recomendaros "Transamérica", una road movie en la que la protagonista, transexual a punto de entrar en quirófano, descubre que tiene un hijo adolescente. Durante el viaje que emprenden juntos, padre e hijo se van conociendo y sobre todo reconociendo tal como son, más allá de la máscara de los cuerpos y las actitudes. Es una peli divertida que toca un tema serio de manera bastante distendida. Y nos ayuda -al menos a mí lo hizo- a entender cómo debe sentir una persona atrapada en un cuerpo que no reconoce como suyo. Pero todo sin dramatismos ni situaciones extremas, lo cual se agradece en un mundo ya demasiado estresante de por sí.
La verdad es que echaba de menos ver una buena película y leer buenos libros, y este tiempo veraniego me ha dado la oportunidad de ponerme al día. Ahora estoy leyendo una obra de teatro, Santa Juana, conocida como Juana de Arco, de G. Bernard Shaw. Es interesante porque sólo pretende presentar su vida como fue: ni santa ni loca. Sólo una adolescente lista y fantasiosa que tuvo la suerte o la desgracia de ser creida en sus alucionaciones. El autor tampoco demoniza a sus enemigos, que no eran ni mejores ni peores que cualquier contemporáneo. Pero lo que más me gusta es el prefacio de la obra, que hace una comparación muy aguda sobre las
características de la sociedad actual y la medieval; y al final encuentra que no hemos cambiado tanto.
En otra ocasión os hablaré de mis libros favoritos. Ahora es tiempo de seguir preparando mi viaje, de descansar y leer...
Buenas vacaciones para tod@s.
A la vuelta os contaré mis impresiones de Lisboa, aunque tengo la sensación de que me va a encantar, sobre todo Alfama y la Moureria, con sus pasajes tortuosos, las calles estrechas y empinadas, ese aire antiguo y pintoresco de los barrios antiguos. Probablemente la parte nueva me dejará indiferente, pero hay que visitarlo todo. Y tengo que probar el bacalao, el marisco, el vino, escuchar los fados... Como decía M. ayer, ya está agotada antes de empezar. Porque sabe que no pararemos un instante, ni dentro ni fuera.
Estas semanas he visto algunas películas, y me gustaría recomendaros "Transamérica", una road movie en la que la protagonista, transexual a punto de entrar en quirófano, descubre que tiene un hijo adolescente. Durante el viaje que emprenden juntos, padre e hijo se van conociendo y sobre todo reconociendo tal como son, más allá de la máscara de los cuerpos y las actitudes. Es una peli divertida que toca un tema serio de manera bastante distendida. Y nos ayuda -al menos a mí lo hizo- a entender cómo debe sentir una persona atrapada en un cuerpo que no reconoce como suyo. Pero todo sin dramatismos ni situaciones extremas, lo cual se agradece en un mundo ya demasiado estresante de por sí.
La verdad es que echaba de menos ver una buena película y leer buenos libros, y este tiempo veraniego me ha dado la oportunidad de ponerme al día. Ahora estoy leyendo una obra de teatro, Santa Juana, conocida como Juana de Arco, de G. Bernard Shaw. Es interesante porque sólo pretende presentar su vida como fue: ni santa ni loca. Sólo una adolescente lista y fantasiosa que tuvo la suerte o la desgracia de ser creida en sus alucionaciones. El autor tampoco demoniza a sus enemigos, que no eran ni mejores ni peores que cualquier contemporáneo. Pero lo que más me gusta es el prefacio de la obra, que hace una comparación muy aguda sobre las
características de la sociedad actual y la medieval; y al final encuentra que no hemos cambiado tanto.
En otra ocasión os hablaré de mis libros favoritos. Ahora es tiempo de seguir preparando mi viaje, de descansar y leer...
Buenas vacaciones para tod@s.