Lisboa (i)
Fín de trayecto. Nuestras vacaciones en Portugal llegaron a término y es el momento de hacer balance.
Lisboa me ha sorprendido, y lo ha hecho en los dos sentidos: positivo y negativo. Por un lado es una ciudad pintoresca, con un aire decadente y provinciano encantador. Las calles de Alfama te llevan a otros tiempos, a una forma de vivir alejada de los trajines de las grandes ciudades. Las vistas desde lo alto de las colinas donde se sitúa Lisboa son fabulosas: abarcan todos los barrios, las plazas, el Tajo siempre al fondo. Era delicioso pararse a contemplar ese horizonte marino, la costa, las cúpulas de mil iglesias de todo tipo... Y efectivamente, Lisboa tiene una historia extensa., una línea de acontecimientos que de pronto se quiebra en 1755, en que un terremoto devasta la ciudad... Todo pueblo tiene sus tragedias, pero resulta sobrecogedor descubrir cómo, 251 años después, la ciudad no está recuperada. La mayoría de los edificios singulares siguen a medio reconstruir; es como si aquel acontecimiento hubiera dejado una abulia insuperable en los lisboetas, que carecen de ánimo para hacer que una ciudad tan hermosa brille como en el siglo XVI, cuando era una potencia marítima. Todo está marcado por esa fecha, y de hecho el trazado de la ciudad nueva es consecuencia de la devastación de barrios enteros... Hoy en día sorprende contemplar los bellos edificios de aire colonial, con su característica decoración en azulejos, abandonados totalmente, con la pintura desprendida, las maderas tropicales semipodridas, los cuadros oscurecidos por la suciedad... A una romántica como yo le puede parecer incluso encantadora esa incuria en los rincones más interesantes de la ciudad; pero no deja de ser triste que la capital de un país europeo deje abandonados los monumentos de conforman su historia, y por tanto su esencia como pueblo. En general, Lisboa no parece una ciudad a la altura de Europa. Las calles más comerciales, las plazas del centro (Rossío, Figueira, Comerçio...) tienen un aire viejo, como de una España de los 70: escaparates deteriorados, comercios que ofrecen una mercadería obsoleta, pavimento roto, mucha suciedad en el suelo...
Curiosamente todo eso me repelía y me atraía a la vez: me desagradaba ese atraso, porque vengo de una ciudad mucho más moderna; pero me recordaba mi infancia, me producía una extraña nostalgia de nuestro propio pasado.
Lo mejor para nosotras fue la gastronomía: el bacalao, las sardinas, el vino verde (fresco es insuperable, muy ligero)... Y si combinamos una buena comida con las vistas sobre el rio Tajo, a pie de muelle, el placer es completo.Yo recomiendo que comáis en cualquier taberna de Alfama antes que en los sitios reconocidos, los platos son más sabrosos y el trato más cordial. Nuestro último día almorzamos en una pequeña fonda cerca de la catedral; M. me explicaba las líneas sucesorias haciendo árboles genealógicos con cortezas de queso; luego bebió demasiado vinho verde y todo el mundo nos miraba mientras nos reíamos de nuestra propia embriaguez... Estas pequeñas cosas son las que conforman la felicidad, la mía y la que leía en sus ojos, sus preciosos ojos verdes.
Pasábamos las mañanas recorriendo los lugares más característicos: las calles de Alfama, el castillo de Sao Jorge, la catedral, las plazas de la Baixa, algún museo, tiendas... Pero si hay algo que recordamos con singularidad es el interior de la Iglesia de Santo Domingo, un lugar que no recogen las guías...
Es la única Iglesia que yo conozco cuyas paredes, columnas y estatuas están semidestruidas por un incendio, rotas y oscuras de humo. Se quemó en los años veinte, y ahí sigue, como una imagen admonitoria de los horrores que nos esperan en el infierno. La sensación es fantástica, totalmente irreal. Los fieles rezan en viejos bancos frente a imágenes horriblemente chamuscadas. Es para verlo. ´
Este viaje también nos provocó una gran decepción en cuanto a nuestras expectativas de diversión nocturna. Pero a ese tema tengo que dedicarle un artículo enterito.
Lisboa me ha sorprendido, y lo ha hecho en los dos sentidos: positivo y negativo. Por un lado es una ciudad pintoresca, con un aire decadente y provinciano encantador. Las calles de Alfama te llevan a otros tiempos, a una forma de vivir alejada de los trajines de las grandes ciudades. Las vistas desde lo alto de las colinas donde se sitúa Lisboa son fabulosas: abarcan todos los barrios, las plazas, el Tajo siempre al fondo. Era delicioso pararse a contemplar ese horizonte marino, la costa, las cúpulas de mil iglesias de todo tipo... Y efectivamente, Lisboa tiene una historia extensa., una línea de acontecimientos que de pronto se quiebra en 1755, en que un terremoto devasta la ciudad... Todo pueblo tiene sus tragedias, pero resulta sobrecogedor descubrir cómo, 251 años después, la ciudad no está recuperada. La mayoría de los edificios singulares siguen a medio reconstruir; es como si aquel acontecimiento hubiera dejado una abulia insuperable en los lisboetas, que carecen de ánimo para hacer que una ciudad tan hermosa brille como en el siglo XVI, cuando era una potencia marítima. Todo está marcado por esa fecha, y de hecho el trazado de la ciudad nueva es consecuencia de la devastación de barrios enteros... Hoy en día sorprende contemplar los bellos edificios de aire colonial, con su característica decoración en azulejos, abandonados totalmente, con la pintura desprendida, las maderas tropicales semipodridas, los cuadros oscurecidos por la suciedad... A una romántica como yo le puede parecer incluso encantadora esa incuria en los rincones más interesantes de la ciudad; pero no deja de ser triste que la capital de un país europeo deje abandonados los monumentos de conforman su historia, y por tanto su esencia como pueblo. En general, Lisboa no parece una ciudad a la altura de Europa. Las calles más comerciales, las plazas del centro (Rossío, Figueira, Comerçio...) tienen un aire viejo, como de una España de los 70: escaparates deteriorados, comercios que ofrecen una mercadería obsoleta, pavimento roto, mucha suciedad en el suelo...
Curiosamente todo eso me repelía y me atraía a la vez: me desagradaba ese atraso, porque vengo de una ciudad mucho más moderna; pero me recordaba mi infancia, me producía una extraña nostalgia de nuestro propio pasado.Lo mejor para nosotras fue la gastronomía: el bacalao, las sardinas, el vino verde (fresco es insuperable, muy ligero)... Y si combinamos una buena comida con las vistas sobre el rio Tajo, a pie de muelle, el placer es completo.Yo recomiendo que comáis en cualquier taberna de Alfama antes que en los sitios reconocidos, los platos son más sabrosos y el trato más cordial. Nuestro último día almorzamos en una pequeña fonda cerca de la catedral; M. me explicaba las líneas sucesorias haciendo árboles genealógicos con cortezas de queso; luego bebió demasiado vinho verde y todo el mundo nos miraba mientras nos reíamos de nuestra propia embriaguez... Estas pequeñas cosas son las que conforman la felicidad, la mía y la que leía en sus ojos, sus preciosos ojos verdes.
Pasábamos las mañanas recorriendo los lugares más característicos: las calles de Alfama, el castillo de Sao Jorge, la catedral, las plazas de la Baixa, algún museo, tiendas... Pero si hay algo que recordamos con singularidad es el interior de la Iglesia de Santo Domingo, un lugar que no recogen las guías...
Es la única Iglesia que yo conozco cuyas paredes, columnas y estatuas están semidestruidas por un incendio, rotas y oscuras de humo. Se quemó en los años veinte, y ahí sigue, como una imagen admonitoria de los horrores que nos esperan en el infierno. La sensación es fantástica, totalmente irreal. Los fieles rezan en viejos bancos frente a imágenes horriblemente chamuscadas. Es para verlo. ´Este viaje también nos provocó una gran decepción en cuanto a nuestras expectativas de diversión nocturna. Pero a ese tema tengo que dedicarle un artículo enterito.
Comentario:
Lamento mas tenho que vir defender a movida da minha cidade.
Em resposta ao vosso pedido no fórum PussyCatBlue enviei-vos um email com o meu número de telemóvel. Responderam-me que quando chegassem a Lisboa me contactavam, mas não o fizeram. Foi pena! Talvez tivesse conseguido dar-vos uma outra perspectiva de Lisboa, pois nunca vos aconselharia o Memorial que para além de ser muito antigo é tudo menos um bar lésbico. A maioria das lésbicas portuguesas não o frequentam.
Para a próxima vez, aconselho-vos a deslocarem-se a Lisboa em Setembro onde temos várias actividades. De qualquer modo, o fórum PussyCatBlue tem sempre informação actualizada sobre a movida lésbica lisboeta. Como exemplo, vamos ter em Lisboa, entre outras festas, a Lesboa Party em 30 de Setembro http://lesboa.blogspot.com/
que vai ser certamente muito animada. Aconselho-vos uma visita ao blogue. De qualquer modo, conhecer a vida nocturna de Lisboa em 4 dias e sem guia é pura perda de tempo.
Até um dia, votos de muitas felicidades e um beijo.
Em resposta ao vosso pedido no fórum PussyCatBlue enviei-vos um email com o meu número de telemóvel. Responderam-me que quando chegassem a Lisboa me contactavam, mas não o fizeram. Foi pena! Talvez tivesse conseguido dar-vos uma outra perspectiva de Lisboa, pois nunca vos aconselharia o Memorial que para além de ser muito antigo é tudo menos um bar lésbico. A maioria das lésbicas portuguesas não o frequentam.
Para a próxima vez, aconselho-vos a deslocarem-se a Lisboa em Setembro onde temos várias actividades. De qualquer modo, o fórum PussyCatBlue tem sempre informação actualizada sobre a movida lésbica lisboeta. Como exemplo, vamos ter em Lisboa, entre outras festas, a Lesboa Party em 30 de Setembro http://lesboa.blogspot.com/
que vai ser certamente muito animada. Aconselho-vos uma visita ao blogue. De qualquer modo, conhecer a vida nocturna de Lisboa em 4 dias e sem guia é pura perda de tempo.
Até um dia, votos de muitas felicidades e um beijo.
Comentario:
hija yo tb estuve en lisboa y solo kiero decir una cosa:no coments.
aunq quizás en mi caso lo uniko positivo q saqué fue la expo(xo la de sevilla mucho mejor)of course
por cierto cuando puedas dime cm has hecho xa subir imagenes y q cnozcan tu blog un besito d pececito
aunq quizás en mi caso lo uniko positivo q saqué fue la expo(xo la de sevilla mucho mejor)of course
por cierto cuando puedas dime cm has hecho xa subir imagenes y q cnozcan tu blog un besito d pececito