Pequeños placeres
Enlazando con el artículo anterior, no está mal hacer un catálogo de pequeños placeres, esos que te llenan el día y que están al abasto de cualquiera. Así, cuando nos da por obsesionarnos con lo que no tenemos, podremos recuperar antes la cordura.
1) Leer un buen libro: que te entretenga, que te motive, que te haga reflexionar.
2) Comer: y si te gusta, cocinar también.
3) Compartir las comida o la sobremesa con un/a buen/a amig@, y el café, y los licores... hablando por hablar.
4) No madrugar, que el mediodía te bañe de luz en la cama.
5) Planear un fin de semana a cualquier lado (no es necesario salir del país!) donde puedas disfrutar de alguna afición, o probar la gastronomía, o ver cosas nuevas....
6) Ponerte esa camisa-pantalón-chaqueta que te sienta genial. El placer es doble si la conseguiste a bajo precio!
7) Acordarte de vez en cuando de que no estás sola, que hay gente que te quiere por ahí.
Sé que la lista puede crecer interminablemente, os invito a completarla. Pero sólo por estas cosillas ya merece la pensa vivir.