La ingenuidad
He estado releyendo mi blog, y me he sonreído al comprobar lo que ya imaginaba: que tres semanas después de iniciado no pienso lo mismo, he cambiado mi visión de las cosas. Por un lado tengo la firme intención de no precipitarme en las relaciones, no ser tan impulsiva y esperar un tiempo prudencial antes de atreverme a pensar en una estabilidad. Pero por otro no quiero desaprovechar las ocasiones que la vida te presenta -llamémoslas aventuras, romances o rollitos-, siempre que sea una persona interesante o atractiva en algún sentido, alguien que me provoque; y a mí me provocan dos cosas: la belleza, un cuerpo hermoso, y/o una mente inquieta, que es sinónimo de sexo sin tabúes. ¿Tengo alguien en mente? Desde luego, pero eso no se puede contar, porque es lo que tiene un blog... y no hay nada más feo que ser indiscreta.
Este fin de semana pasado me ocurrieron cosas que me han hecho reflexionar sobre este tema, y creo que a partir de ahora voy a actuar de otra manera. Sobre todo voy a ser menos ingenua, porque muchas veces a fuerza de pensar no me entero de lo que pasa a mi alrededor, de las personas que tengo cerca y me mandan señales que no percibo. Y no percatarse de esas señales puede tener consecuencias de todo tipo, buenas y malas. Lo más curioso es que veo las cosas, pero no puedo creerme que signifiquen lo que parece que significan; siempre les doy una explicación inocente... Y acaban siendo lo que parecían. Y mi amiga P. se parte, porque acabo enredándome de mala manera...
A partir de ahora cuando algo me llame la atención, preguntaré. Me tragaré mi timidez y me expondré a la respuesta que sea. Pero se acabó el parecer una ingenua y una tonta .Porque creo que de eso ya se me pasó la edad