Sabato notte... resto a casa
Avancemos en mi historia eroticosentimental...
P. y yo tenemos una buena relación, y nos satisfacemos mutuamente. Ahora cerrad los ojos y pensad la frase. ¿No suena fría?
Esta tendencia a dar mil vueltas a las cosas un día me volverá loca. No entiendo por qué me cuesta tanto disfrutarlo como viene; bueno, en realidad sí entiendo por qué (es la primera vez que lo hago), lo que no comprendo es la dificultad que tengo para asimilarlo, para dejarme llevar.
La primera vez que hacemos algo no se piensa, se actúa; pero la segunda requiere de una planificación, y no sólo propia, que sería natural, si no del otro, coincidir con sus deseos en ese momento. Yo puedo llamar a P. y preguntarle si quiere venir, si quiere pasar la noche conmigo... pero me siento tan rara planteándolo así... Acostumbrada a tener relaciones a tiempo completo me cuesta cambiar mi mentalidad romantica y sensiblera para entrar en la dimensión eroticofestiva de sexo programado (o casi).
Si P. me leyera (me leerá), seguro que pensaría que estoy siendo injusta, que estoy manipulando la realidad: cuando estamos juntas no hay nada frío, todo fluye y sabe muy muy bien... Pero yo no hablo de esos momentos, hablo de éstos, en que estoy sola y pienso lo que voy a hacer mañana, qué sentiré y qué sentirá ella. Me temo que soy un caso sin solución. Por lo menos, P. sabe eso.
Y al final, una vez repetido por enésima vez que estoy bien sola, vengo a concluir que me gustaría enamorarme. Pero de verdad, sin deslumbramientos pasajeros, sin proyectar nada. Como me enamoré con 19 años, sintiendo el corazón salirse del pecho cuando se acercaba... Y un amor duradero, que se asiente en la confianza, el apoyo y la complicidad. Sólo espero que si esa persona pasa cerca de mí, no me deje escapar: no lo digo con soberbia, es que soy tan rematadamente tímida y boba que seguro que no me atrevo yo...
Esto es un aviso a navegantes.