Sexo, sexo y... sexo.
Todavía me estoy recuperdando del fin de semana. Hacía mucho tiempo que no disfrutaba de esta sensación tan placentera, ha sido muy intenso y muy sensual, desde el primer beso hasta... el último. No sé si llegaremos a tener algo más serio que este encuentro, lo que sí sé es que lo estoy disfrutando, y que habrá ocasión de conocernos mejor.
La noche empezó rara, y no me refiero sólo al clima. Creo que mantuvimos las distancias las primeras horas, y es que las dos tenemos esa característica: somos herméticas cuando no sabemos el terreno que pisamos. Pero luego pudo más la atracción, y dejamos que las cosas sucedieran; no hay nada como un buen beso para dejar que todo fluya... y todo fluyó la mar de bien.
En definitiva, un fin de semana estimulante, con anécdota incluída: en un pub del ambiente se nos acercó una señora sólo para saludarnos, éramos las únicas chicas del local. Ella estaba con su hijo, gay, y estuvo un rato hablando con nosotras... Se puede interpretar por una curiosidad desmedida por el tema homosexual, o se puede interpretar como un deseo frustrado. Cada cual que vote por la teoría que más le guste. Nos invitó a las copas, así que al final nos compensó la interrupción.
Por cierto, M. besa mejor que nadie que me haya besado nunca...