El pueblo, el campo y la perra
Ayer fui con Animadora a mi pueblo. Hace tiempo que quería enseñarle el campo y la perrilla.
Comimos con mis padres, que estaban encantados con la visita y le contaron a Animadora (que es una santa) la historia de la familia, más o menos desde los Reyes Católicos.
Luego fuimos al campo y la perrilla casi se muere de alegría de ver tanta gente. Como es una perra sin criterio alguno nos hizo a todos las mismas fiestas: a mis padres que los había visto hace media hora, a mí que hacía meses que no me veía y a Animadora, a la que no había visto nunca. Saltaba de uno a otro, incansable, y sólo la frenó una gran cacerola de arroz y carne que le llevaba mi madre.
A la perrilla se la encontró mi madre abandonada en un camino cuando era una cachorrita mínima. La recogió y mi padre, en un alarde de imaginación y en honor a una perra que tuvo él cuando era pequeño, la llamó Morica.
Recorrimos todo y le enseñé a Animadora cada cosa: el almendro, la zarza sin espinas, la higuera, la Muralla... Nos besamos por los ribazos ante la atenta mirada de la perrilla. Esta perrilla que, mira tú, también es lesbiana. Desde que la tenemos (hace uno cuantoas años) nunca ha demostrado interés alguno por los perros y no por falta de candidatos, que ella es bien guapa. Claro, que tampoco por las perras, aunque creo que es porque no ha encontrado bolliperrillas.
Ya sabéis, en el medio rural siempre es más dificil.
Comimos con mis padres, que estaban encantados con la visita y le contaron a Animadora (que es una santa) la historia de la familia, más o menos desde los Reyes Católicos.
Luego fuimos al campo y la perrilla casi se muere de alegría de ver tanta gente. Como es una perra sin criterio alguno nos hizo a todos las mismas fiestas: a mis padres que los había visto hace media hora, a mí que hacía meses que no me veía y a Animadora, a la que no había visto nunca. Saltaba de uno a otro, incansable, y sólo la frenó una gran cacerola de arroz y carne que le llevaba mi madre.
A la perrilla se la encontró mi madre abandonada en un camino cuando era una cachorrita mínima. La recogió y mi padre, en un alarde de imaginación y en honor a una perra que tuvo él cuando era pequeño, la llamó Morica.
Recorrimos todo y le enseñé a Animadora cada cosa: el almendro, la zarza sin espinas, la higuera, la Muralla... Nos besamos por los ribazos ante la atenta mirada de la perrilla. Esta perrilla que, mira tú, también es lesbiana. Desde que la tenemos (hace uno cuantoas años) nunca ha demostrado interés alguno por los perros y no por falta de candidatos, que ella es bien guapa. Claro, que tampoco por las perras, aunque creo que es porque no ha encontrado bolliperrillas.
Ya sabéis, en el medio rural siempre es más dificil.
Comentario:
Créale un blog a la perra, dicen que se liga mucho ;)
Comentario:
Bueno, que tu perra sea lesbiana tiene un pase: la mia se cree que es un gato, y no hay quien la saque de ahí. En principio no es un problema salvo cuando saltó "gracilmente" del sofá a la mesa... (cuando entro por la puerta del veterinario me ponen la alfombra roja y me sacan la copa de coñac y el puro)
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Bueno, que tu perra sea lesbiana tiene un pase: la mia se cree que es un gato, y no hay quien la saque de ahí. En principio no es un problema salvo cuando saltó "gracilmente" del sofá a la mesa... (cuando entro por la puerta del veterinario me ponen la alfombra roja y me sacan la copa de coñac y el puro)
Comentario:
aiiss... que bonito es besarse en los ribazos :)
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aiss que bonito es besarse entre los ribazos..:)
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Pues me da que tampoco va a ser lesbiana, ¿desde cuando una bollo necesita otras bollos para mostrar interes por las mujeres?, ¿que pasa con todos esos muchos intereses frustrados porque la perraka de la otra era muy muy hetero y sin intencion alguna de serlo un poco menos?.