Ángeles
Seres misteriosos que residen en personas cuyas vidas pasaron rozando el cielo. Almas endeudadas con el mundo que proclaman el bien, cuyos ojos iluminan hasta en la más profunda oscuridad. Seres que entregan hasta la última de sus fuerzas por la vida de aquellos que aman.
Frágiles como una pluma, demasiado confiados. Hasta el mínimo soplo del viento hiere el débil hilo que les une con la vida. Pero su voluntad de hierro les puede hacer alzar el vuelo hasta en las situaciones más desesperadas, cuando sienten las lágrimas de sus protegidos rozando su piel. Fuerte ira es la que desata su interior, liberando los seres mas despiadados que el alma humana guarda. Seres de profunda belleza espiritual y apariencia indiferente a los ojos humanos.
Su corazón, roto en pedazos por el pasado, cubierto de cicatrices por viejas heridas. Pero siempre dispuesto a sangrar un poco más si eso hace levantarse a su protegido. Su sonrisa, la más grata sorpresa, capaz de alegrar el corazón de quien la recibe. Sus alas, de cualquier color y forma, pero siempre fuertes para aguantar el golpe de la verdad, y livianas para alzar el vuelo con facilidad. Su cuerpo, de grácil y suave movimiento, que se fundan con el aire, con la música que cada cuerpo emite.
Sus lágrimas alimentan la maldad de otros y avivan el llanto de sus seres cercanos. Su sufrimiento, una procesión interna que ocultan a la verdad de los humanos y retiran a su mundo, donde lo dejan todo. Su pasado, su sufrimiento, su llanto, su tristeza…
Nunca puedes saber como está un angel si no miras en sus ojos, si no miras más allá de las sonrisas, las pupilas y el alma. No puedes ayudar a un angel a no ser que seas parte de su mundo. A no ser que estés en su alma, en su corazón. Son fieles confidentes, y comprenden a cada persona que sus ojos han atravesado su alma. Saben escuchar cada palabra que necesite ser pronunciada y sus sentimientos les guían en su camino de manera que ni los ojos del propio dios podrían hacer.
Su mayor virtud es percatarse de las pequeñas cosas, las palabras, los gestos, las miradas ocultas, todo… Esas pequeñas cosas que pueden marcar la diferencia entre amar o querer. Entre una sonrisa de verdad o una falsa amistad. Esas pequeñas cosas son las que le hacen percatarse de todo lo que pasa a su alrededor antes de que suceda, y le permiten hacer una última jugada antes de decidir. No saben odiar, da igual todo lo que les hagas. Puede que dejen de protegerte, pero siempre dejarán una pluma en tu alma y de vez en cuando irá a verte para saber como estás.
Los ángeles son seres, seres como tu y yo. Seres que viven entre nosotros haciendo vidas normales. Son las personas que más queremos y que, sin darnos cuenta nos cuidan cada noche antes de dormir. Son las que nos hacen abrir los ojos y las que nos hacen daño para que más tarde veamos la luz. Son las que nos vigilan y nos protegen del mal ajeno, las que nos aman de verdad.
Pero ellos también necesitan de nuestra protección porque, aunque no lo digan, ellos también sienten tristeza y lloran por las noches. Ellos se preocupan por nuestra felicidad antes que por la de ellos mismos.
A si que, si tienes un ángel a tu lado cuídale...

Porque él nunca dejará de hacerlo...
Frágiles como una pluma, demasiado confiados. Hasta el mínimo soplo del viento hiere el débil hilo que les une con la vida. Pero su voluntad de hierro les puede hacer alzar el vuelo hasta en las situaciones más desesperadas, cuando sienten las lágrimas de sus protegidos rozando su piel. Fuerte ira es la que desata su interior, liberando los seres mas despiadados que el alma humana guarda. Seres de profunda belleza espiritual y apariencia indiferente a los ojos humanos.
Su corazón, roto en pedazos por el pasado, cubierto de cicatrices por viejas heridas. Pero siempre dispuesto a sangrar un poco más si eso hace levantarse a su protegido. Su sonrisa, la más grata sorpresa, capaz de alegrar el corazón de quien la recibe. Sus alas, de cualquier color y forma, pero siempre fuertes para aguantar el golpe de la verdad, y livianas para alzar el vuelo con facilidad. Su cuerpo, de grácil y suave movimiento, que se fundan con el aire, con la música que cada cuerpo emite.
Sus lágrimas alimentan la maldad de otros y avivan el llanto de sus seres cercanos. Su sufrimiento, una procesión interna que ocultan a la verdad de los humanos y retiran a su mundo, donde lo dejan todo. Su pasado, su sufrimiento, su llanto, su tristeza…
Nunca puedes saber como está un angel si no miras en sus ojos, si no miras más allá de las sonrisas, las pupilas y el alma. No puedes ayudar a un angel a no ser que seas parte de su mundo. A no ser que estés en su alma, en su corazón. Son fieles confidentes, y comprenden a cada persona que sus ojos han atravesado su alma. Saben escuchar cada palabra que necesite ser pronunciada y sus sentimientos les guían en su camino de manera que ni los ojos del propio dios podrían hacer.
Su mayor virtud es percatarse de las pequeñas cosas, las palabras, los gestos, las miradas ocultas, todo… Esas pequeñas cosas que pueden marcar la diferencia entre amar o querer. Entre una sonrisa de verdad o una falsa amistad. Esas pequeñas cosas son las que le hacen percatarse de todo lo que pasa a su alrededor antes de que suceda, y le permiten hacer una última jugada antes de decidir. No saben odiar, da igual todo lo que les hagas. Puede que dejen de protegerte, pero siempre dejarán una pluma en tu alma y de vez en cuando irá a verte para saber como estás.
Los ángeles son seres, seres como tu y yo. Seres que viven entre nosotros haciendo vidas normales. Son las personas que más queremos y que, sin darnos cuenta nos cuidan cada noche antes de dormir. Son las que nos hacen abrir los ojos y las que nos hacen daño para que más tarde veamos la luz. Son las que nos vigilan y nos protegen del mal ajeno, las que nos aman de verdad.
Pero ellos también necesitan de nuestra protección porque, aunque no lo digan, ellos también sienten tristeza y lloran por las noches. Ellos se preocupan por nuestra felicidad antes que por la de ellos mismos.
A si que, si tienes un ángel a tu lado cuídale...

Porque él nunca dejará de hacerlo...