¿EXISTE LA HETEROFOBIA?

El término “heterofobia” tiene cierta tradición en la comunidad médica, aunque no haya gozado del éxito de otros que recogen el mismo concepto. Partiendo de la etimología, “heterofobia” es el miedo a lo diferente, y, por lo tanto, socioculturalmente se relaciona más con términos como el racismo, la xenofobia o el etnocentrismo. Se manifiesta, por tanto, en el rechazo o la discriminación a grupos sociales minoritarios, sean estos étnicos, sexuales, religiosos, raciales, etc. Aunque el término hay sido acuñado en épocas relativamente recientes, esta heterofobia es tan antigua como el hombre. Sin embargo, en psicología se usa de forma más restringida, como el miedo al sexo opuesto.
Pero, ¿existe una “heterofobia” en oposición a “homofobia”? Efectivamente, el término “heterofobia” está comenzando a ser empleado en sectores sociales muy concretos, trazando un paralelismo con “homofobia” y negando esta; es decir, considerando que la comunidad LGTB no padece realmente la discriminación que denuncian bajo el nombre de “homofobia”, sino que se escuda en una actitud victimista para hacer realidad sus reivindicaciones. Según los que defienden esta postura, la “heterofobia” sería la inquina que muestran estos sectores del colectivo LGTB hacia los heterosexuales.
Siguiendo el Diccionario de las relaciones interculturales, publicado por la Universidad Complutense de Madrid, el término “heterofobia” “en el campo del estudio socioantropológico de la sexualidad ha conocido una circulación mucho más restringida que el de homofobia, en buena medida por el uso que se ha hecho de él desde la derecha religiosa como odio/discriminación contra los heterosexuales, achacado al movimiento gay y a sus aliados, (…) estableciendo una falsa simetría entre homo y heterosexualidad que invisibiliza precisamente el carácter estructural de la subordinación de la homosexualidad –como si, desde cualquier perspectiva razonablemente probable, los homosexuales estuvieran en posición de discriminar a los heterosexuales como categoría social”.

Varias webs han denunciado casos de lo que ellos consideran “heterofobia”. Por ejemplo, en Buscadores del reino le han dedicado el monográfico Heterofobia: un discurso totalitario anticristiano, donde, entre muchos otros casos, acusa de “heterofóbicas” actitudes como el vilipendio al que fue sometido el catedrático Aquilino Polaino por afirmar que unos padres “hostiles, alcohólicos y distantes” y unas madres “sobreprotectoras” “suscitan” a sus hijos a la homosexualidad, las sanciones contra los jueces que se niegan a casar a parejas homosexuales, e incluso la reciente derrota de Miss California en Miss América 2009. Denuncias similares elevaba la agencia de noticias afín a la Iglesia Católica Zenit, en un artículo que titulaba La dictadura de la “tolerancia”.
Por nuestra parte, recibimos estas noticias con cierta curiosidad y alegría. No es habitual oír hablar a estos sectores sociales sobre discriminación, por lo que celebramos su incorporación a este discurso más propio del siglo XXI. Por otro lado, no nos sorprende en absoluto las reticencias que muestran hacia lo diferente, hasta el punto de alzar la voz porque se sienten amenazados por un colectivo que simplemente reclama ser igual ante la ley, y que, por supuesto, no piensa dejarse insultar gratuitamente. Retomando la definición más amplia del concepto de “heterofobia” (miedo a lo diferente), creemos que es perfectamente aplicable a aquellos que sienten que los que reclaman una sociedad diversa les están atacando. Los sentimos, señores, pero las ovejas negras no piensan volver al redil.
PAREJA DE PINGÜINOS HOMOSEXUALES ADOPTA UN POLLUELO

Una pareja de pingüinos Humboldt homosexuales del zoo de Bremerhaven, una ciudad alemana situada en las orillas del Mar del Norte, se ha convertido en padres adoptivos de un polluelo que había sido abandonado por sus progenitores antes de nacer, según informa el diario Hannoversche Allgemeine .
La pareja, formada por “Z” y “Vielpunkt”, se hizo cargo de un huevo que los padres biológicos habían abandonado. Lo empollaron el tiempo necesario hasta que nació la cría, hace ya cuatro semanas. Desde entonces, “Z” y “Vielpunkt” le han dedicado los mismos cuidados que recibiese si se tratara de una pareja heterosexual: le dan la papilla de pescado que regurgitan alternativamente, lo limpian y le dan el calor necesario.
Según los portavoces del zoo, la homosexualidad es común entre los pingüinos, que, además, suelen ser fieles a su pareja durante toda la vida. Precedentes de este caso encontramos en 2004, cuando New York Times anunciaba que dos pingüinos del zoo de Central Park llamados “Roy” y “Silo” empollaron un huevo ajeno durante treinta y cuatro días hasta que nació Tango. Otros casos similares se registraron también en zoos de Alemania y Japón.