EL ABUSO DE PODER EN LOS WC'S PÚBLICOS

Los baños públicos: espacios razonablemente evitados por algunos, pero bastante frecuentados por otros, que buscan en ellos un ínfimo reducto de intimidad para
mantener relaciones sexuales.
Que este ha sido su uso subcultural y gay desde hace años, es una de las verdades impepinables que hablan de la clandestinidad que antiguamente rodeaba a los homosexuales. Que ahora hayan quedado como lugares para mantener sexo anónimo, tampoco es del todo cierto, pues nada tiene que ver el anonimato con la precariedad socioeconómica de determinadas clases sociales.
Sin embargo, el uso y disfrute de estos servicios públicos es también un riesgo para las personas. Como está denunciado COGAM, las agresiones y vejaciones por parte de los empleados de seguridad que descubren a las parejas con las manos en la masa, están en un amplio porcentaje tiznadas con el sucio color de la homofobia.
La edición digital del diario ADN recoge el caso de Isaac Rodríguez, víctima el año pasado de una de estas agresiones homófobas, mientras mantenía relaciones sexuales dentro de los baños del Centro Comercial Principe Pío, en Madrid. Tras la desagradable experiencia, Isaac llevó a juicio a los vigilantes de seguridad del centro comercial, quienes -según rememora- lo sometieron a diferentes vejaciones físicas y verbales por ser, literalmente, un "maricón de mierda".
"Estaba en una cabina con un chico, entró un vigilante, miró por debajo, vio que había más de dos piernas y le dio una patada fuerte a la puerta y nos sacó fuera. Empezó a insultarnos y amenazarnos. Nos dijo que era nazi y que iba a ser nuestra peor pesadilla"
Isaac puso su caso en manos del Colectivo de gays, lesbianas, transexuales y bisexuales de Madrid (Cogam) quienes ya tienen algo de experiencia en esta clase de casos, como narra Miguel Ángel González, presidente de la Organización: "Hace un mes y medio, presencié como un señor agredió a otro en la estación de Atocha porque se sintió ofendido por una mirada. La emprendió a golpes con él hasta que llegaron los guardias de seguridad, que se llevaron en volandas al agredido, mientras que al agresor no le sucedió nada".
El herido no denunció. "Decía que no había mirado a nadie, pero eso lo que revela es que vivimos en una sociedad armarizada". González quiere decir que algunos homosexuales que no quieren reconocer públicamente su condición usan esos lugares para mantener relaciones a escondidas, por lo que difícilmente pondrán una denuncia en caso de sufrir algún tipo de agresión.
El presidente de Cogam también calcula que el 30 o 40% de las agresiones a homosexuales son motivadas por este tipo de prácticas. "Además, hay un vacío legal. Se conducen como juicios de faltas y al agresor no le pasa nada o casi nada, mientras que el agredido se queda hundido porque no hay una sanción suficientemente fuerte como para que los agresores se lo piensen dos veces antes de agredir. Para el homófobo, la homofobia no existe".
Es de vergüenza -para no variar- que también aquí se trate con especial saña a las parejas homosexuales. Cuando se pilla en la misma situación a una pareja hetero -sí, de las que se meten a los probadores del Corte Inglés a "ver qué tal le sienta a la novia el nuevo suéter"- es casi la anécdota graciosa de la semana. Aunque parece que debe hacer mucha más gracia a los seguratas intimidar a las dos mariquitas que se enseñaban las pichas en el baño.
Comentario:
Jajajaja "no respetan a la familia y los niños". ¿De verdad todavía se siguen defendiendo esos argumentos de mierda?
Comentario:
Una pareja hetero haciéndolo en un probador nunca llegaría al nivel de exhibicionismo que algunos gays no reparan en cometer y que no respetan a las familias, a los chicos pequeños, mostrando sus atributos sin pudor. La homofobia es detestable pero sería de agradecer que el propio colectivo denunciara la falta de civismo de algunas de estas prácticas.
Comentario:
Es triste que estas cosas estén pasando en Madrid...