EUROVISIÓN Sí, PERO "SIN MARICONADAS"

Esto ya es lo último. Las maricas amenazadas si asisten al próximo certámen de Eurovisión. En Serbia
-cuna de recientes iconos butch
que han renovado el paradigma como Marija Serifovic- existe una organización ultra que ha prohibido la entrada a Belgrado a cualquier gay o lesbiana, avisando sobre el riesgo de recibir represalias violentas.
El portal jmnoticias.com informa hoy de la soberana zafiedad que plantea la organización Obraz, que en las repungantes palabras de su lider Damir Grbic afirma: "Todos los que muestren su homosexualidad en Belgrado serán apaleados". A-pa-le-a-dos, ¿pero nadie se da cuenta de la barbaridad que ha dicho este tipejo?
Grbic ha utilizado el periódico Sydsvenskan para afirmar que quiere dar la bienvenida a la capital serbia a todos los seguidores de Eurovisión, pero advierte: "no vamos a permitir que dos hombres o dos mujeres vayan agarrados de la mano o se besen en la calle".
Los diarios serbios se han aventurado a calcular que más de 20.000 homosexuales acudirán a Belgrado en las fechas cercanas al 24 de mayo. Difícil será entonces no ver a una pareja de dos chicos o dos chicas simplemente de la mano por la calle, razón más que suficiente para Grbic y sus seguidores para echarse a la calle con bates y cadenas.
La organización Queeria ya ha puesto en marcha una campaña a base de carteles por toda la ciudad, en los que figuran eslóganes tipo: "Amor en las calles y los violentos a la cárcel". Sin embargo, no parece que tenga mucha aceptación, según Predag M. Azdejkovic, responsable de las relaciones públicas de la asociación. "La mayoría de los póster han sido arrancados o les han pegado otros encima con la frase: Os esperamos".
Predrag M. Azdejkovic también dice que la gente LGTBQ en Serbia es muy a menudo maltratada. Según un sondeo de opinión, el setenta por ciento de los encuestados considera la homosexualidad como una enfermedad y más del cincuenta está en contra de los homosexuales.
Aún así, la campaña continuará hasta el día de la final del festival, ya que su fin es conseguir que la Policía y las autoridades cumplan con su trabajo y no haya problemas. "Las autoridades deberían enviar un claro mensaje de que la violencia no va a ser tolerada" explica Azdejkovic, "pero de momento todos miran para otro lado y hacen la vista gorda."
Esperamos, como muchos más, que la sangre no llegue al río. Aunque no nos cabe en el coco cómo la pacífica y festiva peregrinación a Eurovisión puede generar un rechazo violento. De todas maneras, este es un mal que permitimos por buenrollistas. Me dices tú que una legión de 20.000 maricas dando bofetones con la mano muerta no se abren paso entre una manada de bestias infames.