BOQUITAS DE PIÑÓN: IRIS ROBINSON

Hay gente que ni presumiéndoles la buena fe son capaces de articular media buena palabra hacia lo que les incomoda o asusta. Y en el caso de la discriminación a lo LGTBQ, intervienen frecuentemente los prejuicios que asientan los dogmas religiosos en cualquier miembro de la sociedad, ya sea cartonera o parlamentaria.
Iris Robinson, la esposa del Primer Ministro de Irlanda del Norte e integrante del Parlamento Irlandés, ante la noticia del ataque brutal a un homosexual la semana pasada, sugirió públicamente que la víctima considere tomar terapia para “curarlo de lo suyo".
La parlamentaria, en declaraciones de la B.B.C. la Radio Ulster, condenó el ataque a Stephen Smith -que todavía se recupera de la paliza que le propinó un grupo de jóvenes, en la que sufrió graves heridas en una pierna y en la cabeza- pero la mujer, con toda la buena intención de una carta con ántrax, añadió:
“Tengo un psiquiatra muy encantador que trabaja conmigo en mis oficinas y desde su base cristiana ayuda a los homosexuales que tratan de curarse”.
Hasta ahí la pedazo de cagada -y que no sólo consiste sólo en utilizar "muy" delante de "encantador"-. Pero la cosa sigue: Para los que penséis que podría ser simplemente el comentario de una señora chocha, advertiros que cuando se es la esposa del Primer Ministro y te sugieren que te retractes de tus palabras, si te sale y quieres puedes hacerlo, pero si no te apetece, hasta puedes indignarte.
La autora de la brillante y memorable frase “Movemos montañas para facilitar la inmoralidad y poner los derechos de las lesbianas por encima de los demás en este país”, se está quejando esta semana del trato que recibe últimamente por los medios de comunicación y la opinión pública, acusándolos de organizar una caza de brujas.
Y para denunciar este "acoso" -e intentar suavizar sus anteriores palabras con la típica "yo no tengo nada en contra de las maricas, tienen derecho a respirar"-, nada mejor que defender sus declaraciones comparando a los homosexuales con asesinos. Ella misma se explica de maravilla: "El cristianismo me obliga amar al pecador y no al pecado. Ellos, como los asesinos, serán al final redimidos con la sangre de Cristo".
A continuación, la noticia por B.B.C.1
¿Cómo es posible que una mujer que se utiliza el cristianismo y el amor al prójimo como estandarte es capaz de soltar estas barbaridades? ¿No se ha dado cuenta que está haciendo un ejercicio de odio con cada palabra?
Hasta los límites entre el bien y mal son difusos para las personas que creen verlo todo claro, pero no es justificación suficiente para dejar que puesto público de representación emita esta clase de necedades. Ni los demás deberíamos aguantarlas. Ya podría mirárselo ella, a ver si alguien sabe cómo curarla.