SALE DEL ARMARIO UN MINISTRO DEL GOBIERNO DE SARKOZY
Roger Karoutchi, Secretario de Estado francés de Relaciones con el Parlamento y amigo personal del Presidente de la República, Nicolas Sarkozy, hizo pública su homosexualidad en una entrevista concedida el pasado mes de enero con motivo de la presentación de su autobiografía. Se convertía así en el primer político francés con categoría de ministro que sale del armario estando aun en posesión de su cargo. “No vivo en una mentira, pero tampoco voy por ahí alardeando. Hablo de ello con naturalidad”, ha afirmado Karoutchi.El Presidente Sarkozy, contrario a la legalización de los matrimonios homosexuales, ha reafirmado su amistad personal con Karoutchi, comentando que incluso la pareja de aquel es invitada a las recepciones en que se requiere la presencia de todos los ministros con sus respectivos cónyuges.
Sin embargo, con respecto a su salida del armario, es tajante: “No debería haberlo hecho. Eso le ha dejado definitivamente fuera de juego”, en referencia a su reciente derrota en las elecciones primarias de su partido para ser cabeza de lista por Île-de-France para las elecciones regionales de 2010. El presidente supone que podría haber influido el haber dado a conocer su homosexualidad, según informa dosmanzanas.com. Una muestra más de la coherente posición del presidente francés, que ya declaró antes de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales su oposición al matrimonio entre personas del mismo sexo: “Estoy en contra del matrimonio homosexual porque estoy en contra de la adopción homosexual”, a la vez que no reparaba en mostrarse “en contra de toda discriminación”, dijo en la cadena de radio francesa Face aux Chrétiens.
No se trata del primer alto cargo de la política francesa que da a conocer su homosexualidad, pero sí el primero que lo hace ocupando su puesto. El precursor fue Bertrand Delanoë, que salió del armario en una entrevista televisada en 1999, cuando los grandes personajes abiertamente gays eran más bien escasos. Dos años después fue elegido alcalde de París por una apretada victoria, cargó que revalidó en 2008 ya con mayoría absoluta. Se convertía así en un incono europeo no solo para muchos homosexuales, sino también para una sociedad en general poco acostumbrada a ver a personajes abiertamente homosexuales en las altas esferas de la política.
La situación de nuestros vecinos franceses puede considerarse intermedia en lo que a políticas pro-gays se refiere. Pioneros en despenalizar la homosexualidad (desde 1791, en los tiempos de la Revolución), hoy en día tienen reconocidas las uniones civiles a través del eufemístico y ridículo nombre de Pacto Civil de Solidaridad (PACS). Algo más que solidaridad pensamos que habrá entre los contrayentes…
El país de la Liberté, Egalité y Fraternité va un paso por detrás de la vanguardia europea en cuanto a derechos homosexuales se refiere. El latin-lover que los gobierna tampoco parece dispuesto a mover un dedo por mejorar la situación. Y todo esto en un continente en el que conviven el reconocimiento al matrimonio gay en países como España, Holanda, Bélgica o Noruega con la prohibición expresa del mismo en Letonia, Lituania y Serbia.