TOLERANCIA CERO CON LOS HOMOSEXUALES MARROQUÍES

El gobierno marroquí ha anunciado el fin de la benevolencia con los homosexuales del país norteafricano. La causa que ha agotado la paciencia de las autoridades, según la prensa internacional, ha sido la publicación en la portada de la revista Al Michaal, de Casablanca (que tiene una tirada de apenas 6000 ejemplares) de una boda entre dos homosexuales marroquíes. El rito utilizado incluye la oración anterior a la lectura del Corán y, aunque no tiene validez legal, sí es bastante común en otros enlaces heterosexuales de parejas con menos posibilidades económicas.
Las consecuencias no se han hecho esperar. Los supuestos contrayentes se han visto desde entonces acosados en su entorno, temerosos de que su familia se entere de lo sucedido y los expulsen de casa. Han recibido insultos incluso en la universidad, donde están siendo tildados de “desviados” por algunos profesores.
En esta tensa situación se ha visto envuelto el embajador español en Rabat, Luis Planas, que recientemente realizó una gira por Marruecos para tratar de apaciguar los ánimos en torno al tema e ir “haciendo evolucionar las mentalidades”. La prensa marroquí, sin embargo, no se han tomado nada bien esta política a favor de los derechos homosexuales, y han calificado la actitud del embajador español como “de injerencia”.
La situación de los gays en Marruecos es harto compleja. Su ley se ciñe con escrupulosidad al islam, por lo que la homosexualidad es considerada un delito, con penas que pueden ir desde los tres meses a los seis años de prisión y multas que van de los 120 a los 1200 dirhams. Si hasta aquí nos puede parecer injusto y cruel, no dejéis de leer lo que sigue: en Marruecos, y en las sociedades musulmanas en general, lo importan es la virilidad. Es lo que se pone en peligro con las conductas homosexuales. Por eso, se hace una distinción clara entre homosexuales activos y pasivos. Mientras los primeros son aceptados por ser considerados viriles, los segundos son el objeto del pecado y la vergüenza, los débiles, los afeminados. Son considerados enfermos, tarados. Sin embargo, si el pasivo es claramente afeminado, no es sometido a esta humillación y se le tolera, pues no es una amenaza para los hombres viriles. A pesar de todo esto, la policía rara vez detenía a personajes “acusadas” de homosexualidad, aunque las veces en que lo ha hecho se ha tratado de auténticas redadas, como en la fiesta de cumpleaños que se celebró en 2004 en Tetuán y que acabó con 43 personas detenidas, acusadas de “incitar a la depravación”. A la vista de las últimas informaciones provenientes del gobierno, parece que este tipo de operaciones no tardarán en retomarse.
En el país “más occidental y abierto” del islam, la homosexualidad es considerada un peligro público que merece ser penado. Aunque si hurgamos un poco más, y tasamos el trato que reciben los homosexuales en muchos países islámicos, comprobaremos que lo de Marruecos es solo la punta de un cruento iceberg, que alcanza límites tan salvajes como el fustigamiento (Arabia Saudí, Yemen), el internamiento en campos de trabajo forzado (Guinea Bissau), la cadena perpetua (Bangladesh) o la muerte (Afganistán, Emiratos Árabes Unidos). ¿Quién es ahora el depravado?
Comentario:
una cultura machista, homofoba, intolerante y antidemocratica...(como esta visto en las religiones monoteistas, Vaticano-Islam)