YASSER ARAFAT MURIÓ DE SIDA
Tres años después de su muerte, dirigentes del Gobierno palestino han confirmado que Yasser Arafat murió como consecuencia del VIH. Estas declaraciones rectifican las conjeturas que a finales de 2004 defendían el envenenamiento del histórico líder. Ahora nos enteramos de que la enfermedad de Arafat era un secreto a voces, pero en Palestina y en el resto del mundo árabe se ocultaba.Esta semana, el máximo dirigente palestino en Siria confesó ante las cámaras de televisión que el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, le había asegurado que los informes provenientes del hospital francés donde murió Arafat decían que la causa del fallecimiento fue el SIDA.
Ahmad Jibril, líder y fundador del Frente Popular por la Liberación de Palestina, concedió una entrevista al canal Al-Manar del Hezbollah libanés, en la que contó que cuando interrogó a Abbas sobre la investigación del envenenamiento de Arafat, éste le dijo que había que callar: “Para serle honesto, el informe oficial de los franceses es muy claro. El SIDA fue lo que se lo llevó”.
Esta noticia ha sido conservada en secreto pues existen varias voces que defienden, con motivos algo oscuros, que Arafat era homosexual. Está claro que si se toma para ello sólo la evidencia de su enfermedad es una insuperable tontería, pues los heterosexuales también reciben el virus, lo portan y contagian. Sin embargo puede ser una acción gratuita para intentar desmitificar la imagen del dirigente -utilizando una excusa tan estúpida como homófoba-.
Entre los defensores de esta hipótesis se encuentran el teniente general Ion Pacepa, jefe de los servicios de inteligencia de la Rumanía de Ceaucescu, quien relató en sus memorias la relación entre el líder palestino y un guardaespaldas. Otra promotora fue la periodista enemiga de “todo lo no hetero ni cristiano” Oriana Falacci, quien también lo expuso después de entrevistarse con Arafat. Sin embargo, los servicios israelíes y la CIA, que lo persiguieron durante toda su vida, nunca pudieron obtener una sola evidencia.
Independientemente de su naturaleza, el día en que su féretro llegó a Ramallah, la multitud se lo arrebató a las autoridades y le dio una multitudinaria sepultura popular.
Comentario:
La lipodistrofia era evidente, el pañuelo era para tapar la chepa, no la alopecia. Ya en 1990 se decía que se lo montaba con su jefe de seguridad, a quien regaló dos residencias de mármol enormes, una en Gaza y otra en Egipto. Por supuesto, clama al cielo que un islamista de los de ejecuciones de gays se lo monte en privado. Aunque ¿lo que se meten los jeques que tras financiar a Al Qaeda vienen a Marbella por la nariz, es talco?