Los días de Aniram
...esperando El Dia Menos Pensado.
Acerca de
Soy un trasto, y encima con un montón de defectos de fábrica, voy a intentar explicarlos todos a lo largo de mis días, de la misma forma que contaré como se las apaña para sobrevivir un trastillo tal vez un tanto indeciso en este mundo.
Sindicación
 
Camino hacia la locura
Pensé que la había perdido, que entre nosotras nada volvería a ser como antes, que ya no me contaría las cosas. Pensé que la había liado que nuestra amistad quedaría condicionada por una frase que tal vez no debí escribir nunca, me quedé en silencio, me acojoné y me marché lejos.
Lo más dificil era dejar de pensar y siendo incapaz de evitarlo, pensé: que soy idiota, que coño estás haciendo? a quién se le ocurre, al igual todavia estas a tiempo de decirle ¡¡Es Broma!!. Y como no se me ocurrió nada para justificar una frase que creía que llevaba nuestra amistad a la destrucción total, decidí olvidarlo, decidí que me levantaría al día siguiente y que por la tarde al hablar con Ella actuaría como si nada hubiera pasado. Y de verdad que casi lo consigo, sino fuera porque aquella tarde al rato de hablar me dijo: A mi no me hubiera importado darte el beso y además que pasa si quiero hacerlo?. Se me quedó cara de interrogante, no tenía ni idea de que decirle, y escribí: ¿cómo se supone que tengo que reaccionar ante tal afirmación?.
Las horas no pasaban, yo me moría por verla, por hablar con Ella y por fin llegó el momento, nos vimos en ensayo rodeadas de todo el mundo, con mi novio, su novio y con todos nuestros amigos. Durante todo el ensayo no podía dejar de mirarla, deseaba con todas mis fuerzas estar un rato a solas con Ella. Fue cantidad de dificil encontrar un momento para nosotras, y cuando al final pudimos estar solas lo único que se me ocurrió decirle fue: Hola!! Luego la abracé como con miedo a que se me escapara, simplemente la abracé y se me aceleró el corazón, no se como explicarlo fue como si todos mis sentidos se pusieran en alerta, no quedó ninguna parte de mi cuerpo por reaccionar ante ese primer abrazo. No la hubiera soltado nunca, me hubiera quedado allí con Ella en mis brazos, pero claro el mundo no tardó en reclamarnos. Nos miramos, sonreimos y tuvimos que poner fin a ese primer encuentro furtivo.
Aquella noche no me puede quitar ese momento de la cabeza y lo único que tenía claro era que había que hacer lo posible por vernos sin gente y sobre todo por hablar sobre lo que nos estaba pasando. En esos días vernos se convirtió en nuestra obsesión y conseguirlo fue una autentica locura.
No