...Escribí con prisas, sin reposar nada de lo que decía, llevado por la urgencia de contestarte y de irme a la cama... Leer de pronto lo que leí justo cuando acababa de hablar contigo y sin que me hubieras puesto sobre aviso, no sé bien como decirlo, me resultó una faena muy gorda... Hoy he visto además que me habías escrito el sábado... ¡coño!, como ahora tampoco abro el correo todos los días (¡ay dios!, volveré ha hacerlo, lo juro)... Pero, claro, no me habías dicho nada (¡joder con la sordomudez!) y yo sin los poderes de adivinación, pues eso que no lo esperaba. Y además hemos hablado esta mañana y como si nada (¡tierra trágame!) y ahora veo que también me has contestado... Así que por fin he decidido suscribirme al curso ese del CCC de adivinación y ciencias ocultas, de modo que quizás pueda comunicar contigo por vía telepática, mágica y cósmica (los canales de comunicación dejarán de ser el problema). Pero, por si acaso eso de las ciencias ocultas no funciona, que me da a mi que no va a funcionar, pues que te contesto con otra producción, y así de paso nos decimos (o lo decimos al vacío electromagnético de la virtualidad) digo, nos decimos lo que pensamos cada uno, sin mirarnos a los ojos, sin sentir el sufrimiento del otro, sin afrontar el coraje de decir las cosas a la cara, sin el calor de las discusiones, con la calma fría que da la escritura.
Me dices que estoy mal. ¿Mal? Pues mucho y no necesito ayuda profesional para saberlo. Me prohibí hacer un drama de mi situación, y ya ves, es lo primero que he hecho... No sé quién soy, no sé qué soy, no quiero pensar cómo soy, porque me duele: cojo mis Naik y corro... huyendo de mi mismo... me persigo y no me alcanzo... Pongo la música a todo trapo... y no me escucho, santa salvación, con tanta música no consigo oír lo que pienso. Me canso físicamente y así conseguir dormir pronto (el trabajo me está ayudando mucho últimamente a no pensar, y sería feliz si no me obligara a discurrir demasiado y ha tener que tomar decisiones drásticas)... Alienación, anulación, eliminación, deshumanización, insensibilización, llámalo como quieras: yo prefiero pensar que es el dolor de tu ausencia del que no consigo reponerme...
Tengo hambre de ti, que me sabes a pan recién hecho cada, vez que te pruebo, cada vez que te como, cada vez que lleno de ti mi boca y pruebo tu sabor dulce y cálido. Tengo sed de ti, que me sabes a vino hondo y perfumado cada vez que te bebo, cada vez que a sorbos largos te tomo, y te hago mio, tú que eres mi comida, mi bebida, justo todo aquello que necesito para vivir. Comerte, beberte, devorarte, hacerte mio otra vez... Esta mañana me he levantado y tú ya no estabas en mi cama, y te busqué desesperado inútilmente. Había olvidado que hace mucho te fuistes, harto quizás de mi hambre, de mi sed. Me queda aun tu sabor en el recuerdo, que me gusta, y tu larga ausencia, esa que tanto me duele.
Ahora mismo desaparecería. No creo que le importase mucho a nadie. Tal es el estado de inútil soledad al que he llegado tras estos años de vida solitaria. Nadie me espera en ningún sitio -nadie de verdad, nadie a quien le importe de verdad, que me quiera de verdad, que me importe a mi de verdad, que lo quiera yo de verdad, que quiera llorar por mi el día de mi muerte- No hay Nadie. Miro las sombras que rodean mi habitación, la penumbra que se escurre entre las sabanas frías de mi cama, el deseo acumulado de mis pobres e inutiles pensamientos y no puedo sujetar las lágrimas: Nadie. Me había prohibido llorar, ¡mierda de imposibles!, pero cada día, una vez almenos, sin remedio me pongo ha hacerlo. Me dejo debastar el alma por la blanda apatía de la locura y el frío dolor de la soledad, y así el pensamiento se deshace en una vieja letania salvadora: Soy una piedra, soy una piedra, salmodiando palabras gastadas: Soy una piedra.
hare piedra hare piedra piedra piedra hare hare.
hare roca hare roca roca roca hare hare.
y la salmodia continua "ad infinitum": Soy una piedra, una piedra, piedra... piedra que no sufre, piedra que no sabe del horro de la soledad, del miedo al vacio, piedra que no siente, piedra que no piensa, que no sabe ni necesita el amor, piedra que no necesita follar, que no necesita reir, que no llora jamas, que no muere jamas, que no vive jamas... piedra inútil, soy al fin esa piedra, piedra que no ve, piedra que no sueña, piedra que no siente, que no vive, que no es, que no soy, que no sere más... sino piedra.
Perdón, pero hoy estoy especialmente triste.
No he cambiado en nada, continuo pisotenado los sentimientos de las personas sin ni siquiera darme cuenta de ello. El problema es el amor. No lo entiendo, es precisamente esto lo que me pasa: Que no lo entiendo. ¡Mierda! Qué fea es esta sensación - Ácido en el Estómago - como de naúfrago. Pero ¿qué esperan de mi?. Besos, abrazos, incluso sexo, de eso puedo darles todo, pero otra cosa no se dar. Sea como sea no quiero hacer daño a nadie, así que he escrito sobre la pared de mi habitación el siguiente lema: Aquí se folla, no se hace el amor.
El Verano finaliza y se lleva con él una parte importante de mis sueños, de mis deseos, de mis esperanzas (¿será un sentimiento común?). El Verano termina y como cada año debo resignarme a parder esta efímera felicidad que me proporciona la luz y el calor estivos, perderlo otra vez, una vez más. Arranca el Otoño ( y todo lo que supone de comienzo de círculo vicioso), su viaje me hace perder lágrimas de dolor, como cada año, sientiéndome más inútil que nunca (más si caben): trabajo y soledad, sólo eso me espera en los próximos meses. Y sé muy bien que soy yo el verdadero culpable de mi lamentable estado mental, de mi propia inconsciencia, a pesar que malamente he aprendido a salvarme de esas voces anónimas que me gritan violentas nuestra triste historia, escondiendo sin embargo la verdad que duele, mi verdad: Te necesito. Ho bisogno di te, un maledeto bisogno di te. Y el problemas es que mi conciencia no es capaz de salvarme, hubiera querido, necesitado, devido, ceer un poco más en ti (yo creía, creía, juro que creía en ti, y sin embargo...) y no tener ahora que vivir así, abandonado, perdido, sin ilusiones (diluso senza amore) haberte sonreido con un poco más de humanidad (no morder la mano que te da de comer, de amar, de vivir), aprendiendo a esperar nada del amor, aun menos de la vida, pero deseando, pero también queriendo, pero sobre todo amando. ¿Por qué siempre todo lo hago mal? ¿Por qué es tan fácil equivocarse?.
...como si supiera todo de mi, como si hubiera comprendido toda mi soledad, mi dolor, quizás mis pecados, como si tubiera la necesidad de ser la mitad de mi alma, de ser también yo la mitad de la suya, me ha besado con ternura en los labios, como si me pidiera ayuda. Su rostro pálido, delicado y sereno me ha conmovido tanto que finalmente he llorado. He escondido mi cara entre las manos y he dejado que las lágrimas caigan, esas lágrimas que durante tanto tiempo he ido acumulando en mis ojos. Él me ha recordado a mi mismo cuando era joven, en las cosas del amor yo era como un pobre animalejo abandonado que vagaba sin meta alguna en busca de una simple caricia de cualquiera que pudiera darme un poco de su afecto. Le he besado también yo y le he dicho: tenemos tanto tiempo después para hablar, ahora descansa. Con dulzura, he recuperado la sábana y he cubierto nuestros cuerpos desnudos. Permanezco aquí aun mirando como duerme, esperando que llegue la mañana de mañana...
Tuve una vez un jefe que confundia la vorágine con los aborigenes. Cuando volvía a la oficina de sus vacaciones siempre nos decía con el ademán serio: Las vacaciones han terminado y ahora nos toca meternos en la aborigen del trabajo. No es un chiste -aunque lo pueda parecer-. Y todo esto para decir que desde que volví de Italia, me ha atrapado "la aborigen" del trabajo y no hay manera de quitarsela de encima... De todas las maneras espero que a partir de hoy la "vorágine" disminuya y vuelva la normalidad a la oficina y también a mi vida. No sé bien el porqué, pero para mi el 15 de septiembre es el verdadero comienzo de año (por algo lo es para todos del 'curso') y se debería festejar por todo lo alto. Lo único bueno es que tanto aborigen no me deja pensar en la soledad.
De vuelta. Ayer regresé. Tarde y muy candaso. Desde Roma no tuve ocasión de escribir nada en la bitácora, eran tantas cosas que ver, tantas cosas que hacer, y de pronto estoy de nuevo en casa, mañana volver al trabajo, inexorable deber que nos impone la necesidad de comer, de dormir bajo un techo, y sobre todo de disponer de una tarjeta de credito. No he despertado aun del sueño, y no quisiera hacerlo, pero la realidad se impone terca a medida que se suceden las horas. Deshacer la maleta, llamar a tal para quedar y comer juntos, contestar mensajes, emails, poner lavadora... Regreso a la normalidad de todos los día. He vuelto, sin duda.
Después de la Toscana, y de Emilia Rogmana, magnana iré a Roma, la ùltima etapa de mi viaje. Me siento inesperadamente cansado, de alguna forma pensaba que no sentirìa la soledad andando de un lado a otro, sacando fotografìas, como un loco màs de esta caterba de animales siempre con prisas, andando de museo en museo, de iglesia en iglesia porque hay mucho que ver y poco tiempo para hacerlo -en definitiva, como un turista màs- sin tiempo real para pensar... y me equivocaba. La noche es un momento especialmente pensado para la reflexiòn, y todos los dias la noche llega, y con ella el dolor de no poder compartir todo este goze con nadie... (llamo por teléfono, hablo con algùn amigo que pillo de imporviso en casa, pero esto no es suficiente)... He sentido dolor. No esperaba que sucediera aquì, pero ha ocurrido Dolor por no poder sacudirme la soledad que llevo colgada a mis espaldas... Ayer noche conocì un italiano bellisimo, de Catania (Sicilia), Estabamos en un bar, bueno màs bien era como un Pub Irlandes (una especie de bar de copas, pero màs parecido a un Pub que a un bar), bebìia una cerveza y me mirò. Le miré. Nuestros ojos se dijeron todo lo que tenìan que decirse, se acerca y hablamos -una pocas palabras con mi italiano macarrònico espagnolizante- y parece que puede haber algo... Pero al final no pude con la situaciòn: un polvo, pense, sòlo otro polvo màs para la colecciòn... y me bastò una escusa simple para salir corriendo : scusa ma sono stanchissimo (perdona pero estoy muy cansado), le dije... nunca aprenderé.
Me pesa la soledad. No me gustaba la idea de hacer un viaje solo, y tenìa razòn En la Toscana de Dante, de Miguel Angel, en la Ciudad de Firenze me encuentro màs solo que la una. La ciudad està llena de gente y en medio del rio de personas que se mueven de monumento en monumento, de iglesia en iglesia, de palazzo en palazzo, me siento solo y perdido... Los matarìa, a todos los turistas que hacen de las ciudades toscanas (bellas e inigualables) lugares sordidos e insoportables. Lo sé, soy uno de ellos, pero realmente me sacan de quizio. Ayer sàbado, y hoy domingo, ha habido un verdadero desembarco de guiris sedientos de cultura trecentista y quatrocentista (entre ellos miles de espagnoles decididos a comerselo todo), yo he subido por la cuesta de San Giorgio hasta la parte màs alta de la colina de San Carlo (un auténtico remanso de paz) allì no habìa nadie... Magna me voy a Bologna (la Emilia Romagna) y espero no encontrarme allì con tanta gente... Y por cierto, sexo niente di nulla...
P.S.: Los acentos estàn cambiados -cosas del italiano- salvo la "e" que se puede acentuar de las dos maneras, por supuesto "egne" no tienen ;-))