Luca soy yo
Rectificando, también mi vida
Acerca de

Mediocridad y monotonía. No encontrareis nada más aquí. Lamentos inútiles que no merecen comentarios.

 
Caen las estrellas.


Miro atrás en el recuerdo. La cabeza girada un poco hacia arriba, así, como en una pose para una fotografía, de cuando aún estaba junto a mi y no se habías ido de mi lado, antes de que dijera "permanecer aquí es como si muriese un poco" mientras mirándome en el espejo de sus ojos le vi partir. Hubiera preferido desaparecer yo, con un simple chascar de dedos, parar el tiempo, cancelar la regularidad del movimiento de los planetas, hacer desaparecer el sol y la luna, como si de verdad muriésemos, como si al menos muriese yo sin él.

Me mira. Le veo en el portarretratos todas las noches antes de caer rendido aún vestido y con los zapatos puestos, y siento que con él desapareció también la luna de mi cielo incierto, como en un eclipse inesperado, porque cada noche los sueños se hacen terriblemente tridimensionales al creer que por un momento estoy con él, viendo juntos como caen las estrellas del cielo, precipitarse los astros, y en el fragor del cataclismo desaparece, y lo busco, y no lo encuentro, y es como si de pronto fuera ciego... y no lo veo, no lo veo.

Ahora sé que se ha parado el tiempo de verdad y es como si de verdad muriera. Caen la estrellas, no hay duda. No sé donde estoy, sabiendo que él está en todas parte, que lo veo en todas partes, incluso dentro de mi, sabiendo también que me habrá olvidado. Y así permanezco mudo y ciego en mi cama desolada, como alguien que no necesita vivir, que ya no existe en esta irrealidad miserable.

No preguntaré a nadie nunca más por él. Tampoco a ti. Ha desaparecido la luz y comenzado el eclipse, que sin él ya nada se sostiene y hasta se caen las estrellas...


 
De no tan sabios.


Dicen que rectificar es de ... bueno, no importa demasiado. Recibí un correo de Etereo que me a hecho reflexionar, y en consecuencia reabrir mi bitácora. Desde aquí me gustaría darle públicamente las gracias. El correo que me mandó terminaba diciendo:Tú luchaste por un espacio que era tuyo. No deberías permitir que te lo arrebaten, y pienso que tiene toda la razón del mundo.

El problema, en el fondo, es que cualquiera puede dejar un comentario en un blog de chueca, haciéndose pasar por otra persona... en otros blogs, los usuarios pueden dejan comentarios donde previamente es necesario identificarse a través de un password para autentificarse en el sistema, marca de identidad que queda unida de forma inequívoca al escrito, y por tanto sin sombra de duda sobre quién dejó dicho comentario. Para los ‘no Usuarios’ normalmente sólo se permiten dejar junto al comentario un nombre y, como mucho, una dirección URL, quedando claro que no hay seguridad ninguna en la veracidad de los datos dejados por el comentarista.

Este Universo de Bitácoras de Chueca sólo recoge el segundo de los casos a la hora de dejar comentarios en otros blogs, esto es, sin autentificarse, de modo que yo puedo dejar un comentario diciendo que soy, no sé... el Papa. Nada podrá desmentir (aunque tampoco confirmar) que el mismísimo Papa ha dejado un comentario en la bitácora. Incluso podrá haber lectores que crean que realmente el Papa estuvo por allí... Hasta aquí todo puede quedar en una simple anécdota. Pero si alguien comienza a dejar comentarios en otros blogs firmando como "Luca", dejando la dirección de mi bitácora y mi correo (que por otra parte hice público al incluirlo de formas regular en mis comentarios), nadie podrá distinguir si soy yo verdaderamente quién deja ese comentario u otra persona. Si además se da el caso que esa persona, haciéndose pasar por mi, deja comentarios groseros, se mete con la gente, insulta, etc. ¿qué puedo hacer yo para impedirlo?, ¿cómo puedo defenderme de estas actitudes imperdonables que claramente van contra mi propio interés?. Lo único que no puede hacer el impostor es ‘postear’ en mi bitácora cómo estoy haciendo yo en este preciso momento para denunciar esta falta de seguridad. Incluso puede venir impunemente a mi página y dejar un comentario como si fuera yo mismo... el colmo.

Bueno, dejando el tema, lo importante es que al final no cierro, o por lo menos no lo haré a causa de estos malentendidos a los que, una vez explicados sus orígenes, no pienso dar mayor importancia.

 
Todo termina alguna vez.

Esto se terminó. Se cierra el telón. Repitoa aquí y ahora las palabras que ya dije hace tiempo: Este blog permanecerá cerrado por falta de ideas, por falta de ganas, por faltas de ortografía y por mi propia falta. Solamente algún estupido dios de inutilidad supina sabrá cuando volverá a abrirse... La desesperanza ha podido más que la voluntad de superarla. Baste esta lacónica frase como despedida.

No tengo ganas de luchar contra acusaciones infundadas, aquí no hay quien pueda defenderse, y alguien se aprovecha de ello. Tentado he estado en muchas ocasiones de cerrar la bitácora. Lo sucedido me ha facilitado el camino. Es por lo único que puedo estar agradecido a lo ocurrido.

No sé si echaré de menos esto.



 
Melancolía


Sombras. Melanconía que no se va. No me lo esperaba precisamente esta tarde y de repente el horizonte interior que se cubre de nubes negras del pasado, el viento que sopla inesperadamente con fuerza tres portandote hasta mi, y tú que te acomodas en mi recuerdo como si tal cosa, como si estubieras en tu casa, mas bien en nuestra casa, aquella casa, la de siempre, donde vivimos años tú y yo. Y yo que me sobresalto sin poder evitar la punzada justo en el centro del corazón. Siempre me ocurre lo mismo. Cuando he creido olvidar, renaces fénix de tus pecados para golpearme en lo más bajo de mi mismo. Y me haces daño, sabes, mucho daño.

Pero el dolor es dulce y la sangre que brota de la herida nuevamente abierta caliente. Y al final se impone la melancolía al dolor, y queda solo la mitad, como decía Serrat, y me brotan las lágrimas de los ojos como un torrente, como un río, como el Ebro entero que mirábamos juntos pasar, lágrimas que no puedo detener aunque voy en el Metro hacia casa, así como va, abarrotado, que es hora punta, y todos me miran, y yo cierro los ojos por que sé ya, ya lo sé, que no tengo necesidad de nada más, sólo de ti, de volver a estar contigo, de abrazarte como si nada hubiera pasado, de recibirte con un beso, de poner la mesa y cenar, y volver a la cama, juntos, a sentir tu cuerpo pegado al mio, el calor de tus manos en mi piel, el escalofrío del sexo que recorre mi espalda, el palpitar una vez más de nuestros sexos juntos. Locura. Deseos perdidos que no volveran. Pensamientos estos que quisiera volaran hasta ti para decirte que me faltas, que me faltas... que no estas, que ya no estás.

 
Desvario


Miro el alma como se va por el inodoro, mientras me grita desesperada que corra a salvarme. Ella, sin embargo, no se salva, se ahoga en el agua que cae precipitada como un torrente furibundo y se pierde por entre las cloacas sucias de esta ciudad insufrible. Yo, frente a tan grande pérdida, sonrío desalmado. Sólo cuerpo, por fin, matería corruptible que no puede perdurar en el tiempo, que morirá y se pudrirá, y desaparecerá.

El problema es que me ha quedado un vacío dentro, no sabría decir dónde exactamente, pero siento que es molesto. No diría que duele, me duelen más otras ausencias, es sólo que no consigo rellenarlo con nada y eso me molesta.

Miro el móvil sin esperanza. Ningún mensaje. Y yo que esperaba que me contarías que fue de ti. Sofocado, perdido, en este tiempo sin tiempo que es el laberinto de la vida, incrédulo miro el móvil mudo que tampoco me hace compañía... Y pienso en mi alma perdida para siempre, y cojo el teléfono del diablo, y lo arrojo al inodoro, mientras me grita indolente que no me salvaré, que no me salvaré... El agua lo hace callar para siempre.

Llevo horas gritando a mi alma: ¡Mandame un mensaje!. Habrá olvidado el número. Me habrá olvidado.

 
Cachibaches II

Una esquina de mi habitación. Para mitigar la sensación de caos que me ahoga, en ocasiones necesito orden... quizás es sólo orden por cuanto que es sólo una pose, quizás sólo es un orden fingindo, pero reparador. En mi dormitorio me pienso demiurgo por un instante, y creo universos que no existen salvo en mi deseo, ordenes concretos que desearía para mi vida. Así, en el dulce pensar que todo tiene un único sitio posible y que todo, por fin, está en su sitio, consigo dormir...



CACHIBACHES2