No aceptaba de ningún modo que hubiera permanecido todo ese tiempo en el Armario, pese a las pruebas que me mostraban los demás, si acaso en el Congelador, un recinto mucho más frío y siniestro donde difícilmente se podía mantener la existencia; quizás había permanecido suspendido en un 'Limbo' extraño donde, inútilmente, había intentado olvidarme de la memoria que a cada instante me recordaba dolorosamente lo que realmente era; o tal vez, había vivido prisionero en un recinto sofisticado e innombrable, construido con el único propósito de paralizar el recuerdo, potenciando el olvido de uno mismo, y poder así negarme una y mil veces todos los días, al levantarme, al acostarme, mientras se come o se trabaja, mientras se duerme, pero sin conseguir que éste, el recuerdo, pérfido en sus intenciones, remita y desaparezca. No, en el Armario seguro que no estuve nunca. Definitivamente nunca estuve escondido en él.
gracias por regalarme vida