...Imposible de sujetar entre las manos, como el agua cristalina de aquella fuente que se desea retener a toda costa, pero se escapa entre los dedos, así eras tù, amor mio; como el aire limpio que deseamos mantener en los pulmones porque nos recuerda aquel otro mucho más claro, mucho más limpio, que ya casi habíamos olvidado de no respirarlo; así de color indigo, como esas nubes blancas de vapores que pasan raudas impulsadas por vientos perversor, hermosas nubes que sin embargo se quisieran anclar a aquellas tardes con cielos de memoria añil que pasé junto a ti, en tu regazo, abrazados, mirando aquel rio grande, inmenso de aguas heráclitas, viendo su corriente pasar, sin retorno. Imposible de aferrar tu cariño y ligarlo al mio, anudarlo a mi deseo, te fuistes perdiendote con un inusual dolor de color índigo sobrevenido en mi meroria...
Cierto que hay cariños imposibles de aferrar; cierto que sólo podemos lamentar que se hayan ido borrando en la distnacia.