Esto se terminó. Se cierra el telón. Repitoa aquí y ahora las palabras que ya dije hace tiempo: Este blog permanecerá cerrado por falta de ideas, por falta de ganas, por faltas de ortografía y por mi propia falta. Solamente algún estupido dios de inutilidad supina sabrá cuando volverá a abrirse... La desesperanza ha podido más que la voluntad de superarla. Baste esta lacónica frase como despedida.
No tengo ganas de luchar contra acusaciones infundadas, aquí no hay quien pueda defenderse, y alguien se aprovecha de ello. Tentado he estado en muchas ocasiones de cerrar la bitácora. Lo sucedido me ha facilitado el camino. Es por lo único que puedo estar agradecido a lo ocurrido.
No sé si echaré de menos esto.