Narrar de la nada, sobre la nada, con la nada, sin nada mínimamente interesante que decir. Eres tú la Quimera de mis sueños. Y tu cabeza de león vomita fuego que me quema por dentro, que convierte en cenizas todas mis ideas, que me reduce a nada. Y tu cabeza de cabra me mira sin verme, con esa mirada que se pierde en el horizonte imposible, como cuando se mira la nada en la que me transformas, sortilegios que me envuelven y de los que no sé defenderme, cuando tu cola de serpiente, víbora conocida de veneno deseado, me atormenta. Tú, mi Quimera de muerte que me arruinas, me destruye, me trasforma en nada, en nada más que la nada, la simple nada... lo único verdadero.
adios!
