Luca soy yo
Rectificando, también mi vida
Acerca de

Mediocridad y monotonía. No encontrareis nada más aquí. Lamentos inútiles que no merecen comentarios.

 
Entre sus labios


Él estaba nervioso quizás debido al continuo rumor de las ondas magnéticas que explotaban en su interior, cuando lo conocí en el hospital. Nos cuidábamos el uno al otro, habituados al dolor, y sin darnos cuenta comenzamos a intimar. Eran señales sólo visibles para nosotros, como el alfabeto de los sordomudos, pequeños gestos en el aire, como imperceptibles cortes verticales en las muñecas, pinchazos horizontales, que se trasformaban con el correr de la sangre en pétalos rojos, flores sedosas que florecían en nuestros brazos. Juntos atraíamos las abejas y sus aguijones dentro de nuestros capullos apenas abiertos de rosas rojas. No había nada más solitario que nuestros corazones. Cuando éramos pequeños jugábamos solos, siempre solos, a la sombra de la cortina que nos ocultaba de los demás o encerrados en la oscuridad de los armarios de nuestras casas, no más ni menos que ahora. Nuestro pasatiempo preferido, el suyo y el mío, era Mirar los ojos de la gente que pasa...Y ahora nos exhibían a nosotros mismos, escaneados en la intimidad de nuestros órganos, en una pantalla gigante, un enorme Drive-in psicodélico, si bien nos creíamos aun tímidos porque enrojecíamos fácilmente. Algunas noches bastaba un solo suspiro mío para hacerle llorar, y entonces llorábamos juntos: Los gatos muertos en el frigorífico, las drogas sentimentales, el sexo sintético y la quimioterapia de los ángeles habían dejado cicatrices profundas e indelebles, aunque siguiéramos cantando Summertime, colgados en nuestras cruces sempiternas, perros abandonados en un callejón, contenedores de desechos tóxicos... Su voz era la de un muchacho del sur, su risa como un cristal de murano soplado por la boca de un niño. Se reía y los pliegues de nuestros corazones se disponían como un laberinto infinito y en nuestras cabezas había un flujo continuo que nos hacía inviolables, como un tumulto de caballos alados o piedras rodando, así perfectos como platos de sushi, pequeñas obras de arte efímero preparadas para ser devoradas...

 
Comentario:
Me he trasladado si yo saberlo a otro mundo. Sin que me diera cuenta me has ido guiando por todos estos sentimientos, visiones, curiosidades y dolores.

Muchas gracias por ser timonel en este corto pero intenso viaje
No