Y de mayor quiero ser... Visir en un País de Pequeñas Viboritas (II): comienza la aventura.
Si recordamos (y si no recordamos, podremos leer rápidamente el post anterior) comenzaba el viernes un fin de semana de escándalo.
No recomiendo a nadie empezar un viaje sin apenas haber dormido la noche anterior, no obstante, si tenéis que hacerlo, que no se os note...
Cómo no, me desperté el viernes teniendo en mente una sola idea: ¡¡¡NO había preparado la maleta!!! En cualquier caso, era fácil: sólo tenía que meter mis seis pares de pantalones más bonitos, mis camisetas más "poperas", los avalorios de una "moderna de mierda" y las infinitas cremas, maquillajes y potingues con los que trato de obrar el milagro en mi rostro. A pesar de la Odisea que me suponía todo ello, conseguí acabar la tarea incluso antes de que mis padres, los dos, estuviesen preparados para irnos.
Comenzó el viaje, cómo no (otra vez), entre los nervios de mi madre, el histerismo de mi padre por si acaso me costaba conducir el coche de mi hermana y las infinitas llamadas de mis hermanas para preguntar a qué hora salíamos... Total, que en ese momento no me di la vuelta y me quedé en casa porque me moría de ganas de ver a: Mi querido Visir.
En fin, el viaje discurrió sin novedad, y en menos de cuatro horas estábamos ya en casa de mi tía comiendo.
Cuando acabamos de comer, hice la llamada que tantas ganas tenía de hacer para decir lo que más ilusión me hacía: Querido Visir, estoy en Valencia, nos vemos dentro de media hora!!!!!!!!!!!!!
El lugar acordado fue la puerta de un hotel cerca de la casa de mi tía. Cuestión: ¿Cómo iba a reconocerme? En principio sería fácil, no obstante, le di una pista que se lo pondría tremendamente fácil: "Seré el único chico al que verás con faldas"
Inciso:
Exactamente no es una falda, es un pantalon tarifeño, tipo "aladín", tremendamente hippie-longo que me encanta y que complementaba el resto del conjunto: camisetita de algodon morada, avalorios de coco y pulseras tobilleras de cascabeles.
Sé que no era el aspecto más adecuado para presentarme ante un Visir, pero era con el que más cómodo me sentía y más natural podría mostrarme...así que... me arriesgué (he de decir que en esos momentos temblaba, no por el nerviosismo de conocerle en persona , porque ya sabía que sería genial, sino por mi vestuario. NO obstante, aguanté el tipo).
Cuando vi aparcar un coche junto al de mi primo, supe que éra él. Bajó del coche, me dio dos besos y nos introdujimos en el coche camino del puerto. ¿Qué cómo fueron esos primeros instantes? Pues la verdad he de decir que muy naturales, comenzamos a hablar como siempre lo hacemos como si lleváramos conociendonos de toda la vida.
La verdad que el buen rollo, la buena onda, la conexión mística o llámalo como quieras llamarlo ... surgió desde el primer momento.
Inciso
¿Cómo es el Visir? ¿En una palabra? Increible.
Es inteligente, es agradable, es cariñoso, es educado, me hizo sentir cómodo, parecía que Valencia fuese mi ciudad, guapo, es gracioso, y tiene una sonrisa que paraliza el mundo.
Cuando llegamos al puerto, ya nos quedó claro que el fin de semana no iba a ser un fin de semana cualquiera: en la misma entrada del puerto de Valencia nos para una pareja de agentes y nos pide el carné de identidad. Como yo tenía el mío en la mochila, y la mochila estaba en el maletero del coche, tuve que bajar... Fue entonces cuando la mirada del agente hizo un recorrido descendente por mi atuendo abriendo los ojos tanto al llegar a mi falda-pantalón y a mis tobilleras de cascabeles que no me sorprendí demasiado cuando me pidió que abriese mi equipaje.
Aparte de eso, entramos sin problemas al puerto y nos sentamos en una terraza a tomar algo. Discurrió la tarde con una normalidad asombrosa, hablamos de mil temas, dimos mil opiniones de su vida y de la mia, y parecía que llevásemos conociéndonos toda la vida.
Después de atravesar el canal del puerto se produjo algo que Visir me había comentado que podía pasar: lo llamaron del hospital. Una parturienta no podía más. Para más señas: una SECUNDIPARA. tranquilos, no es una enfermedad, es que era su segundo parto y se las llama asi. ¡¡¡Increíble!!! Iba a presenciar un parto. Yo quería entrar, ¿No iba a disfrutar de Valencia??? Pues de esto también... NO obstante, al final se pudo solventar el parto y no hizo falta que fuéamos. Aunque, todo he de decirlo, yo ya me imaginaba a lo House dando mi diagnóstico y humillando al personal del hospital (para eso soy maléfica, o no?).
Tras el susto del parto, marchamos a casa a descansar un rato. Yo necesitaba ducharme y relajarme para estar decente esa noche. Tras adecentarme, nos sentamos a escuchar música en su salón y a hablar (otra vez) de nuestras familias, nuestras vidas (lo sé, sé que suena fatal, pero nos tiramos todo el fin de semana hablando de nosotros y nuestras circunstancias, qué le vamos a hacer...).
Despues de la cena, y de recibir unas cuantas llamadas en mi móvil y mensajes que parecían querer recordarme mis supuestas obligaciones para con terceros... salimos de marcha.
El primer destino dejó bastante que desear: la música no acompañó. Y decidimos mudarnos... Toda Valencia estaba en la calle y cómo no a Visir lo pararon un par de francesas a preguntarle por infinidad de sitios de Valencia, a lo que él muy amablemente accedió a contestar.
LLegamos a una discoteca más grande que las anteriores, hicimos un descanso en la zona más tranquila de la misma y luego decidimos entrar. En principio todo discurria con normalidad, hasta que una Drag se arrodilló delante mía y fingió hacerme una... "coff, coff"... felación. La cosa al final devino en que parece que le hice gracia a la Drag y nos presentó a un grupo de amigos un tanto curiosos: Gandalf el Blanco, un potenciar jugador de la NBA que acabó enganchado con "un mono" y un drag queen benefactor travestido de chico que, como obra de caridad, decidió acompañar al primer drag a su casa en une estado un poco lamentable, según creo...
En cualquier caso, decidimos marcharnos a casa y descansar. Al día siguiente también nos quedaba mucho por hacer.
PD: Por supuesto, no entro en detalles de las conversaciones, pero espero que imaginéis que he acabado con dolor de mandíbula de tanto reir después del fin de semana.
PPD: Valoración de la primera noche: firmaría ahora mismo que todas mis noches fuesen como esa porque sería feliz...
No recomiendo a nadie empezar un viaje sin apenas haber dormido la noche anterior, no obstante, si tenéis que hacerlo, que no se os note...
Cómo no, me desperté el viernes teniendo en mente una sola idea: ¡¡¡NO había preparado la maleta!!! En cualquier caso, era fácil: sólo tenía que meter mis seis pares de pantalones más bonitos, mis camisetas más "poperas", los avalorios de una "moderna de mierda" y las infinitas cremas, maquillajes y potingues con los que trato de obrar el milagro en mi rostro. A pesar de la Odisea que me suponía todo ello, conseguí acabar la tarea incluso antes de que mis padres, los dos, estuviesen preparados para irnos.
Comenzó el viaje, cómo no (otra vez), entre los nervios de mi madre, el histerismo de mi padre por si acaso me costaba conducir el coche de mi hermana y las infinitas llamadas de mis hermanas para preguntar a qué hora salíamos... Total, que en ese momento no me di la vuelta y me quedé en casa porque me moría de ganas de ver a: Mi querido Visir.
En fin, el viaje discurrió sin novedad, y en menos de cuatro horas estábamos ya en casa de mi tía comiendo.
Cuando acabamos de comer, hice la llamada que tantas ganas tenía de hacer para decir lo que más ilusión me hacía: Querido Visir, estoy en Valencia, nos vemos dentro de media hora!!!!!!!!!!!!!
El lugar acordado fue la puerta de un hotel cerca de la casa de mi tía. Cuestión: ¿Cómo iba a reconocerme? En principio sería fácil, no obstante, le di una pista que se lo pondría tremendamente fácil: "Seré el único chico al que verás con faldas"
Inciso:
Exactamente no es una falda, es un pantalon tarifeño, tipo "aladín", tremendamente hippie-longo que me encanta y que complementaba el resto del conjunto: camisetita de algodon morada, avalorios de coco y pulseras tobilleras de cascabeles.
Sé que no era el aspecto más adecuado para presentarme ante un Visir, pero era con el que más cómodo me sentía y más natural podría mostrarme...así que... me arriesgué (he de decir que en esos momentos temblaba, no por el nerviosismo de conocerle en persona , porque ya sabía que sería genial, sino por mi vestuario. NO obstante, aguanté el tipo).
Cuando vi aparcar un coche junto al de mi primo, supe que éra él. Bajó del coche, me dio dos besos y nos introdujimos en el coche camino del puerto. ¿Qué cómo fueron esos primeros instantes? Pues la verdad he de decir que muy naturales, comenzamos a hablar como siempre lo hacemos como si lleváramos conociendonos de toda la vida.
La verdad que el buen rollo, la buena onda, la conexión mística o llámalo como quieras llamarlo ... surgió desde el primer momento.
Inciso
¿Cómo es el Visir? ¿En una palabra? Increible.
Es inteligente, es agradable, es cariñoso, es educado, me hizo sentir cómodo, parecía que Valencia fuese mi ciudad, guapo, es gracioso, y tiene una sonrisa que paraliza el mundo.
Cuando llegamos al puerto, ya nos quedó claro que el fin de semana no iba a ser un fin de semana cualquiera: en la misma entrada del puerto de Valencia nos para una pareja de agentes y nos pide el carné de identidad. Como yo tenía el mío en la mochila, y la mochila estaba en el maletero del coche, tuve que bajar... Fue entonces cuando la mirada del agente hizo un recorrido descendente por mi atuendo abriendo los ojos tanto al llegar a mi falda-pantalón y a mis tobilleras de cascabeles que no me sorprendí demasiado cuando me pidió que abriese mi equipaje.
Aparte de eso, entramos sin problemas al puerto y nos sentamos en una terraza a tomar algo. Discurrió la tarde con una normalidad asombrosa, hablamos de mil temas, dimos mil opiniones de su vida y de la mia, y parecía que llevásemos conociéndonos toda la vida.
Después de atravesar el canal del puerto se produjo algo que Visir me había comentado que podía pasar: lo llamaron del hospital. Una parturienta no podía más. Para más señas: una SECUNDIPARA. tranquilos, no es una enfermedad, es que era su segundo parto y se las llama asi. ¡¡¡Increíble!!! Iba a presenciar un parto. Yo quería entrar, ¿No iba a disfrutar de Valencia??? Pues de esto también... NO obstante, al final se pudo solventar el parto y no hizo falta que fuéamos. Aunque, todo he de decirlo, yo ya me imaginaba a lo House dando mi diagnóstico y humillando al personal del hospital (para eso soy maléfica, o no?).
Tras el susto del parto, marchamos a casa a descansar un rato. Yo necesitaba ducharme y relajarme para estar decente esa noche. Tras adecentarme, nos sentamos a escuchar música en su salón y a hablar (otra vez) de nuestras familias, nuestras vidas (lo sé, sé que suena fatal, pero nos tiramos todo el fin de semana hablando de nosotros y nuestras circunstancias, qué le vamos a hacer...).
Despues de la cena, y de recibir unas cuantas llamadas en mi móvil y mensajes que parecían querer recordarme mis supuestas obligaciones para con terceros... salimos de marcha.
El primer destino dejó bastante que desear: la música no acompañó. Y decidimos mudarnos... Toda Valencia estaba en la calle y cómo no a Visir lo pararon un par de francesas a preguntarle por infinidad de sitios de Valencia, a lo que él muy amablemente accedió a contestar.
LLegamos a una discoteca más grande que las anteriores, hicimos un descanso en la zona más tranquila de la misma y luego decidimos entrar. En principio todo discurria con normalidad, hasta que una Drag se arrodilló delante mía y fingió hacerme una... "coff, coff"... felación. La cosa al final devino en que parece que le hice gracia a la Drag y nos presentó a un grupo de amigos un tanto curiosos: Gandalf el Blanco, un potenciar jugador de la NBA que acabó enganchado con "un mono" y un drag queen benefactor travestido de chico que, como obra de caridad, decidió acompañar al primer drag a su casa en une estado un poco lamentable, según creo...
En cualquier caso, decidimos marcharnos a casa y descansar. Al día siguiente también nos quedaba mucho por hacer.
PD: Por supuesto, no entro en detalles de las conversaciones, pero espero que imaginéis que he acabado con dolor de mandíbula de tanto reir después del fin de semana.
PPD: Valoración de la primera noche: firmaría ahora mismo que todas mis noches fuesen como esa porque sería feliz...
Y de mayor quiero ser... Visir en un país de pequeñas viboritas...!!!!!
Con los pies metidos en un barreño de agua con sal y una botella de suero conectada a mi torrente sanguíneo que no deja de bombear cantidades industriales de tila y tisana para contrarrestar los efectos de la cafeína y el red bull consumidos a lo largo de todo el fin de semana, me dispongo a relatar las últimas... 72, 102 horas de mi vida???
No lo sé, sólo leed y os enteraréis (o al menos así lo intentaré) de todo lo que ha ocurrido...
Este fin de semana ha sido especialmente...INTENSO...como diría alguien que conozco (espero que te sientas aludido, querido... no esperaría menos de tí...), pero no ha sido un fin de semana cualquiera. Este, en concreto, comenzó el jueves a las 13.30 h del mediodía.
Flash-Back:
Dispuesto a llegar a casa y destrozar mi cama con una siesta de campeonato, mis planes se vieron interrumpidos. ¿Por quien? - os preguntaréis (preguntároslo, joder!). Pues por alguien de mi pasado y a quien en más de una ocasión le dediqué un post: "El follador entre folladores, más conocido como: Perfecto-cabrón-hijodeputa-mentiroso y embaucador.
El interfecto me proponía una comida... Quiero decir...jejeje...Un almuerzo, a pesar de que él ya había almorzado. ¿Qué significa esto? Básicamente, y como espero que imagineis, que acabamos en la habitación de su hotel, disfrutando de tres horas de comida...Ops! De almuerzo, quiero decir...
Agotado y sin poder descansar, tras la larga y dura comida...Ops! Quiero decir, almuerzo... Me fui de tiendas, para más tarde ir a trabajar. Teniendo en cuenta que llevaba más de 14 horas despierto y sin apenas haberme sentado (aunque quizás en esos momentos no fuera precisamente lo que más me apeteciese...) rendí como un campeón.
Pensando que quedaba poco para llegar a casa, pues pensaba rechazar la invitación del que podríamos definir como "último cuadro médico que ha aparecido en mi vida en la última semana"...(cuadro médico que será objeto de estudio en próximo post) mi gozo acabó en el fondo del pozo. Y, tras acabar mi jornada laboral, en menos de cinco minutos iba de camino hacia una nueva comida....Ops! Quiero decir...Almuerzo...Ay no, ay no... Ahora sería cena...(aunque también hubo comida, jejeje).
Trasnochado, agotado, y con unas ojeras que ya opté por atarmelas en la nuca cual coleta al viento, el viernes me levanté temprano para comenzar un camino que me llevaría hasta un destino ansiado, deseado, anhelado, esperado, que llenaba mi espíritu y alimentaba mi alma...(esteeeeee... ¿hay una palabra en valenciano que pueda definir algo así? Ops! Se me olvidaba... mejor ni pregunto...jajajaja): VALENCIA!!!!!!!!!!!!
¿Queréis saber qué paso?
Tendréis que esperar un poco, he de cambiarme la botella de suero y cambiar el agua con sal que ya está empezando a enfriarse...
PD: Eso sí, os dejo una pista... musical (con un poquito de sabor andaluz en tierras valencianas que más tarde comprenderéis), claro:
No lo sé, sólo leed y os enteraréis (o al menos así lo intentaré) de todo lo que ha ocurrido...
Este fin de semana ha sido especialmente...INTENSO...como diría alguien que conozco (espero que te sientas aludido, querido... no esperaría menos de tí...), pero no ha sido un fin de semana cualquiera. Este, en concreto, comenzó el jueves a las 13.30 h del mediodía.
Flash-Back:
Dispuesto a llegar a casa y destrozar mi cama con una siesta de campeonato, mis planes se vieron interrumpidos. ¿Por quien? - os preguntaréis (preguntároslo, joder!). Pues por alguien de mi pasado y a quien en más de una ocasión le dediqué un post: "El follador entre folladores, más conocido como: Perfecto-cabrón-hijodeputa-mentiroso y embaucador.
El interfecto me proponía una comida... Quiero decir...jejeje...Un almuerzo, a pesar de que él ya había almorzado. ¿Qué significa esto? Básicamente, y como espero que imagineis, que acabamos en la habitación de su hotel, disfrutando de tres horas de comida...Ops! De almuerzo, quiero decir...
Agotado y sin poder descansar, tras la larga y dura comida...Ops! Quiero decir, almuerzo... Me fui de tiendas, para más tarde ir a trabajar. Teniendo en cuenta que llevaba más de 14 horas despierto y sin apenas haberme sentado (aunque quizás en esos momentos no fuera precisamente lo que más me apeteciese...) rendí como un campeón.
Pensando que quedaba poco para llegar a casa, pues pensaba rechazar la invitación del que podríamos definir como "último cuadro médico que ha aparecido en mi vida en la última semana"...(cuadro médico que será objeto de estudio en próximo post) mi gozo acabó en el fondo del pozo. Y, tras acabar mi jornada laboral, en menos de cinco minutos iba de camino hacia una nueva comida....Ops! Quiero decir...Almuerzo...Ay no, ay no... Ahora sería cena...(aunque también hubo comida, jejeje).
Trasnochado, agotado, y con unas ojeras que ya opté por atarmelas en la nuca cual coleta al viento, el viernes me levanté temprano para comenzar un camino que me llevaría hasta un destino ansiado, deseado, anhelado, esperado, que llenaba mi espíritu y alimentaba mi alma...(esteeeeee... ¿hay una palabra en valenciano que pueda definir algo así? Ops! Se me olvidaba... mejor ni pregunto...jajajaja): VALENCIA!!!!!!!!!!!!
¿Queréis saber qué paso?
Tendréis que esperar un poco, he de cambiarme la botella de suero y cambiar el agua con sal que ya está empezando a enfriarse...
PD: Eso sí, os dejo una pista... musical (con un poquito de sabor andaluz en tierras valencianas que más tarde comprenderéis), claro: