Erase una vez...
Erase una vez...
Así empiezan todos los cuentos que de pequeños nos contaron... Pero, ¿acaso alguna vez alguien se ha preguntado que ocurre después de aquél insulso "colorín, colorado..."?.
No, nadie se lo ha preguntado, y en el fondo todos sabemos por qué.
Porque seguramente no nos gustaría saber que nuestra querida princesa de mejillas sonrosadas se ha convertido en una adicta al prozac y nuestro príncipe en un machista cabrón que deja que su mujer se haga cargo ella sola de la casa, los niños y su trabajo fuera del "dulce hogar" (versión compatible con el nuevo modelo de familia legal recientemenete reconocida...-BIEN-!!!!).
En fin, que esto de empezar una etapa de la vida es genial...Pero acabarla... Puede ser algo apocalíptico para la salud mental de ciertas personas.
Una, cuando empieza en la universidad está contenta (hasta cierto punto), está intrigada por conocer qué nuevas aventuras le tocarán vivir (con un poquito de suerte, después de 5 años en la facultad más te vale tener alguna anécdota que contar...so tia cutre!!!) y ve el futuro de la licenciatura como algo lejano (es en primero cuando todavía ves a los alumnos de 5º como personas responsables y tremendamente maduras. Y es en 5º cuando te das cuenta de que ahora eres tú quien...DEBERÍA SER ESA PERSONA MADURA PERO NO LO ERES).
Mas...como en un sueño del que no acabas de despertar, te ves en la puesta de becas (QUE NO BANDAS) de tu carrera, elegantemente vestida (sólo algunas, porque hay gente que aún no ha comprendido que un traje chaqueta de invierno no es lo más recomendable para un acto de este tipo que se celebra el 25 de junio).
En un primer momento, y como maniobra de distracción, se te permite un lapsus temporal de asueto... vas a la playa, empiezas a broncear un cuerpo que hasta ahora lucía un moreno halógeno mantenido con intensas sesiones bajo el flexo de estudio de tu cuarto...y retomas una actividad hasta entonces olvidada: TOMAR CAFÉ!!!!
Ayyyy... pobres víctimas confiadas...Todo es un espejismo porque tras un período prudencial llega la mañana en la que, aún resacosa y con un sabor en los dientes difícil de calificar, se te hace la pregunta MAESTRA:¿HAS PENSADO YA LO QUE VAS A HACER CON TU VIDA?
Durante un tiempo podrás ofrecer respuestas esquivas, vagas e imprecisas...Pero,como la arena en un reloj, cada vez va quedando menos para el momento decisivo...
Y es entonces, en mitad de una comida familiar en la que todo el mundo te aconseja que deberías hacer después de haberte pasado 5 años estudiando, cuando tú no ves otra salida para acallar lo que se ha convertido en una acalorada discusión que gritar por encima de sus voves: VOY A HACER UNAS OPOSICIONES...!!!
Eh, aquí, querido lectore, cuando el mundo que hasta entonces creía conocer se convierte en una realidad paralela...
(La cual será objeto de relato en nuestra próxima entrega)
Así empiezan todos los cuentos que de pequeños nos contaron... Pero, ¿acaso alguna vez alguien se ha preguntado que ocurre después de aquél insulso "colorín, colorado..."?.
No, nadie se lo ha preguntado, y en el fondo todos sabemos por qué.
Porque seguramente no nos gustaría saber que nuestra querida princesa de mejillas sonrosadas se ha convertido en una adicta al prozac y nuestro príncipe en un machista cabrón que deja que su mujer se haga cargo ella sola de la casa, los niños y su trabajo fuera del "dulce hogar" (versión compatible con el nuevo modelo de familia legal recientemenete reconocida...-BIEN-!!!!).
En fin, que esto de empezar una etapa de la vida es genial...Pero acabarla... Puede ser algo apocalíptico para la salud mental de ciertas personas.
Una, cuando empieza en la universidad está contenta (hasta cierto punto), está intrigada por conocer qué nuevas aventuras le tocarán vivir (con un poquito de suerte, después de 5 años en la facultad más te vale tener alguna anécdota que contar...so tia cutre!!!) y ve el futuro de la licenciatura como algo lejano (es en primero cuando todavía ves a los alumnos de 5º como personas responsables y tremendamente maduras. Y es en 5º cuando te das cuenta de que ahora eres tú quien...DEBERÍA SER ESA PERSONA MADURA PERO NO LO ERES).
Mas...como en un sueño del que no acabas de despertar, te ves en la puesta de becas (QUE NO BANDAS) de tu carrera, elegantemente vestida (sólo algunas, porque hay gente que aún no ha comprendido que un traje chaqueta de invierno no es lo más recomendable para un acto de este tipo que se celebra el 25 de junio).
En un primer momento, y como maniobra de distracción, se te permite un lapsus temporal de asueto... vas a la playa, empiezas a broncear un cuerpo que hasta ahora lucía un moreno halógeno mantenido con intensas sesiones bajo el flexo de estudio de tu cuarto...y retomas una actividad hasta entonces olvidada: TOMAR CAFÉ!!!!
Ayyyy... pobres víctimas confiadas...Todo es un espejismo porque tras un período prudencial llega la mañana en la que, aún resacosa y con un sabor en los dientes difícil de calificar, se te hace la pregunta MAESTRA:¿HAS PENSADO YA LO QUE VAS A HACER CON TU VIDA?
Durante un tiempo podrás ofrecer respuestas esquivas, vagas e imprecisas...Pero,como la arena en un reloj, cada vez va quedando menos para el momento decisivo...
Y es entonces, en mitad de una comida familiar en la que todo el mundo te aconseja que deberías hacer después de haberte pasado 5 años estudiando, cuando tú no ves otra salida para acallar lo que se ha convertido en una acalorada discusión que gritar por encima de sus voves: VOY A HACER UNAS OPOSICIONES...!!!
Eh, aquí, querido lectore, cuando el mundo que hasta entonces creía conocer se convierte en una realidad paralela...
(La cual será objeto de relato en nuestra próxima entrega)
Comentario:
Y resulta que tengo la oportunidad de estrenar tu blog, luengos meses han pasado desde que te empecé a leer, pero hoy tengo la oportunidad de estrenarte, de estrenar tu blog nene.
Así que ahí van tres mil besos de messenger llenos de chocolate, con pedacitos de crujiente de menta, ya sabes, after eight, como los ingleses...
No dejas de encantarme caballero, no...
Así que ahí van tres mil besos de messenger llenos de chocolate, con pedacitos de crujiente de menta, ya sabes, after eight, como los ingleses...
No dejas de encantarme caballero, no...