No se puede ser más mala...¿O sí?
"...porque ser mala tiene sus ventajas e inconvenientes...¡Aquí os los cuento todos!.
Acerca de
A pesar de mi ocupadísima agenda: repleta de malignidades, encargos de redacciones de programas del corazón y recepciones con mi querida amiga Isabel Preysler...he decidido sacar un poco de tiempo y compartir algún pedacito de mi vida con vosotros.
Sindicación
 
"...el lobo es lobo aún vestido con otra piel..."
Llorabas.
Me llamaste y llorabas.
Veíamos la película y llorabas.
Me hiciste cambiar de sofá y, de repente, no llorabas.
Era curioso.
Luego más tarde entendí por qué ya no era tan curioso.
No te ha llamado.
En todo el día no has tenido noticias suyas, y por eso has retomado, al menos temporalmente, tu posición. El lugar que, a base de dar lástima y llorar a cada instante, has sabido granjearte.Así pues, hoy no huiste las manos que calentaban las tuyas escondidas bajo la manta...De hecho, fuiste tú quien buscó el calor humano abrigado entre los que habían sido, hasta no hace mucho, tus habituales...¿compañeros de lecho?NO. Bueno, al menos, no todos...
En suma... hoy todo discurrió con la normalidad y el cariño que se han de profesar unos amigos: cariño, mimos y abrazos entre algunos... ostracismo para otro.
No creas que envidio tu posición, bueno... al menos no como tú piensas: ese lugar ya lo ocupé yo antes, y estoy seguro que antes que yo hubo otros. Otros cuyo recuerdo se ha desvanecido, igual que lo estoy haciendo yo, igual que lo harás tú tambien.
La diferencia radica en la forma en que se gana esa posición: unos lo hacemos mostrando el único rostro que tenemos; mientras que tú lo hiciste mostrando uno de tantos rostros que, cada día de una forma más obscena ,te empeñas en mostrarme.
Y es que no puedo quitarme de la cabeza cómo fuiste capaz de reconocerme en mi propia casa, en mi propio cuarto, que me has mentido en más de una ocasión, que me estás mintiendo incluso ahora...
Es cierto que la mentira es parte del arsenal de armas de un verdadero malvado. Pero, incluso el malvado, tiene un código deóntico que le impide usar su arsenal en contra de sus aliados y amigos.
Y, de nuevo hoy, me pregunto si alguna vez para tí yo he sido tal cosa: un amigo. Un amigo, o quizás un seguro instrumento que te permitiera ocupar la posición de la que disfrutas hoy dia.
Sea cual sea la respuesta, ya da igual. Tus acciones me llevan a enjuiciarte desde una posición en la que, incluso el inocente gesto de ofrecerme un vaso de agua cuando estoy sediento, puede ser valorado como un acto bélico.
Se avecinan, pues, tiempos de guerra en los que todo está permitido.
Pero creo que esta batalla no ha de librarse todavía. O, mejor dicho, no como a ti te gustaría: con un ataque frontal que te permitera jugar, de nuevo, el papel de víctima inocente...
NO, esta vez voy a ser más inteligente. Y dejaré que sean los errores cometidos por tí mismo los que te lleven al punto en el que tu única opción seré nuevamente yo; para poder entonces, asestar mi golpe maestro y degollarte como el cordero se degolla en navidad...
Dejando al descubierto lo que escondes bajo esa piel...
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No