Otras cosas que, además del turrón, vuelven a casa por Navidad...
"-Por 25 pesetas la respuesta acertada, otras cosas que, además del turrón, vuelven a casa por Navidad:
-el turrón, los mantecados de estepa, los antiguos novios, el calvo de la lotería (qué putada nos han hecho este año al quitárnoslo, pero no podía dejar de mencionarlo como homenaje porque desde pequeñito me ha gustado el calvo),el portal de belén, el árbol de navidad, los antiguos novios...
-Rrrrrriiiiiinnnnnnnnnnnngggggggg, Rrrrrrriiiiinnnnnnnnnngggggg...Los antiguos novios han repetido, y por eso, todos nos nosotros nos hemos reido...".
Pues sí, efectivamente, como en un concurso de la tele de unas décadas atrás, hay cosas que aunque parezcan ficción, son realidad (recordemos por un momento esas imposibles gafas que las azafatas del "Un, dos, tres" lucían como un complemento sencillo y discreto).
Los antiguos novios, igual que el turrón, vuelven a casa por Navidad, o como poco, vuelven a hacer acto de presencia en nuestras vidas. Bueno, claro, todos no. Aquellos a los que fuimos nosotros quienes dejamos no se les ocurre volver. Y no por falta de ganas, ya que en muchos casos les gustaria aparecer y atravesarnos cual cochinillo lechal con el palo de la zambomba: Navidad, dulce Navidad.
Pero no, no me refiero a estos antiguos novios que sufrieron nuestro cambio de parecer respecto de los mismos. Sino aquellos otros que de nos dejaron. Golpe que nosostros supimos afrontar con la mayor dignidad y comprensión de la que pudimos hacer gala (el hecho de que sus coches aparecieran 24 h después con las cuatro ruedas pinchadas y un gato con la cabeza arrancada fuese casualmente depositado en el felpudo de su casa, fue fruto de la casualidad... Y para cualquier otro tipo de consulta al respecto, consulten con mi abogado...).
En fin, que a pesar de todo, no debimos ser tan malos... Porque si bien es cierto que no debemos dar la espalada a la realidad, y muchas parejas se rompen por una actitud totalmente reprochable de uno de sus miembros... En otros casos, como es el mío, se rompen porque una de las partes (en este caso, la "otra parte") decide dejarme sin motivo aparente (es aquí donde, por supuesto, nunca debemos olvidar que siempre existe un motivo, como mínimo: que ya hemos dejado de interesarle").
Cuando uno durante la relación sólo se ha preocupado por hacerle la vida agradable a los demás, pasado un tiempo... y casualmente siempre por estas fechas, vienen a la memoria esos recuerdos: a todos nos gusta que nos reciban con una sonrisa (y si puede ser con poca ropa, mejor...), y que nos sirvan y recojan la mesa, y que nos sepan escuchar cuando estamos cabreados o nos cuenten un chiste cuando estamos deprimidos...
Claro, a todos nos gusta.Pero, ¿cuantos saben apreciarlo cuando lo tienen?. Pocos realmente pocos.
Por eso mi móvil en las últimas 72h no ha dejado de sonar y vibrar (vibrar, pequeñas mentes sucias, al recibir mensajes y llamadas no por un uso del teléfono mucho más carnal... Lo cual no quiere decir, que no le dé yo tal uso sino que en las últimas 72 h no ha sido por eso....jejejeje).
En suma, los antiguos novios llaman y te preguntan cómo estas.Claro eufemismo de la pregunta: ¿Te has echado novio?. Y para tratar de invertir el papel de la culpa tratan de acusarte de no haberles llamado: "Ayyyy...que ya no te acuerdas de mi...que no me llamas y te has olvidado y no me quieres..."
-¿Hola?Te recuerdo que fuiste tú quien me dejó y abandonó, sin encima darme ningún motivo. No pretenderás que, encima, me acuerde de tí todos los dias y me arrastre por las esquinas como perro moribundo... ¡Qué graciosa es la gente!
En fin, que uno acaba la conversación siendo lo más políticamente correcto posible y con una sonrisa dibujada en la cara porque se sigue cumpliendo la teoría: AL FINAL, SIEMPRE VUELVEN (como el turrón en Navidad...)
-el turrón, los mantecados de estepa, los antiguos novios, el calvo de la lotería (qué putada nos han hecho este año al quitárnoslo, pero no podía dejar de mencionarlo como homenaje porque desde pequeñito me ha gustado el calvo),el portal de belén, el árbol de navidad, los antiguos novios...
-Rrrrrriiiiiinnnnnnnnnnnngggggggg, Rrrrrrriiiiinnnnnnnnnngggggg...Los antiguos novios han repetido, y por eso, todos nos nosotros nos hemos reido...".
Pues sí, efectivamente, como en un concurso de la tele de unas décadas atrás, hay cosas que aunque parezcan ficción, son realidad (recordemos por un momento esas imposibles gafas que las azafatas del "Un, dos, tres" lucían como un complemento sencillo y discreto).
Los antiguos novios, igual que el turrón, vuelven a casa por Navidad, o como poco, vuelven a hacer acto de presencia en nuestras vidas. Bueno, claro, todos no. Aquellos a los que fuimos nosotros quienes dejamos no se les ocurre volver. Y no por falta de ganas, ya que en muchos casos les gustaria aparecer y atravesarnos cual cochinillo lechal con el palo de la zambomba: Navidad, dulce Navidad.
Pero no, no me refiero a estos antiguos novios que sufrieron nuestro cambio de parecer respecto de los mismos. Sino aquellos otros que de nos dejaron. Golpe que nosostros supimos afrontar con la mayor dignidad y comprensión de la que pudimos hacer gala (el hecho de que sus coches aparecieran 24 h después con las cuatro ruedas pinchadas y un gato con la cabeza arrancada fuese casualmente depositado en el felpudo de su casa, fue fruto de la casualidad... Y para cualquier otro tipo de consulta al respecto, consulten con mi abogado...).
En fin, que a pesar de todo, no debimos ser tan malos... Porque si bien es cierto que no debemos dar la espalada a la realidad, y muchas parejas se rompen por una actitud totalmente reprochable de uno de sus miembros... En otros casos, como es el mío, se rompen porque una de las partes (en este caso, la "otra parte") decide dejarme sin motivo aparente (es aquí donde, por supuesto, nunca debemos olvidar que siempre existe un motivo, como mínimo: que ya hemos dejado de interesarle").
Cuando uno durante la relación sólo se ha preocupado por hacerle la vida agradable a los demás, pasado un tiempo... y casualmente siempre por estas fechas, vienen a la memoria esos recuerdos: a todos nos gusta que nos reciban con una sonrisa (y si puede ser con poca ropa, mejor...), y que nos sirvan y recojan la mesa, y que nos sepan escuchar cuando estamos cabreados o nos cuenten un chiste cuando estamos deprimidos...
Claro, a todos nos gusta.Pero, ¿cuantos saben apreciarlo cuando lo tienen?. Pocos realmente pocos.
Por eso mi móvil en las últimas 72h no ha dejado de sonar y vibrar (vibrar, pequeñas mentes sucias, al recibir mensajes y llamadas no por un uso del teléfono mucho más carnal... Lo cual no quiere decir, que no le dé yo tal uso sino que en las últimas 72 h no ha sido por eso....jejejeje).
En suma, los antiguos novios llaman y te preguntan cómo estas.Claro eufemismo de la pregunta: ¿Te has echado novio?. Y para tratar de invertir el papel de la culpa tratan de acusarte de no haberles llamado: "Ayyyy...que ya no te acuerdas de mi...que no me llamas y te has olvidado y no me quieres..."
-¿Hola?Te recuerdo que fuiste tú quien me dejó y abandonó, sin encima darme ningún motivo. No pretenderás que, encima, me acuerde de tí todos los dias y me arrastre por las esquinas como perro moribundo... ¡Qué graciosa es la gente!
En fin, que uno acaba la conversación siendo lo más políticamente correcto posible y con una sonrisa dibujada en la cara porque se sigue cumpliendo la teoría: AL FINAL, SIEMPRE VUELVEN (como el turrón en Navidad...)