Mary Blog: Diario de una urbanita
Eres lo que escribes y escribes lo que eres: Pensamientos y opiniones de una urbanita.
Acerca de
A ojos de mi sobrina esta soy “yo, junto a mi perro”. Mejor descripción imposible. ;-) Me gusta descubrir cosas nuevas, y mantener las antiguas. Por eso estoy aquí en un lugar nuevo: mundoblog y aferrándome a lo más antiguo: escribir. Conocer una historia nueva, una anécdota, una opinión nos puede hacer emocionar, soñar, aprender y lo más importante....nos puede hacer sonreír.... Agradeceré vuestros comentarios, opiniones, notas de humor y/o críticas y seguro que descubriré todo un universo nuevo, que se abre a través de esta ventana.
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LO BUENO SI BREVE....
De vuelta de vacaciones...he estado treinta días y parece que fué ayer cuando infle la maleta de ropa, que no me he puesto, y partí a la aventura veraniega. Quince días en el extranjero, conociendo nuevas constumbres y otros quince junto al mar.

Todo el año esperando las vacaciones, haciendo planes; me voy aquí o allá, cojo el avión, no, mejor vamos en barco; saco información de internet, me compro las guías, preparo los "aperos" de vacaciones de primeros auxilios (antimosquitos, cremas reparadoras y hasta una linterna). Así me tiro todo el año y mas intensamente los meses de mayo y junio.

Al final, te vas... y en suspiro has vuelto. Eso sí, te lo has pasado muy bien, has cargado las pilas, te has puesto guapisima con el moreno y el ejercicio, te has desestresado, ha habido emociones fuertes y aventuras divertidas... de todo un poco.

Así que a pesar de estar otra vez aquí, puedo decir, que pese al bajón post vacacional obligatorio, las vacaciones me han sentado, como siempre, muy bien.

Ahora, sentada en mi mesa de trabajo, ya estoy pensando a donde voy a ir el año que viene y voy preparando mentalmente unas nuevas vacaciones de verano. Mis vacaciones reales son solo de un mes, pero las virtuales me duran todo el año. Y es que nos contentamos con muy poco...menos mal que me queda la imaginación para seguir de veraneo eternamente.

Feliz regreso urbanitas.
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ADIOS A UN ÁNGEL
Irena Sandler falleció ayer a los 98 años de edad. Fué una polaca que salvó la vida a más de 2.500 niños durante la Segunda Guerra Mundial. Durante la ocupación nazi, sacó del gueto judio de Varsovía a todos los niños que pudo y los entregó a la resistencia, hasta que fue descubierta por la Gestapo, arrestada y condenada a muerte. La resistencia la rescato y la ocultó hasta el fin de la guerra. Seguramente el "destino" le cedió un año de vida más por cada 100 niños salvados... :-)
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UNA HISTORIA URBANA
Todas las mañanas, antes de ir a trabajar, saco Long John, mi perro. Lo llevo al parque que tengo al lado, paseamos un rato y luego vuelta a casa y corriendo al trabajo.

Una mañana de primavera me encontré a un señor mayor sentado en un banco, justo por donde yo paso, tanto para ir, como para volver. Al día siguiente, el señor estaba allí a la misma hora y al día siguiente, y al otro; así todos los días. Su hija lo llevaba a que tomase el sol y luego lo recogía. Y el se quedaba allí, inmóvil, como una estatua de bronce, mirando en silencio.

Los primeros días nos miraba, con un semblante muy, muy serio. Yo le miraba de reojo y seguía mi camino, a la vuelta seguía ahí y nos volvía a escudriñar con su fría, aunque atractiva mirada.

Después de un mes, yo le sorprendí saludándole con un “buenos días”, me miró fijamente y amagó algo parecido a un saludo con la cabeza, aunque mantenía su gesto altivo y serio. A partir de ese día, le saludaba todas las mañanas y él comenzó, poco a poco, a devolverme el saludo, pero sin apartar el semblante gélido de su mirada.

Al finalizar el mes, ya sonreía cuando nos veía aparecer y a principios del mes siguiente ya nos esperaba, era obligatoria la parada para contarnos algo y acariciar a Long, además del saludo.

Me contó, entre otras muchas cosas, que tenía noventa y dos años, que había sido carpintero y que todavía podía “hacer feliz a más de una”, yo me reía mucho con él. El señor “cara seria” resultó ser un tipo divertido y con sentido de humor. Se había marchado a vivir con su hija tras la muerte de su mujer, a la que quiso mucho y así día tras día, me fue desgranando su vida y fuimos creando un vinculo de amistad.

Cuando volvía de vacaciones, allí estaba él, para preguntarme que tal lo había pasado y para contarme que en Madrid había hecho mucho calor, pero que eso no era nada, que él recordaba épocas de mucho más calor y que además escaseaba el agua.

Otro día me contaba alguna batalla de su pueblo y que todas las muchachas le pretendían porque él había sido muy galán y que con su labia las conquistaba a todas. No me extraña...

El primer día de frío, vi el banco vacío.

No sé si su hija dejo de llevarlo porque hacía ya mal tiempo para estar allí, inmóvil o si se marcho al pueblo con algún otro hijo, o que pasó. No volví a verlo nunca más.

Y desde ese día, muchas veces, cuando paso por allí y veo el banco vacío, recuerdo al señor mayor, del cual nunca supe su nombre, pero si su vida, y creo que voy a recordar su sonrisa toda la vida.

Me costó mucho descubrirla, como para olvidarla.

Hasta otra historia urbanitas.
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UNA DE SORPRESAS...
Cada día me sorprendo más conmigo misma, aunque si lo pienso, en realidad me he maravillado de mi misma muchas veces a lo largo de mi vida.

Me sorprendo ahora con que me gusta la Opera.

En la vida me había interesado y de repente, me pica la curiosidad y empiezo a escuchar algunas operas de Mozart. No están mal...Seguimos con otras de Puccini y me gustan. Interesante este Bizet y finalmente enloquezco con Verdi y la Donna e Mobile.

No puedo conmigo. Nunca me habría imaginado que me gustaría la opera y mira, disfrutando como una niña con zapatos nuevos (aunque en verdad, a mi de niña unos zapatos nuevos me daban igual. Prefiero disfrutar como una niña con un juguete nuevo).

Esta cualidad de sorprenderme que me caracteriza, es de las que más me gusta–La verdad que esto de dejar de fumar me está produciendo unas sensaciones extrañas, me auto estudio... es la primera vez que me doy cuenta de esto-

En fin, reconozco que me he sorprendido de mi, muchas veces. Siempre dije que iba a estar sola en el mundo, sin pareja y pocos amigos y que iba a morir joven, pues mírame, quien me ha visto y quien me ve. Muy joven no voy a morir, sin duda, ya se me ha pasado el arroz para lo de James Dean, pareja tengo ya para la eternidad, si la hay y amigos tengo pocos, pero valen como muchos, muchísimos.

La sorpresa más fuerte que me he dado en mi vida ha sido la de salir de mi propio armario. Nunca imaginé que yo pudiese “entender”, bueno si me llegan a decir que yo era bollo, hace unos diez años.....

Y además me negué varia veces antes de que cantara el gallo. Pero al final, ya se sabe, la cabra tira pal monte. Y una ha de afrontar lo que es, y con orgullo. –En esta fase estoy todavía-.

Y si, me gusta darme cuenta de que todavía puedo sorprenderme de mil millones de cosas y aficionarme a otras tres mil.

Estoy en periodo de relajarme y tranquilizarme para superar esta vida de estrés en el que me veo inmersa. He descubierto el Tai Chi, y estoy que me muero de la emoción y a la vez, aunque solo cuando puedo, practico la meditación. Así que estoy muy ZEN y me gusta. ¿Quién lo iba a decir?, yo que soy puro nervio. Y hace exactamente un año que deje de fumar. Estoy que me salgo...

Que siga la racha...


Buenas tardes urbanitas.


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Y SI EL MIEDO...
El miedo es algo que nos acompaña toda la vida.

De pequeños llega la primera visita, el miedo a la bruja, al coco y al “señor que nos puede ofrecer caramelos”. No nos gusta la luz apagada y en el armario están y caben, todos los monstruos de los cuentos y de las “pelis”.

Luego cuando nos hacemos más mayores, más o menos en la adolescencia, los miedos son otros. Miedo a que nos haga algo alguien por la noche y en la calle, a que entren en casa cuando estamos solas, a los espíritus de la güija , a los psicópatas asesinos de la película de turno...

Y ya cuando alcanzamos la edad adulta nos cambian los miedos, pero siguen ahí. Desaparece el miedo a los monstruos, a los espíritus y demás parafernalias inexistentes para pasar a tener miedo de lo real. Como dice mi padre: “hay que tener más miedo de los vivos que de los muertos”. Aparecen los miedos a perder el trabajo, a no llegar a fin de mes, a no poder pagar la hipoteca, a que tu pareja te abandone, al qué dirán...

Sí, al qué dirán... Este es uno de mis grandes miedos. No es el qué dirán típico, no. Es el qué dirán si se descubriese quién soy... Una lesbiana en un mundo heterosexual. Es un miedo del que me avergüenzo. Si reflexiono sobre él, sin duda me parece una solemne estupidez y una gran cobardía; si eres lesbiana, es lo que eres, y debería darme igual lo que piensen los demás, más aún cuando me da igual lo que piensen los demás en todo lo demás. Pero es un miedo irracional que me puede.

Reconozco que llevo mi cruz; no soy capaz de salir del armario, se está muy calentito aquí dentro, rodeada de mis jerséis y abrigos y fuera hace un frío que te deja “hetero total”. Lo único bueno de ocultar mi identidad es el morbo que produce lo prohibido y oculto, pero nada más.

El miedo más fuerte que tengo es que mis padres se enteren, y no por mí. Es un miedo por ellos. Sé que mi madre sufriría y nunca me perdonaría “ser lo que soy”. Es ya mayor y mantiene una actitud muy tradicional, propia de su “época”, como ella dice, y sobre todo la vergüenza del que dirán... Y mi padre sufriría mucho pensando que su hija tendría que enfrentarse a todo un mundo turbio y perverso, y que le harían mucho daño. Y ya son muy mayores para explicarles lo equivocados que están y que lo puedan entender y muy mayores para que sufran más por mí. Por ello evito que averigüen cómo soy y lo que soy. A primera vista esto parece muy triste, con esa actitud tus padres no llegarán nunca a conocerte, pero no es así realmente, se que el fondo lo saben y lo han sabido siempre.

Luego está el miedo a que se enteren el trabajo, por dos motivos, uno que me despidan (este es un miedo absolutamente irracional, en el que creo a pies juntillas) y otro que mis compañeros tengan un jugoso cotilleo durante toda su vida laboral.

El miedo a que se enteren mis amigos heteros, mis hermanos y demás familia allegada ha ido desapareciendo conforme les he ido contando que era lesbiana y ello gracias a las presiones, acertadas, de mi mujer y porque en algún momento de mi vida no me quedó más remedio (dícese de hermano que viene a pasar un fin de semana a casa y yo comparto dormitorio de una sola cama, con una “amiga”).

Al final, lo voy superando, poco a poco, y tal vez algún día, reúna toda mi fuerza y valentía, salga del todo de armario y gane esta dura partida.

De momento el miedo gana...

Game over por hoy urbanitas...
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AÑO NUEVO....
Hola urbanitas, mucho tiempo sin venir, sin escribir...
Una empieza con mucha fuerza y a veces la pierde por el camino.
En el trascurso de mi vida, esta ha sido, a veces, la tónica predominante...
Pero esta vez no va a ser así. Pienso esforzarme todas las semanas y dejar caer algo por el ciber mundo de los blogs.
Que no se diga que el estrés, el acelerón de vida que me rodea y la jungla del asfalto me van a vencer.
De eso nada. Nos veremos por aquí todas las semanas, aunque solo sea unos párrafos, un pensamiento, un esfuerzo por describir algo, o contar algo. Al final espero acostumbrarme y que doña musa venga por si sola a visitarme.
En este tira y afloja entre mi desidia y mis ilusiones, espero que gane, al menos, la esperanza...
Vini, vidi, vinci urbanitas...

Contra el tópico, talento
contra la rútina, dinamismo
contra la frustración, busqueda.
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"LOS MISTERIOS DE MI CASA"
Os voy a contar algo..., aprovechando que se acerca la fiesta de todos los santos, también conocida como la noche de los difuntos o halloween. Es algo podíamos llamar “raro”, que no por cotidiano, sigue siendo extraño...

Además hoy hace una noche oscura y tenebrosa, apta para brujas....es un buen momento para que os cuente “los misterios de mi casa”...

Ayer, después de un gris, monótono y duro día de trabajo y estrés, llegue a casa temprano. Me sentía rara, no estoy acostumbrada a llegar pronto y tener tiempo. Decidí celebrar tan extraordinario suceso tomándome una copa yo solita en casa. Abrí el armario de la cocina y al coger un vaso..., me percaté por primera vez de que los vasos eran cada uno de su padre y de su madre, de formas y tamaños diferentes, uno más altos, otros más bajos, unos con dibujos, otros a rayas....todos distintos.
Mientras introducía los hielos en el vaso me puse a pensar en que, a decir verdad, nunca he sabido de donde han salido. Ninguno de estos vasos son nuestros. Salvo los de “nocilla”, que eran trofeos que a las habitantes de la casa...– hago un breve inciso para autocomentarme que me acabo de ver un ramalazo a lo Mila en Gran Hermano-, (prosigo) los vasos de nocilla a las habitantes de la casa nos traían gratos o tristes recuerdos, dependiendo si eso vasos se habían vaciado en buenos o malos momentos. Nunca los compramos y no es posible que alguien venga a casa con vasos de cristal en el bolso y se los deje. Y aquí están, muchas veces ahogados en alcohol, con agua, con coca cola, con naranja, con café, todos diferentes y todos rodeados de misterio...

Es como el “caso de los calcetines desaparecidos”..., siempre hay alguno sin pareja (como yo en muchas épocas de mi vida. Solía pasarme muy a menudo, yo fui el calcetín impar de mi pandilla hetero mucho tiempo, que no por fea, que conste, sino por lesbiana). Los calcetines se compran siempre por pares, ¿no?, pues cuando salen de la lavadora, alguno ha desaparecido y nunca más se sabe de él, nunca. No es que aparezca después, no, es que siempre se queda uno descolgado. Seguramente, a través de un agujero negro en el universo de la lavadora, irán a parar al limbo de los calcetines malditos o algo así...

¿Y el misterio de “Armando”?, el mando del televisor. Cuando estudiaba y vivía con mi hermano el mando tenía nombre propio, bautizado por él, su fiel amigo inseparable. Armando estaba siempre encima de la mesa, y un día desapareció..., de repente, se esfumó. Registramos toda la casa, no es mucho esfuerzo dado el tamaño que tenía la misma (más pequeña que el armario de la Nancy, solíamos decir), y nunca apareció. Nunca. Es imposible que alguien se hubiese llevado al amigo de mi hermano, ¿para qué?, No era Universal y solo servía para la televisión que teníamos, comprada de oferta en el supermercado. Buscamos y buscamos hasta que lo dejamos por imposible y nunca, nunca más, supimos de él. Incluso ahora, después de muchos años, cuando coincidimos los hermanos, nos preguntamos que le pudo ocurrir a Armando “el desaparecido”, tal vez lo abducieron utilizando la energía del cable de la antena, o a través de algún canal del televisor...

Luego están los ruidos. Esos ruidos que llevamos oyendo desde el principio de los tiempos, que nos recibieron la primera noche que pasamos en nuestra casa y que a pesar de ser tan “raros”, ni nos asusta, ni nos altera por haberlos hecho “tan nuestros”, tan de la casa.
Cuando vivía con mi hermano teníamos el ruido nocturno de la bola, canica, “o lo que sea”, que rueda de madrugada en el piso de arriba, sobre la una o las dos de la mañana…todas las noches. La primera vez choca, la decimonovena vez ya es algo más de la casa y después de cuatro mil días y cuatro mil una noches, ya forma parte de ti. Y lo mejor de todo es que jamás le preguntas a tus vecinos que es lo que hacen tan extraño y de madrugada para que se oiga algo que rueda por el suelo.
Es más, después de muchos años y esfuerzos por fin me compre mi propia casa, a la que no le faltaba el misterioso ruido. Él de esta casa es también en el techo, suena un toc, toc, toc nocturno en la madrugada, pero la particularidad es que es una casa que no tiene vecinos arriba, y ahí está, y no da miedo.

Y luego están los poltergeist caseros, que no son un postre, sino esos misteriosos fenómenos, esas situaciones extrañas, que hacen que desaparezca de repente y en tus propias narices algo que estás usando en ese mismo momento. Dícese por ejemplo de las tijeras cuando estás en plena vorágine de recortes en ese momento mágico y lúdico de ocio en el que has decidido hacer manualidades varias o cuando te decides a buscar el recibo del seguro del coche entre una multitud de papeles, acumulados como consecuencia de haberlos recogido del buzón durante un mes y dejado apilados en una esquina de la mesa de trabajo. Y encuentras el recibo y lo apartas del montón, de repente te distraes con otra cosa, y..... ¡zas, desaparece!. Cuando vas a echar mano otra vez de él para ya guardarlo con los papeles del coche, ¡no está!, que gran misterio...

Otro de los grandes fenómenos paranormales caseros es cuando estas en la cama, tan a gusto viendo la tele y como te vas quedando dormida buscas el mando de la tele que habías dejado a tu lado, entre las sábanas, y en su lugar encuentras el mando del DVD, el del TDT, o el del equipo de música, pero el que necesitas, el de la tele ha desaparecido....y en vez de extrañarte por este suceso “extraordinario”, te limitas a levantarte de la cama arrastrando el sueño contigo y apagas la tele “a dedo”, y lo mejor de todo es que al día siguiente ahí está, en el mismo sitio donde lo dejaste, mirándote y sonriéndote.

Y hoy me ha dado por eso, por pensar en estos misterios tan hogareños que nos alejan de la monotonía y nos acercan a los limites de la realidad….
Y ahora me voy, que sobre esta hora, las 12 pm, hora bruja, en el ascensor de la casa de mis vecinos, se abre un vértice espacio-temporal, una puerta a otra dimensión, así que os dejo, voy darme, como todas las noches mi “cotidiana” vuelta por el más alla... ;-)

Hasta el próximo misterio urbanitas….
 
Me fumaría veinte o treinta mil cigarros, uno detrás de otro.....
Es difícil, llevar el día a día en Madrid y además dejar de fumar. Muy difícil. Nunca me ha costado tanto superar algo. Era mi único vicio conocido y el cigarro mi compañero inseparable desde los dieciséis años.

Ni siquiera olvidar el primer amor me costó tanto.

Y aquí estoy estresada, irascible, nerviosa...más cargada que la tormenta que se aproxima.

Tengo mil millones de cosas pendientes de hacer en casa y nunca tengo tiempo, y cuando lo tengo, hay tantas cosas, que no se por dónde empezar. Me agobio sin apenas empezar y me voy a tumbarme al sofá. Ergo, tengo, siempre mil millones de cosas pendientes de hacer en casa.

Tengo siempre mil millones de ideas que desarrollar y mil quinientas veintiséis historias que llevar a cabo, además de ochocientas veinticuatro mil trescientas movidas que me gustaría hacer. Pero son inviables eternamente, porque me saturo cuando tengo tiempo, solo de pensar que tengo tan poco tiempo y tantas cosas.

Llego de trabajar, tras mi lucha cotidiana con el tráfico, cansada de mi rutina diaria, y lo primero que hago, después de sacar al perro y antes de dejar el bolso y ponerme cómoda, es discutir con mi mujer. Yo le doy doscientas veinticuatro mil setecientas voces y ella me contesta unas quinientas treinta y siete mil veces que le tengo harta también. Me mira, se gira y da un portazo mientras se marcha a recorrer setecientos veintitrés mil quinientos kilómetros por el lluvioso Madrid para relajarse un poco.

Donde quedó el “hola, amor mío, estaba deseando que llegaras, cuanto te he echado de menos”. ¿Nos vamos a tomar algo a una terraza de Chueca, y así presumo de chica guapa?.

Me asomo a la ventana y contemplo el Madrid lluvioso y gris.

Me fumaría, lo más grande. Estoy seis mil quinientas cuarenta y dos mil millones de veces harta de todo y harta de mí.

Cuento... uno, dos, tres, cuatro... otro rayo...

Han caído ocho mil trescientos millones de rayos y se han oído novecientos veintiséis mil cuatrocientos cincuenta y dos truenos en mi urbe interior.

Cuento...uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete....ya se aleja...

Me asomo por la ventana...Madrid llora...pero ya no tiembla...

...como yo....

Urbanitas, hasta la próxima tormenta....
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SOY LO QUE SOY
Me hace mucha gracia cuando se opina sobre la homosexualidad, sin ser homosexual.

Se puede curar. ¿Cómo se puede decir eso, y quedarse tan absurdamente tranquilo?

¿Se puede curar la heterosexualidad? Qué gran tontería acabo de decir, ¿verdad? Pues dale la vuelta. Es lo mismo.

Ser homosexual, en mi caso lesbiana, es innato en mi. Es como el color de mis ojos, o mi piel, si yo no fuese lesbiana, no sería yo. Nací así.

Otra cosa es que durante muchos, muchos años luchase contra mi identidad y la rechazase. No quería ser lesbiana. Creo que la mayoría de nosotras, si pudiésemos elegir no querríamos ser lesbianas.

Pero no porque ser lesbiana, sea peor que ser heterosexual. Son identidades sexuales, ni más ni menos. La diferencia está en que gran parte de la sociedad rechaza la homosexualidad. No esta bien socialmente ser homosexual, es algo ¿raro?.

A pesar de los grandes y rápidos avances que se han producido en España, como son el matrimonio gay y la adopción, todavía la sociedad no nos ha asimilado.

Y claro, a todos nos gusta formar parte de la sociedad, ser aceptados, estar “bien vistos”, ser “normales”, no llamar la atención cuando paseas con tu pareja de la mano, ni ser el centro de atención cuando la besas por la calle. Nos gustaría pasar desapercibidas y ser una pareja de lo más vulgar.

Pero no es así, aún. Me educaron para ser heterosexual, y todos los mensajes relativos a los homosexuales que me enviaba “la sociedad” eran negativos: vicio, degeneración, contra natura, sucio, perverso, enfermedad mental.

Pues a pesar de todo, y hasta en contra de mí misma, mi propio “yo” salió a flote. Eres lo que eres, y nadie mejor que tú, lo puede saber. No hay tratamiento contra la homosexualidad, como no lo hay contra la heterosexualidad. Y el que tenga entendimientos que lo entienda.

Aunque no tuviésemos relaciones con mujeres, y viviésemos de cara a los demás como heterosexuales, seguiríamos internamente siendo lesbianas, no se puede dejar de ser lo que uno es. Seriamos “Moglis” en una selva de “heteros”

De hecho, yo creo que la mayoría de nosotras, lo ha intentado, me refiero a ser “hetero”, yo lo intenté muchas veces. Intente ser lo que mis padres querían que fuese: una chica con novio. Pero un “run, run” en mi cabeza me decía que no era lo correcto para ser feliz. Debes vivir tu vida, no la que ellos quieren para ti.

Me rechacé, cual Pedro, cien veces, mil, pero al final dejé de renegar de mi identidad y empecé a vivirla.

Mi vida comenzó a ser verdad hace 12 años.

Soy lo que soy, y todos los años desde hace doce, salgo a la calle un 28 de junio a demostrar cuan “orgullosa” me siento de ser lo que soy.

Si me diesen ahora a elegir, ya no me gustaría ser “hetero”. A veces “lo prohibido” es más interesante.

Nací lesbiana, viviré siendo lesbiana y moriré lesbiana.
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Después de este "parón" vacacional...
Hola, después de este genial parón para irme de vacaciones, ya estoy de vuelta. Tras haber renovado energías, llego con nuevas fuerzas para seguir por aquí. Espero vuestras opiniones y comentarios. ¡Ah!, algo inaudito: sigo sin fumar....
 
¿EGOISTA YO?: ¡UNA MIERDA PA MI!


Estamos rodeados, hay egoísmo para dar y recibir. ¿Qué están desapareciendo las abejas?, pues unas menos, a mi que... No han saltado las alarmas. Tendría que haber sido algo así como: ¿cómo es posible que desaparezcan?, aquí ha tenido que pasar algo raro, deberíamos investigarlo. ¿Qué está pasando?. Pues no, no ha sido así. Nos ha importado un bledo. Nos da igual, ni nos inmutamos, como mucho nos planteamos un: pues cuando desaparezcan a ver como explicamos como nacen los niños, sin la polinización de la abejas...lo haremos, tal vez, con un megavideojuego interactivo, multijugadores con bluetooh y acceso directo a Internet en banda ancha.

¿Qué hay calentamiento global? A mi me da igual, cuando no quede agua yo ya no estaré, que les den.¿Qué están subiendo las temperaturas de forma anormal y que los polos se derriten? ¿y? A mi no me afecta, solo me importa que se derrita mi polo de fresa y nueces de macadamia, y si sube la temperatura mejor, así me pongo morena antes.

Ese es el problema, mientras no nos afecte directamente, a los del siglo XXI, todo nos da igual. Hemos creado un micro mundo, el que nos rodea, el más cercano, que es el que nos importa: nuestra familia y amigos, la gente más cercana que queremos y todo lo demás, nos da igual. El resto del mundo es virtual.

Recibimos información a una velocidad vertiginosa, que lógicamente no asimilamos, y lo vemos todo como distante. No va conmigo. A mi no me toca.

Los políticos solo piensan en su propio ombligo, la sociedad es altamente materialista y casi todos los valores inmateriales han quedado obsoletos. Con los valores no se come, ni se tiene un chalet con piscina climatizada, ni un cochazo con todos los extras, ni se viaja en first line, si se compra nada en Versace.

Y lo peor de todo esto, es que nos da todo igual. Estamos muy ocupados en nuestros trabajos, somos irremplazables (¡ja!) y en nuestra casa hay mucho que hacer (ja, ja), no tenemos tiempo para nada más.

De lo que no, nos damos cuenta es de que de nada sirve ser el mas rico del cementerio. Que trabajar sin parar, para acabar luego jubilado, con una pensión miserable, si es que todavía existen las pensiones para cuando nos toque, no es muy inteligente. Qué del trabajo a mi casa y de mi casa al trabajo no es lo más excitante.

Hay que volver a aprender: a pensar en todo y en nada, a meditar largas horas, a contemplar, a ser conscientes de que sonreímos, a no hacer nada de nada, a disfrutar de nosotros mismos, a que es más importante dar que recibir, a que ayudar a los demás es de las cosas más reconfortantes, a ser atrevid@, a disfrutar de una tarde de paseo, a vivir...
…"Reaprendamos"…

Hoy tocaba desahogo. Esto lo da el dejar de fumar….

Una urbanita harta y estresada.
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¿PERO PORQUÉ DIJE YO QUE TENÍA QUÉ DEJAR DE FUMAR...?



Buenos días:

Aquí estoy, escribiendo y comiendo quicos a las 12 del mediodía. ¿Qué significa esto?. Si, he dejado de fumar…..empecé a los 16 años, cual niña tonta del montón, con lo que tengo un mono….del tamaño de los de “Gorilas en la niebla”

En realidad, hoy hace cinco meses que no me pongo un cigarrillo en los labios…..Aunque el humo sigue entrando en mis pulmones, lo noto y veo a mis amigos como se desesperan cuando no pueden fumar. Ya es algo que siento desde fuera, que no va conmigo, es una sensación rara, a lo viaje astral. Viéndoles me doy cuenta de lo que fumaba.

Cosas buenas que voy notando, pues que los sabores y olores se hacen más intensos, que respiro un poco mejor y que la resaca del tabaco ha desaparecido, me levanto limpia como una patena. Cosas no tan buenas, pues que estoy como amargá. Si Almodóvar hiciese ahora “Mujeres al borde de un ataque de nervios” yo sería su musa.

Estoy histérica-loca-amarga. Es más, es una cosa un poco extraña: por la mañana, bueno, más o menos bien; por la tarde ya me empiezan los nervios en el estomago, la salivación acelerada, la acidez y las sorprendentes taquicardias; y ya por la noche, de repente me transformo, al estilo el hombre-lobo, solo que mujer-loba, pero no en morboso, sino es psicópata. Se me enrojecen los ojos, la vena del cuello se infla y al más mínimo comentario de mi pareja, salto cual hija del exorcista…..que solo me falta que la cabeza gire 180 grados, pero dadme tiempo.

Unos efectos secundarios, por dejar de fumar, muy peculiares, de los que nadie me había hablado. Por ello he decidido empezar a tomar valeriana y hacer meditación, a ver si así no me abandona mi mujer, que es mucho más joven que yo y para loba-loca estoy yo, pero lobas morbosas hay muchas, preparadas para atacar al menor descuido de la presa. En Chueca acechan muchas de ellas, cuando llega la luna llena. Aunque también con cuarto menguante, creciente, luna mora, luna nueva, sin luna…eso lo sabemos todas. Si veo que mi relación corre peligro, y que la manada rodea a mi presa, dejo de aullar a la luz de la luna y vuelvo a fumar, o lo que haga falta…eso lo saben, también, todas…

Hasta mañana queridas lobas.

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LOS QUE SABEN, SABEN Y LOS QUE NO, OPINAN....
Cómo me gustan esos dichos de algunos urbanitas “heteros” que escucho de vez en cuando: “En las parejas de lesbianas, al igual que en las de homosexuales, siempre una tiene el rol de hombre y otra el de mujer”. “Sí, las lesbianas se sienten hombres”. “Las lesbianas forman siempre parejas estables y son muy fieles, en cambio los gays son muy promiscuos por naturaleza”. “Las bolleras no son nada femeninas, apenas se cuidan”. “Son todas mari-machos”. “Si una mujer es militar, taxista o camionera, es bollo” “Todas las lesbianas tienen gatos y/o perros”. “Hay algunas que son de nacimiento y otras por vicio”. “La homosexualidad puede ser contagiosa”. “Ser gay es una moda”. “Con un buen psicólogo la homosexualidad se cura”. “Sí, ésta lo ha dejado con la chica esa, seguro que ahora vuelve al buen camino”. “A parte de la tijera, ¿qué hacen dos mujeres en la cama?.

-....maravillas...-

Son comentarios en los que yo estoy presente. No saben cuál es mi identidad sexual, dan por hecho que soy heterosexual y hablan con toda la tranquilidad que la ignorancia les otorga. Por supuesto, si no son mi grupo de amigos íntimos, no entro a discutir. Callo y me sonrío, con una sonrisa de benevolencia hacia tanta ignorancia. Lástima de desconocimiento.

¿Cómo se puede hablar con tanta ligereza, cuando no se tiene ni idea de lo que se está hablado?. Parece que sientan cátedra y lo que hacen es el ridículo más espantoso. Es una práctica muy urbanita, sin duda. Una costumbre muy nuestra lo de hablar por hablar.

A veces, cuando les escucho, por un segundo, me dan ganas de darles una toba a lo “Sole” y decirles –¡ya esta bien de tanta tontería, hombre!-. Pero no. Les dejo ahí, con sus erróneas creencias, a la espera de ver si alguno de estos días se animan a informarse antes de hablar, y se dan cuenta de lo ridículo y vergonzoso que resulta hablar de la homosexualidad con tanta vehemencia.

Espero que este mensaje en el año 3.054 se llegue a descifrar y se pueda comprender: “Somos PER-SO-NAS, exactamente iguales en todo lo bueno y lo malo que tiene el ser humano”.

La ignorancia, que atrevida...

Hasta otra urbanitas.
 
Tengo mis días, como todo el mundo...

Es curioso, pero hay días que, sin motivo aparente, me levanto eufórica, feliz, con una sonrisa que me da la vuelta entera a la cara. En cambio otros días, sin motivo aparente, comienzo el día triste, apagada, con un aspecto -visto en el espejo del baño- gris ceniza.

Los días de pie derecho son estupendos, tengo esa energía que hace funcionar tu cuerpo, la que logra, que seas capaz de levantar ese mueble imposible de mover, que tengas la mente ágil y despejada recién levantada y que ligues por la calle sin ningún esfuerzo.

Los días de pie izquierdo son tan largos… te despiertas con una pena negra que no entiendes, aunque tu por naturaleza “entiendas” mucho. Nada de lo que te pones te queda bien, das asco y el día trascurre con varias desgracias y un atontamiento mental importante. La idea de ir a trabajar es odiosa y solo de pensar que tienes que desayunar, ducharte, vestirte y salir a la calle, se te hace un mundo; y ya pensar en pasar el día entero en tono gris y además relacionarte, se te hace un universo.

Curiosamente he descubierto, después de meditarlo, fijarme y escuchar mucho, que esta situación es común a todo el mundo. Quiero decir, que le ocurre a todos/as, pero se lo guardan para sí. No cuentan nada porque piensan: no seré yo la que de a entender que estoy desequilibrada, unos días genial otros fatal, o tal vez lo ven con tanta naturalidad, que ni se plantean que sufren estos bruscos cambios de ánimo. Y entonces descubres que tú, que te creías el bicho más raro del mundo, eres de lo más normalita. Nada especial.

Así que, mi dicho preferido de bicho raro nunca muere me acaba de fallar. Tarde o temprano me muero y seguro que me toca en día gris.

Hasta mañana bichos raros…
 
"EL LADO OSCURO DEL DESEO"
Recuerdo como si fuera ayer el día que me saqué, a mí misma, del armario.
Tenía veintiséis años y mucho, mucho fondo de armario. Si, lo se...”ya me vale”. Gracias a una amiga de mi hermana acababa de hacer ciertas mis sospechas, muy fundadas. Por ella descubrí, antes de envejecer y darme cuenta en el lecho de muerte frente a mi marido y mis diez hijos, que a mí lo que me gustaba no era el príncipe azul durante tanto tiempo buscado y no hallado, sino la princesa de sangre roja a juego con su bonito tanga. Yo, ya lo sospechaba, de mí misma. Pero siempre pensé que eso de tener pensamientos “impuros” con chicas, era algo que nos pasaba a todas “las heterosexuales”, solo que actuábamos de la misma forma que con la masturbación. Todas lo hacíamos, pero ninguna lo contaba.
Al final, la amiga de mi hermana me demostró lo ingenua que yo era y lo equivocada que estaba, metiéndose una noche, desnuda, en mi cama. Impresionante. Me di cuenta en décimas de segundos (lo que antes de este descubrimiento, duraba uno de mis orgasmos...) que había desperdiciado unos cuantos años. Y la guapa y “hetero” amiga de mi hermana(por cierto más joven que yo, hoy casada y con dos hijos), no dejó mayor huella que el haber sido la primera (ella buscaba sexo y yo obtuve descubrimiento), con lo cual no era la bonita historia en la que chica heterosexual descubre el verdadero amor junto a otra mujer y son “dos personas” las que se aman, sin distinción de sexos. No, la historia era tan simple como que Maryblog la urbanita ha sido Marytontaidiotaperdida durante muchos años. Engañada vilmente por mi misma. Que vergüenza. Resulta que no era “hetero”, ni siquiera bisexual. Desde ese día y hasta hoy, ya se que soy: lesbiana perdida.
Menos mal que la amiga de mi hermana me dio la salida para recuperar el tiempo perdido y me mostró el otro lado...el lado oscuro del deseo... que después de esa reveladora noche es, sin duda, mi lado preferido en la cama....
Hasta la próxima historia urbanitas....