Me fumaría veinte o treinta mil cigarros, uno detrás de otro.....
Es difícil, llevar el día a día en Madrid y además dejar de fumar. Muy difícil. Nunca me ha costado tanto superar algo. Era mi único vicio conocido y el cigarro mi compañero inseparable desde los dieciséis años.
Ni siquiera olvidar el primer amor me costó tanto.
Y aquí estoy estresada, irascible, nerviosa...más cargada que la tormenta que se aproxima.
Tengo mil millones de cosas pendientes de hacer en casa y nunca tengo tiempo, y cuando lo tengo, hay tantas cosas, que no se por dónde empezar. Me agobio sin apenas empezar y me voy a tumbarme al sofá. Ergo, tengo, siempre mil millones de cosas pendientes de hacer en casa.
Tengo siempre mil millones de ideas que desarrollar y mil quinientas veintiséis historias que llevar a cabo, además de ochocientas veinticuatro mil trescientas movidas que me gustaría hacer. Pero son inviables eternamente, porque me saturo cuando tengo tiempo, solo de pensar que tengo tan poco tiempo y tantas cosas.
Llego de trabajar, tras mi lucha cotidiana con el tráfico, cansada de mi rutina diaria, y lo primero que hago, después de sacar al perro y antes de dejar el bolso y ponerme cómoda, es discutir con mi mujer. Yo le doy doscientas veinticuatro mil setecientas voces y ella me contesta unas quinientas treinta y siete mil veces que le tengo harta también. Me mira, se gira y da un portazo mientras se marcha a recorrer setecientos veintitrés mil quinientos kilómetros por el lluvioso Madrid para relajarse un poco.
Donde quedó el “hola, amor mío, estaba deseando que llegaras, cuanto te he echado de menos”. ¿Nos vamos a tomar algo a una terraza de Chueca, y así presumo de chica guapa?.
Me asomo a la ventana y contemplo el Madrid lluvioso y gris.
Me fumaría, lo más grande. Estoy seis mil quinientas cuarenta y dos mil millones de veces harta de todo y harta de mí.
Cuento... uno, dos, tres, cuatro... otro rayo...
Han caído ocho mil trescientos millones de rayos y se han oído novecientos veintiséis mil cuatrocientos cincuenta y dos truenos en mi urbe interior.
Cuento...uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete....ya se aleja...
Me asomo por la ventana...Madrid llora...pero ya no tiembla...
...como yo....
Urbanitas, hasta la próxima tormenta....
Ni siquiera olvidar el primer amor me costó tanto.
Y aquí estoy estresada, irascible, nerviosa...más cargada que la tormenta que se aproxima.
Tengo mil millones de cosas pendientes de hacer en casa y nunca tengo tiempo, y cuando lo tengo, hay tantas cosas, que no se por dónde empezar. Me agobio sin apenas empezar y me voy a tumbarme al sofá. Ergo, tengo, siempre mil millones de cosas pendientes de hacer en casa.
Tengo siempre mil millones de ideas que desarrollar y mil quinientas veintiséis historias que llevar a cabo, además de ochocientas veinticuatro mil trescientas movidas que me gustaría hacer. Pero son inviables eternamente, porque me saturo cuando tengo tiempo, solo de pensar que tengo tan poco tiempo y tantas cosas.
Llego de trabajar, tras mi lucha cotidiana con el tráfico, cansada de mi rutina diaria, y lo primero que hago, después de sacar al perro y antes de dejar el bolso y ponerme cómoda, es discutir con mi mujer. Yo le doy doscientas veinticuatro mil setecientas voces y ella me contesta unas quinientas treinta y siete mil veces que le tengo harta también. Me mira, se gira y da un portazo mientras se marcha a recorrer setecientos veintitrés mil quinientos kilómetros por el lluvioso Madrid para relajarse un poco.
Donde quedó el “hola, amor mío, estaba deseando que llegaras, cuanto te he echado de menos”. ¿Nos vamos a tomar algo a una terraza de Chueca, y así presumo de chica guapa?.
Me asomo a la ventana y contemplo el Madrid lluvioso y gris.
Me fumaría, lo más grande. Estoy seis mil quinientas cuarenta y dos mil millones de veces harta de todo y harta de mí.
Cuento... uno, dos, tres, cuatro... otro rayo...
Han caído ocho mil trescientos millones de rayos y se han oído novecientos veintiséis mil cuatrocientos cincuenta y dos truenos en mi urbe interior.
Cuento...uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete....ya se aleja...
Me asomo por la ventana...Madrid llora...pero ya no tiembla...
...como yo....
Urbanitas, hasta la próxima tormenta....
Comentario:
unos quinientos treinta y siete mil aplausos, me ha gustado mucho clap clap clap
Comentario:
Y ahora, de nuevo te leo cargada de insomnio y un cigarrito entre mis labios (me gustaría tener otras cosas entre ellos, pero qué se le va a hacer).
Cuidense!!
Cuidense!!
Comentario:
Yo tuve que dejar los chicles y... ahora estoy enganchada a los smint....
Comentario:
hola entiendo a la perfeccion tu estado, no tanto el de ex fumadora pero si el de añorar la paz que da el amor...me ha gustado leerte. pasare mas por aki.
Comentario:
jajaja vaya cuentas y que tormenta :-S Me conozco las tormentas del mono del fumar, he sufrido sus consecuencias y sus truenos cuando en vez de retumbar en el interior caen justo en la persona que tienes al lado...
Piensa que tras la tormenta llega la calma! animo!
Piensa que tras la tormenta llega la calma! animo!
Comentario:
Jo.. un fin de semana para olvidarme de mis númneros contables y administrativos y vaya sacudida... menos mal que los rayos fueron menos.
Un poco de valeriana?
8-P
Saludª
Un poco de valeriana?
8-P
Saludª
Comentario:
Seguidora que soy de tus blogs, siempre los leo más de una vez y este en concreto cuatro veces.
Siempre te dejo mi comentario, pero está vez te dejo mi huella para que sepas que he estado por aquí leyéndote, como siempre.
un abrazo
Siempre te dejo mi comentario, pero está vez te dejo mi huella para que sepas que he estado por aquí leyéndote, como siempre.
un abrazo
Comentario:
Tranquilizate!!!! con tantos numeros me he perdido,pero entoces... vuelves a fumar,lo estas dejando o que???jajajaja
Fumadora reconocida
Ciao
Fumadora reconocida
Ciao
Comentario:
Me has dejado sin palabras.
Saludos
Saludos