Porque yo lo valgo!
Hace unos días se habla de peluquerías y cambios de look por la blogsfera por la que me muevo, y ha dado la casualidad que, teniéndolo bien pensado desde hacía tiempo, visité el sábado a un buen peluquero y mejor amigo.
Con ganas de seguir avanzando y con el sol de primavera invitándome a la renovación me puse en sus manos confiada en que a golpe de tijera me ayudara a escalar por mi autoestima.
Y así fué, cambio casi radical: mechas rojas, negras, trasquilones intencionados por donde quiera, fleco cortito pero llamativo y un mechón intocable desde hace un año y pico ya que nace en mi nuca y que acabará siendo de aquí a un tiempo un amasijo de nudos de color rojo desteñido...
"Me gusta", "¡Vaya cambio!", "te queda guapo..."me gusta el royo que te da", "te pega el estilo"... Con esto, ¿a quién no se le alegra el body?
Un punto más para mi. Un punto para mi imagen. Un punto para mi coraje. Una piedra menos por el camino... ¡Voy con ventaja!
Con ganas de seguir avanzando y con el sol de primavera invitándome a la renovación me puse en sus manos confiada en que a golpe de tijera me ayudara a escalar por mi autoestima.
Y así fué, cambio casi radical: mechas rojas, negras, trasquilones intencionados por donde quiera, fleco cortito pero llamativo y un mechón intocable desde hace un año y pico ya que nace en mi nuca y que acabará siendo de aquí a un tiempo un amasijo de nudos de color rojo desteñido...
"Me gusta", "¡Vaya cambio!", "te queda guapo..."me gusta el royo que te da", "te pega el estilo"... Con esto, ¿a quién no se le alegra el body?
Un punto más para mi. Un punto para mi imagen. Un punto para mi coraje. Una piedra menos por el camino... ¡Voy con ventaja!