50. El programa de Judah [Parte 1 de 2]
¡Hola amigas! No les puedo dar la bienvenidas a MI programa, porque éste no es MI programa, pero como soy omnipresente y todopoderosa me dedico a hacer especiales de vez en cuando con MI productora. Como pueden comprobar la musiquilla de fondo y el logo han cambiado. No están en MI programa ni verán a MIS colaboradores habituales, pero aún así he sido elegida para presentar este especial. ¡Porque yo lo valgo!
Tras todo tipo de dificultades técnicas, problemas de agenda, muchísimo trabajo (problemas de ser un x-men), algún que otro mandato judicial, un estudio previo por parte del gabinete jurídico del programa y (¡por qué no decirlo!) una extraña vida social damos paso cediendo todo el protagonismo y sin que sirva de precedente. Les dejo con El programa de Judah... en exclusiva la esperada entrevista. ¿Saldremos de dudas? A continuación...
Aunque su vida pueda parecer un drama, tras noches entre rejas acosado por rayos de plasma, y tras su particular safari emocional con tazas de té.
Por fin, tras unas breves vacaciones conseguimos que no esté tan impermeabilizado, porque hay indicios de arrepentimiento y que aunque vaya de ángel exterminador y viva en otra dimensión, entre estrellas y planetas...
Con la esperanza de que éste no sea el verano más triste en el volcán y sin encontrar humor en el amor acosado por lady Dilema y pasar por varios estados.
Aunque esté manga por hombro él pueda responder a preguntas como cuándo, para qué, con quién. Aunque al final el tiempo gana y sea capaz de dejar la lujuria un mes.
Siendo en ocasiones políticamente incorrecto y se acerque el día del recuerdo sin poder perdonar una traición, que sería de mí sin ti, si no es por ti... una particular entrevista con sabor a Enis, sin el que no podría estar 120 años.
E: ¿De donde te viene ese nick de Judah...?
J: Es un nombre que me gustó. Lo elegí porque me gusta mezclar las más antiguas tradiciones con la más alta tecnología. Es un nombre con fuerza, conocido, pero, al mismo tiempo, desconocido, diferente.
E: ¿Te sientes una marioneta?
J: Más bien sintético.
E: ¿Sigues viviendo dos vidas?
J: Sí, sigo viviendo por un la lado mi vida oficial y por otro una vida gay. Puede sonar ridículo pero yo creo que ninguna de las dos vidas es mi vida auténtica. Podría decirse que una vida es todo excepto mi sexualidad y la segunda mi sexualidad y el amor. Deberían ser vidas que se cruzasen en vez de ir en paralelo.
E: ¿Cómo va el proceso iniciado hace un año para que tus dos vidas confluyan en una sola?
J: He hecho muchos avances. Eso sí, a mi ritmo. Pequeños pasos por ir metiendo parte de mi segunda vida (a veces de una forma velada) en lo que es mi vida oficial. El conocimiento de mi homosexualidad para mi círculo interno acompañado del inicio de relaciones de amistad con otros gays me está ayudado mucho. Pero aún queda mucho por avanzar. Faltaría la parte más difícil que es dar el paso a mi círculo familiar y una apertura gradual y total del armario, además de una “normalización” de mi segunda vida.
E: ¿En qué punto estás y a qué punto quieres llegar?
J: Yo creo que estoy en un punto intermedio como aclaré en el punto anterior.
E: ¿Intentarías ser lo que no eres por ti o por otros?
J: Sí, para mí mi padre y mi madre son lo más importante y por ellos podría hacer dolorosas concesiones. No me gustaría ni decepcionarles ni hacerles daño.
E: ¿Has desechado la idea de tener novia de nuevo?
J: Sí, creo que me he mentalizado de cual es mi situación real y soy consecuente con mi realidad. Voy borrando la idea tradicional de mujer e hijos.
E: ¿Amaste realmente a las mujeres con las que estuviste?
J: Sí, hubiese sido incapaz de haber vivido una mentira. Nunca he vendido un sentimiento. No me podría haber perdonado el engaño y la traición a alguien.
E: Y ahora, ¿te consideras bisexual o gay?
J: Gay, marica, invertido, sarassa…
E: ¿Por qué eres tan celoso de tu vida privada?
J: Siempre he tenido mucho respeto por las diferentes relaciones bilaterales que he podido establecer a lo largo de mi vida. Soy incapaz de traicionar la confianza que alguien haya podido depositar en mí. Si hablo, hablo de lo mío, y si tengo que referirme a terceros, es con el debido respeto.
E: ¿Hubiera sido tu vida distinta si no vivieras en un pueblo?
J: En líneas generales no, porque creo que habría tomado las mismas decisiones. Pero el anonimato que te ofrece una gran ciudad me hubiera permitido haber sido más libre. Haber roto los barrotes antes… Pero no me gusta plantearme “what if”, prefiero plantearme mi situación presente y en base a mis experiencias pasadas, actuar mirando al futuro con cierta esperanza.
E: ¿Crees que podrás algún día hacer visible tu orientación sexual en el pueblo donde naciste?
J: ¿Sin drogas y alcohol? Con el paso de los años mi pueblo se ha ido convirtiendo en mi segunda residencia: lugar para festivos y verano. Si mi familia y amigos lo aceptasen, no tendría ningún problema en mostrarla. Pero hace unos años a un chico gay le pegaron… También hay que tener en cuenta que no es lo mismo estar aquí puntualmente que vivir el día a día. Esa gente sí que lo tiene difícil.
E: ¿Crees que te falta libertad para actuar como quisieras?
J: Sí. Por ejemplo, no poder besar a un chico que te guste en la Gran Vía yo creo que es una clara falta de libertad.
E: ¿Salvarse o no salvarse?
J: Elegí el verano pasado no salvarme, creo que de momento voy luchando por enfrentarme a cada uno de los versos de dicho poema… aunque el camino es lento, duro y doloroso.
E: Entonces... ¿sigues siendo muy decente?
J: Por supuesto. Pero soy humano, ¿eh?
E: ¿Has sufrido mucho en la vida?
J: No creo que más que nadie. Creo que todos hemos tenido muchas dificultades a lo largo de nuestras vidas, pero que lo que nos diferencia es la manera en que hemos decidido afrontarlas. Me considero un superviviente, que lucha día a día por seguir viviendo.
E: ¿Te sientes mas sensible o comprensivo ante los problemas de los demás por eso?
J: Sí, creo que me siento muy solidario con todo aquel que ha sufrido cosas similares.
E: ¿Ha habido algún punto de inflexión en tu vida?
J: El primer chico yo creo que marca. Luego pues creo que cada persona que he ido conociendo en profundidad y el viaje a Madrid y Bilbao son cosas que han supuesto puntos de inflexión en mi vida.
... To be continued.
Tras todo tipo de dificultades técnicas, problemas de agenda, muchísimo trabajo (problemas de ser un x-men), algún que otro mandato judicial, un estudio previo por parte del gabinete jurídico del programa y (¡por qué no decirlo!) una extraña vida social damos paso cediendo todo el protagonismo y sin que sirva de precedente. Les dejo con El programa de Judah... en exclusiva la esperada entrevista. ¿Saldremos de dudas? A continuación...
Aunque su vida pueda parecer un drama, tras noches entre rejas acosado por rayos de plasma, y tras su particular safari emocional con tazas de té.
Por fin, tras unas breves vacaciones conseguimos que no esté tan impermeabilizado, porque hay indicios de arrepentimiento y que aunque vaya de ángel exterminador y viva en otra dimensión, entre estrellas y planetas...
Con la esperanza de que éste no sea el verano más triste en el volcán y sin encontrar humor en el amor acosado por lady Dilema y pasar por varios estados.
Aunque esté manga por hombro él pueda responder a preguntas como cuándo, para qué, con quién. Aunque al final el tiempo gana y sea capaz de dejar la lujuria un mes.
Siendo en ocasiones políticamente incorrecto y se acerque el día del recuerdo sin poder perdonar una traición, que sería de mí sin ti, si no es por ti... una particular entrevista con sabor a Enis, sin el que no podría estar 120 años.
E: ¿De donde te viene ese nick de Judah...?
J: Es un nombre que me gustó. Lo elegí porque me gusta mezclar las más antiguas tradiciones con la más alta tecnología. Es un nombre con fuerza, conocido, pero, al mismo tiempo, desconocido, diferente.
E: ¿Te sientes una marioneta?
J: Más bien sintético.
E: ¿Sigues viviendo dos vidas?
J: Sí, sigo viviendo por un la lado mi vida oficial y por otro una vida gay. Puede sonar ridículo pero yo creo que ninguna de las dos vidas es mi vida auténtica. Podría decirse que una vida es todo excepto mi sexualidad y la segunda mi sexualidad y el amor. Deberían ser vidas que se cruzasen en vez de ir en paralelo.
E: ¿Cómo va el proceso iniciado hace un año para que tus dos vidas confluyan en una sola?
J: He hecho muchos avances. Eso sí, a mi ritmo. Pequeños pasos por ir metiendo parte de mi segunda vida (a veces de una forma velada) en lo que es mi vida oficial. El conocimiento de mi homosexualidad para mi círculo interno acompañado del inicio de relaciones de amistad con otros gays me está ayudado mucho. Pero aún queda mucho por avanzar. Faltaría la parte más difícil que es dar el paso a mi círculo familiar y una apertura gradual y total del armario, además de una “normalización” de mi segunda vida.
E: ¿En qué punto estás y a qué punto quieres llegar?
J: Yo creo que estoy en un punto intermedio como aclaré en el punto anterior.
E: ¿Intentarías ser lo que no eres por ti o por otros?
J: Sí, para mí mi padre y mi madre son lo más importante y por ellos podría hacer dolorosas concesiones. No me gustaría ni decepcionarles ni hacerles daño.
E: ¿Has desechado la idea de tener novia de nuevo?
J: Sí, creo que me he mentalizado de cual es mi situación real y soy consecuente con mi realidad. Voy borrando la idea tradicional de mujer e hijos.
E: ¿Amaste realmente a las mujeres con las que estuviste?
J: Sí, hubiese sido incapaz de haber vivido una mentira. Nunca he vendido un sentimiento. No me podría haber perdonado el engaño y la traición a alguien.
E: Y ahora, ¿te consideras bisexual o gay?
J: Gay, marica, invertido, sarassa…
E: ¿Por qué eres tan celoso de tu vida privada?
J: Siempre he tenido mucho respeto por las diferentes relaciones bilaterales que he podido establecer a lo largo de mi vida. Soy incapaz de traicionar la confianza que alguien haya podido depositar en mí. Si hablo, hablo de lo mío, y si tengo que referirme a terceros, es con el debido respeto.
E: ¿Hubiera sido tu vida distinta si no vivieras en un pueblo?
J: En líneas generales no, porque creo que habría tomado las mismas decisiones. Pero el anonimato que te ofrece una gran ciudad me hubiera permitido haber sido más libre. Haber roto los barrotes antes… Pero no me gusta plantearme “what if”, prefiero plantearme mi situación presente y en base a mis experiencias pasadas, actuar mirando al futuro con cierta esperanza.
E: ¿Crees que podrás algún día hacer visible tu orientación sexual en el pueblo donde naciste?
J: ¿Sin drogas y alcohol? Con el paso de los años mi pueblo se ha ido convirtiendo en mi segunda residencia: lugar para festivos y verano. Si mi familia y amigos lo aceptasen, no tendría ningún problema en mostrarla. Pero hace unos años a un chico gay le pegaron… También hay que tener en cuenta que no es lo mismo estar aquí puntualmente que vivir el día a día. Esa gente sí que lo tiene difícil.
E: ¿Crees que te falta libertad para actuar como quisieras?
J: Sí. Por ejemplo, no poder besar a un chico que te guste en la Gran Vía yo creo que es una clara falta de libertad.
E: ¿Salvarse o no salvarse?
J: Elegí el verano pasado no salvarme, creo que de momento voy luchando por enfrentarme a cada uno de los versos de dicho poema… aunque el camino es lento, duro y doloroso.
E: Entonces... ¿sigues siendo muy decente?
J: Por supuesto. Pero soy humano, ¿eh?
E: ¿Has sufrido mucho en la vida?
J: No creo que más que nadie. Creo que todos hemos tenido muchas dificultades a lo largo de nuestras vidas, pero que lo que nos diferencia es la manera en que hemos decidido afrontarlas. Me considero un superviviente, que lucha día a día por seguir viviendo.
E: ¿Te sientes mas sensible o comprensivo ante los problemas de los demás por eso?
J: Sí, creo que me siento muy solidario con todo aquel que ha sufrido cosas similares.
E: ¿Ha habido algún punto de inflexión en tu vida?
J: El primer chico yo creo que marca. Luego pues creo que cada persona que he ido conociendo en profundidad y el viaje a Madrid y Bilbao son cosas que han supuesto puntos de inflexión en mi vida.
... To be continued.