Marioneta con alma sintética
Un chico de provicias cuenta su historia presente, pasada y futura.
Acerca de
Un chico de provicias cuenta su historia presente, pasada y futura. Seguramente mi vida no destacará respecto a la de muchos de vosotros. Pero sólo puedo decir que mi vida es real y lo que aquí se relate será un reflejo de esa vida.
Sindicación
 
55
El Laberinto de los Recuerdos Olvidados (V)

"[...] Lo busqué, lo encontré y le dije lo que pensaba. El mundo es demasiado frágil para que la gente mienta, hay demasiado en juego. La vida es corta para engaños. Eres la peor persona que he conocido, has desperdiciado mi amor, mi tiempo. No te mereces nada, pero si el mundo fuera justo, tú y otros tantos no tendríais tanta suerte [...]"

Kitty Walker, Brothers & Sisters

Ando metiendo en el cajón de palabras perdidas el recuerdo de los momentos que pasamos juntos mi última perturbación y yo. Aún mi mente revive aquellas noches diferentes que vivimos y recordaré siempre lo extrañamente feliz que cruzaba las vías del tren aquellas madrugadas de aquellas dos semanas en que yo tenía tanto trabajo y dormía tan poco. Pero todo aquello, hace ya tiempo que pasó.

Luego ya la sonrisa se tuvo que contener, se torció tomando forma de signo de interrogación, y a aquel beso tierno y dulce acompañado de un “hasta mañana” le empezó a seguir el juego del perro del hortelano un par de semanas más. Hasta que decidí que había que poner las cartas sobre la mesa y dije lo que creía y sentía esperando respuestas. Él dijo que se tomaría un café conmigo, dejándome entrever que él era diferente y que yo igual estaba equivocado respecto a él. Y él, a día de hoy, no ha llamado, dejándolo todo en puntos suspensivos...

Si lo que más me dolió fue sumar otro fracaso, y que mi análisis inicial fuera correcto... Me hubiera gustado haber errado y que hubiera sido todo diferente. Me hubiera gustado que mi habilidad para analizar y tasar hubiera fallado. Que yo me malpensaba sin necesidad. Que esta vez podría haber sido diferente...

Si en el fondo, lo único que quería yo era que todo por lo menos acabase con un punto final, odio la incertidumbre. En un principio no me creía lo que estaba pasando. Luego me lo empecé a creer aunque me lo negaba a mi mismo. Tras una inyección de una pequeña dosis de ilusión, quise empezármelo a creer. Y empezó a convertirse todo en un ni contigo, ni sin ti, y yo necesitaba saber a qué estábamos jugando...

Y tras esperar su llamada una semana, no lloré, no entregué ni una gota de mi agua a su memoria... Pero no puedo evitar algunas noches mirar su foto con ciertos aires de nostalgia, releer sus e-mails y revivir en mi mente todo lo que se vivió. Porque aunque yo me resistí a creer que aquello podía durar algo más que unas noches, me inyectaron la pequeña dosis de ilusión que yo necesitaba, ilusión que perdí y que ahora me ha dejado tomando pastillas rosas para soñar con no soñar.



Qué decir para que seas feliz. Fingiré creer que eres así... Con tu cara de niño bueno haciéndome creer que no estás mintiendo. Pienso en lo que estoy sintiendo y siento lo que estoy haciendo... Y mañana saldrás de mi cama sin haberme dicho hasta mañana... Que se pare el tiempo si ese es mi castigo. Pensar que el día amanece y que no estoy contigo... Bésame, miénteme... Dame tu falso calor...

Sigo tomando pastillas rosas para soñar con no soñar.
Hace unas semanas me tomé una pastilla roja (para cruzar de nuevo el espejo roto) con un chico muy complejo y complicado con el que hubo cierto feeling pero con el que sé que esa línea argumental sólo puede acabar en una amistad extraña.
Últimamente, dos líneas argumentales que conozco desde hace bastante tiempo me ofrecen tomarme unas pastillas rojas con ellas, pero no quiero otra derrota...

Me siento como la pobre chica de la canción Cualquier otra parte de Dorian y espero que alguien entre en mi luz con una canción sencilla, tres notas y una bandera, tan blanca como el corazón, que late en mi cuerpo de niña.

Necesito llenarme los bolsillos con batallas ganadas. Necesito ilusión.