[13] תוריח
Quiero escribir una carta sin caer en estereotipos ni en frases complacientes. Intentar hablar de lo que hay, la realidad, esa palabra tan temida, pero con la que tenemos que vivir. Se dice que para llegar a la gente hay que contar la verdad, ¿nuestra verdad o esa verdad tan ambigua y políticamente correcta?
¿Cómo dar esperanzas a esos chicos de provincias que saben que están encasillados de por vida? ¿Cómo marcar un punto de inflexión en sus vidas?
Se nace en una familia normal, con sus alegrías y desgracias. Van a su escuela pública, luego pasan al instituto de su zona asignada. Están rodeados durante los primeros 18 años de su vida de la misma gente. Si saben de su tendencia peculiar, sufren 18 años de agonía en vida, porque para qué negarlo, es tan malo el que hace sufrir como el que mira para otro lado o colabora pasivamente en el aislamiento. Es duro para uno asumir que es lo que nunca quiso ser, tener que vivir “dos vidas”. Con un miedo a ser descubierto, esos comentarios crueles, esas limitaciones tanto en tu vida personal como laboral. Luego cuando abandonan el pueblo, en la capital ya desplegarán sus alas.
Pero esta carta se trata de un intento de transmitir un mensaje de esperanza, hay un futuro por el que luchar. No hablo de grandes sueños ni mundos idealizados, hablo de un mundo en el que todos intentemos aceptarnos a nosotros mismos y, con un poco de esfuerzo, a los que viven a nuestro alrededor.
También hay que procurar hacer visible lo invisible y que con el tiempo esto invisible, por la costumbre de verlo, vuelva a ser invisible en la multitud y cotidianidad. Ese es el objetivo.
Y recordar que aquel que sufre no está sólo, que muchos antes pasaron por esa situación y están dispuestos a ayudarles a mirar adelante. Con esperanza y fuerza para seguir avanzado.
Extractos de la carta que estoy intentando escribir desde hace unos días, que aún es un borrador, y que con el paso de los años creo que acabaré de redactar.
¿Cómo dar esperanzas a esos chicos de provincias que saben que están encasillados de por vida? ¿Cómo marcar un punto de inflexión en sus vidas?
Se nace en una familia normal, con sus alegrías y desgracias. Van a su escuela pública, luego pasan al instituto de su zona asignada. Están rodeados durante los primeros 18 años de su vida de la misma gente. Si saben de su tendencia peculiar, sufren 18 años de agonía en vida, porque para qué negarlo, es tan malo el que hace sufrir como el que mira para otro lado o colabora pasivamente en el aislamiento. Es duro para uno asumir que es lo que nunca quiso ser, tener que vivir “dos vidas”. Con un miedo a ser descubierto, esos comentarios crueles, esas limitaciones tanto en tu vida personal como laboral. Luego cuando abandonan el pueblo, en la capital ya desplegarán sus alas.
Pero esta carta se trata de un intento de transmitir un mensaje de esperanza, hay un futuro por el que luchar. No hablo de grandes sueños ni mundos idealizados, hablo de un mundo en el que todos intentemos aceptarnos a nosotros mismos y, con un poco de esfuerzo, a los que viven a nuestro alrededor.
También hay que procurar hacer visible lo invisible y que con el tiempo esto invisible, por la costumbre de verlo, vuelva a ser invisible en la multitud y cotidianidad. Ese es el objetivo.
Y recordar que aquel que sufre no está sólo, que muchos antes pasaron por esa situación y están dispuestos a ayudarles a mirar adelante. Con esperanza y fuerza para seguir avanzado.
Extractos de la carta que estoy intentando escribir desde hace unos días, que aún es un borrador, y que con el paso de los años creo que acabaré de redactar.
Comentario:
q jodida es la vida a veces tio habrá que dominarla sea como sea.besos