Mon coeur s'ouvre a ta voix...
Obra y milagros de un sujeto trasnochado.
Acerca de
Luz que tiembla en la tiniebla... Flor que ha crecido entre las tumbas... Trago de agua fria en noches de fiebre... Ojos que te observan desde la sombra... Debil refugio en la locura... Barca perdida en la tormenta... Ultimo aliento de la agonia... Martir rezando entre las fieras... Palido reflejo de la luz de luna... Hiedra enredandose en las ruinas... Victima fragil de la furia... Virgen del llanto y la penumbra... Pasear por Barcelona, a veces, no es suficiente.
Sindicación
 
Amor...
Hace unos días paseaba por aquí y leí acerca del amor. Acerca de la necesidad de amar. O de no sentirse solo. Sobre hasta que punto hacemos depender nuestra felicidad de nuestra realidad sentimental. Y puede resultar triste, pero realmente es así, al menos para mí. Mi felicidad depende en gran medida de mi estabilidad sentimental. Y “en gran medida” es un gran eufemismo. Pensándolo bien, mi vida familiar no va peor de cómo ha ido siempre… Mi vida estudiantil va mejor que nunca. Mis amigos son los de siempre y están donde siempre… Sin embargo falta algo. Algo que un día intuí (hoy sé con certeza) que es ese alguien con quien compartir todo el resto que ya va bien. Un abrazo. Una caricia. Una sonrisa. Un beso… Y más ahora, en navidad.
Algún voluntario¿?
He dicho.
 
ACEPTACIÓN
¿Dónde va la joven hindú,
hija de los parias,
cuando la luna juega
entre las grandes mimosas?
Cuando la luna juega, etc.
Ella corre bajo las mimosas
y no se da cuenta
que todos rechazan
a la hija de los parias.
Ella corre bajo las mimosas,
la hija de los parias;
a lo largo de los laureles rosados,
soñando con dulces cosas,
¡ah, ella camina en silencio
y riendo por la noche! ¡Ah!

Pero, allí en la floresta
más obscura,
¿quién es ese viajero perdido?
Alrededor de él,
ojos brillan en la sombra.
¡Él camina al azar, perdido!
La fieras rugen de alegría,
ellas quieren lanzarse
sobre su presa.
La joven hija se les acerca
y calma sus furores;
pues ella tiene en la mano una varita
donde repican
las campanillas encantadas.
¡Ah! ¡Ah! ¡Ah!

El extranjero la mira,
ella queda deslumbrada.
¡Él es más bello que los rajás!
¡Él enrojecerá si sabe
que le debe la vida
a la hija de los parias!
Pero él la adormece con un sueño,
mientras que asciende al cielo,
diciéndole: ¡tu sitio está allí!
¡Era Visnú, hijo de Brahma!
Desde aquel día,
en el fondo del bosque,
el viajero escucha algunas veces
el sonido ligero de la varita
en la que tintinean
las campanillas encantadas.
¡Ah! ¡Ah! ¡Ah!


 
"A" returns.
Ayer vuelve a sonar el teléfono.
A.
Sí, A el de "estaría bien que lo intentasemos pero luego cuando te vas me lío con un amigo tuyo la misma noche sin importarme que, oh! aún tengo pareja"...
Sí, el mismo.
Quería explicarme lo sucedido.
Yo me marché, él tenía que comprobar si sentía algo por su novio, y, ¿qué mejor manera de probarlo que liándose con otro?
Pues bien, como el que más a mano tenía era un amigo mío, pues... allá que vamos.
Ahora se averguenza de ello.
"Los amigos son sagrados y no debí liarme con un amigo tuyo, pero si me hubiese liado contigo no te hubieses puesto así"
¬_¬'
¡¿¡¿¡¿Peeeeerdoooona?!?!?!
Hay cosas que están mal.
Y las cosas se deben hacer bien.
Ni conmigo ni con nadie.
Acepto que mi orgullo está herido.
Pero que se me hubiese lanzado no hubiese sido diferente.


Estado de cabreo: 100%
 
Catedrales efímeras...

A la sombra de altos edificios
con ángeles caidos en los tejados,
plumas grasientas de bronce y hormigón,
colores desvaídos, piezas que quedaron incompletas.
La hilera pasa lentamente ante la valla eléctrica
a través de las fronteras entre continentes.

En las catedrales de Nueva York y Roma
te embarga el sentimiento de que deberías irte a casa
y pasar toda tu vida descubriendo donde se encuentra.

A la sombra de altos edificios
la arquitectura se erosiona despacio,
estatuas de mármol y cristaleras.
Alguien está vigilando a los intrusos.
La hilera pasa lentamente a traves de la entrada numerada
frente al mosaico del Jefe de Estado.

En las catedrales de Nueva York y Roma
te embarga el sentimiento de que deberías irte a casa
y pasar toda tu vida descubriendo donde se encuentra.

A la sombra de altos edificios
con arcos abiertos eternamente arrodillados,
vistas que resuenan en paisajes sónicos.
Alguien está escuchando desde una distancia segura.
La hilera se interna en una luz evanescente
el momento final en la muerte de la noche.

En las catedrales de Nueva York y Roma
te embarga el sentimiento de que deberías irte a casa
y pasar toda tu vida descubriendo donde se encuentra


 
Tardes de séries...
Relación difícil con los progenitores...
Relación difícil con el entorno...
Soledad...
Incomprensión...
Música...
Sensibilidad...

Ephram Brown.


Toda la tarde repasando la primera temporada de Everwood...

El doctor Andy Brown es posiblemente la mayor eminencia mundial en neurocirugía. Su trabajo absorbe completamente su vida y pasa más tiempo en el hospital que con su familia. La vida en Nueva York se ha convertido en una rutina de trabajo hasta que un día inesperadamente todo se tuerce con la muerte en accidente de tráfico de su esposa. El doctor Brown queda hundido y a cargo de sus dos hijos: el adolescente Ephram y la pequeña Delia. No sabe que hacer y se da cuenta entonces que su trabajo había destruido completamente su vida familiar, se da cuenta de que prácticamente no conoce a sus hijos ya que estaba siempre fuera. Entonces recuerda algo que una vez le dijo su esposa, que un día si ella faltaba el lugar más bello, lo más parecido al cielo, era el pequeño pueblo de Everwood, en Colorado, un lugar perdido entre las montañas...




 
Vaya mierda de día...
Más que por hoy, por ayer.
Nunca bebáis más de dos copas, o acabaréis llamando a gente a la que no querríais haber llamado...



Escucha.
Callaba la noche plácida;
bella en un cielo sereno
la luna mostraba su rostro argentino
alegre y lleno...
Repentinamente sonar en la noche,
hasta entonces tan callada,
se oyeron dulces y suaves
los acordes de un laúd,
y versos melancólicos
un trovador cantó..
Versos de ruego y humildes
como de un hombre que ora a Dios,
y en ellos repetíase
un nombre... ¡el mío!
Corrí al balcón emocionada...
¡Era El! ¡El mismo!...
Dicha sentí que a los ángeles
sólo conocer les es dado...
Al corazón, a la mirada extática
la tierra le pareció un cielo.
...
¡Olvidarlo! ¡Ah!
Tu hablas un lenguaje
que entender el alma no sabe.
Del amor que mal puede
expresarse con palabras
del amor que entiendo yo sola
mi corazón se embriagó.
Mi destino cumplirse
sólo puede a su lado
si no vivo para él,
por él moriré.



Il Trovatore, Verdi