ACEPTACIÓN
¿Dónde va la joven hindú,
hija de los parias,
cuando la luna juega
entre las grandes mimosas?
Cuando la luna juega, etc.
Ella corre bajo las mimosas
y no se da cuenta
que todos rechazan
a la hija de los parias.
Ella corre bajo las mimosas,
la hija de los parias;
a lo largo de los laureles rosados,
soñando con dulces cosas,
¡ah, ella camina en silencio
y riendo por la noche! ¡Ah!
Pero, allí en la floresta
más obscura,
¿quién es ese viajero perdido?
Alrededor de él,
ojos brillan en la sombra.
¡Él camina al azar, perdido!
La fieras rugen de alegría,
ellas quieren lanzarse
sobre su presa.
La joven hija se les acerca
y calma sus furores;
pues ella tiene en la mano una varita
donde repican
las campanillas encantadas.
¡Ah! ¡Ah! ¡Ah!
El extranjero la mira,
ella queda deslumbrada.
¡Él es más bello que los rajás!
¡Él enrojecerá si sabe
que le debe la vida
a la hija de los parias!
Pero él la adormece con un sueño,
mientras que asciende al cielo,
diciéndole: ¡tu sitio está allí!
¡Era Visnú, hijo de Brahma!
Desde aquel día,
en el fondo del bosque,
el viajero escucha algunas veces
el sonido ligero de la varita
en la que tintinean
las campanillas encantadas.
¡Ah! ¡Ah! ¡Ah!
hija de los parias,
cuando la luna juega
entre las grandes mimosas?
Cuando la luna juega, etc.
Ella corre bajo las mimosas
y no se da cuenta
que todos rechazan
a la hija de los parias.
Ella corre bajo las mimosas,
la hija de los parias;
a lo largo de los laureles rosados,
soñando con dulces cosas,
¡ah, ella camina en silencio
y riendo por la noche! ¡Ah!
Pero, allí en la floresta
más obscura,
¿quién es ese viajero perdido?
Alrededor de él,
ojos brillan en la sombra.
¡Él camina al azar, perdido!
La fieras rugen de alegría,
ellas quieren lanzarse
sobre su presa.
La joven hija se les acerca
y calma sus furores;
pues ella tiene en la mano una varita
donde repican
las campanillas encantadas.
¡Ah! ¡Ah! ¡Ah!
El extranjero la mira,
ella queda deslumbrada.
¡Él es más bello que los rajás!
¡Él enrojecerá si sabe
que le debe la vida
a la hija de los parias!
Pero él la adormece con un sueño,
mientras que asciende al cielo,
diciéndole: ¡tu sitio está allí!
¡Era Visnú, hijo de Brahma!
Desde aquel día,
en el fondo del bosque,
el viajero escucha algunas veces
el sonido ligero de la varita
en la que tintinean
las campanillas encantadas.
¡Ah! ¡Ah! ¡Ah!
Comentario:
BESTIAL
cualquier cosa que diga de más estropearía el comentario...
...gracias por comentar en mi blog.
cualquier cosa que diga de más estropearía el comentario...
...gracias por comentar en mi blog.