Un poco de obra: Perfiles (Comunicóloga)

Carboncillo y comté sobre papel ingres.
Moribundo y el infarto.
Hoy he ido pensando en el metro. He cometido esta terrible, terrible equivocación porque el mp3 me ha fallado, me ha dejado escupido a la realidad, entre una señora rubia con gafas y un señor nada guapo, para qué negarlo.
Iba pensando en mi nuevo proyecto de dibujo, que con un poco de suerte, ésta vez no hablará sobre los corazones.
Ya he explicado algunas veces porqué hablo de los corazones, pero hay otra parte terrible de mi vida que también sirvió para obsesionarme con ese incomprensible órgano que pone compás a nuestras vidas. Algunos lo sospechabais seguro, yo Moribundo sufrí un infarto.
¿Coño un infarto? Pues si, y no digáis coño en vano, cojones. Pero el infarto abarca tantas y tantas acepciones que no solamente ocupa al corazón. Un infarto es la obstrucción de una arteria (en mis limitados conocimientos de la medicina, claro). Pues mi arteria obstruida preferida fue la arteria de la pierna a la altura de la ingle.
Lo mejor de todo es que no me enteré porque me dio durmiendo, me despertó un dolor muy fuerte y me quedé en la cama asustado, con sudores fríos. Mi estado siguió avanzando con fiebre y ganas de vomitar.
Me encontraba solito con mi abuela. Mi madre y mis hermanas se habían ido de vacaciones en plan “las mujeres nos largamos” y mi padre estaba trabajando.
Retorcido de dolor y con fiebre intenté calentarme una manzanilla, pero me mareaba constantemente y me largué al baño a vomitar. En estos momentos de esfuerzo me desmayé golpeándome contra la taza y quedando inconsciente durante un buen rato.
Cuando desperté escuché unos leves golpes en la puerta, era mi abuela:
Abuela: - “Hijo ¿Estás bien?”
Yo: - “(Abriendo la puerta y sonriendo feliz) ¡Por supuesto abuela! Es que me he levantado un poco malo pero no pasa nada, mira si canto… Lalalala…”
A: - “Como me llevas tanto tiempo en el baño…”
Llamé al médico con mucha calma y pedí cita, para esto los monitores tenemos mucha sangre fría.
Allí mi médico realiza el diagnóstico más equivocado del mundo. Infección urinaria. Porque dentro de los terribles secretos que me asolan uno es ese, el infarto transformó mi cuerpo, al ser la arteria principal me afectó, bueno… ya sabeis… Tuve una gran inflamación en, como diría el abuelo de los simpson, los “pendientes reales”, aunque pudo ser peor y podría haber perdido la pierna (cosa que supe después).
Pasado un tiempo yo no me terminaba de arreglar, las vacaciones de ellas terminaron y yo seguía con los bajos desajustados, vamos, como un señor de 80 años, con todo mi respeto a esta tierna edad.
Se fueron ajustando a su tamaño gracias a los medicamentos que llegaban a atontarme y dejarme en un estado de semiinconsciencia, mi familia aprovechaba y me hablaban para sonsacarme cosas que luego yo no recordaba.
Tras una doppler y una eco-doppler y estar tan acostumbrado a bajarme los pantalones delante de gente con la mayor naturalidad del mundo, empezaba a estar desgastado.
Todos en casa me miraban como si fuera a morir. Era un moribundo cada vez más real, llegaba a una habitación y se invadía de frio.
Mi querida abuela, que ya sabéis tiene frases para la historia, en una de esas conversaciones que intenta mantener a media voz pero que su sordera le impide, le comentó a mi madre, pensando que estaba fuera del alcance auditivo:
- “¡Ay Hija! Que se te muere el niño… Y encima el niño que es el único varón que has tenido… Porque si fuera una niña has tenido dos, pero que mala suerte que ha sido el niño”
Supieron que era un infarto y yo me quedé como estaba. Bueno, como estaba y con un testículo atrofiado que tiene un tamaño pequeño pequeñito, casi pareciendo que tenga uno solo, algo más grande que la media, pero normal.
Me conciencié tanto de los infartos que era una de las razones por las que miraba los dibujos del corazón de otra manera, después mi tío tuvo otro infarto, esta vez de corazón y ya sabemos que mi familia es propensa a estas cosas, por lo que si empiezo que me duele, que nosequé la gente se suele asustar, al menos, ese año me libré de hacer gimnasia, cosa que detesto.
Iba pensando en mi nuevo proyecto de dibujo, que con un poco de suerte, ésta vez no hablará sobre los corazones.
Ya he explicado algunas veces porqué hablo de los corazones, pero hay otra parte terrible de mi vida que también sirvió para obsesionarme con ese incomprensible órgano que pone compás a nuestras vidas. Algunos lo sospechabais seguro, yo Moribundo sufrí un infarto.
¿Coño un infarto? Pues si, y no digáis coño en vano, cojones. Pero el infarto abarca tantas y tantas acepciones que no solamente ocupa al corazón. Un infarto es la obstrucción de una arteria (en mis limitados conocimientos de la medicina, claro). Pues mi arteria obstruida preferida fue la arteria de la pierna a la altura de la ingle.
Lo mejor de todo es que no me enteré porque me dio durmiendo, me despertó un dolor muy fuerte y me quedé en la cama asustado, con sudores fríos. Mi estado siguió avanzando con fiebre y ganas de vomitar.
Me encontraba solito con mi abuela. Mi madre y mis hermanas se habían ido de vacaciones en plan “las mujeres nos largamos” y mi padre estaba trabajando.
Retorcido de dolor y con fiebre intenté calentarme una manzanilla, pero me mareaba constantemente y me largué al baño a vomitar. En estos momentos de esfuerzo me desmayé golpeándome contra la taza y quedando inconsciente durante un buen rato.
Cuando desperté escuché unos leves golpes en la puerta, era mi abuela:
Abuela: - “Hijo ¿Estás bien?”
Yo: - “(Abriendo la puerta y sonriendo feliz) ¡Por supuesto abuela! Es que me he levantado un poco malo pero no pasa nada, mira si canto… Lalalala…”
A: - “Como me llevas tanto tiempo en el baño…”
Llamé al médico con mucha calma y pedí cita, para esto los monitores tenemos mucha sangre fría.
Allí mi médico realiza el diagnóstico más equivocado del mundo. Infección urinaria. Porque dentro de los terribles secretos que me asolan uno es ese, el infarto transformó mi cuerpo, al ser la arteria principal me afectó, bueno… ya sabeis… Tuve una gran inflamación en, como diría el abuelo de los simpson, los “pendientes reales”, aunque pudo ser peor y podría haber perdido la pierna (cosa que supe después).
Pasado un tiempo yo no me terminaba de arreglar, las vacaciones de ellas terminaron y yo seguía con los bajos desajustados, vamos, como un señor de 80 años, con todo mi respeto a esta tierna edad.
Se fueron ajustando a su tamaño gracias a los medicamentos que llegaban a atontarme y dejarme en un estado de semiinconsciencia, mi familia aprovechaba y me hablaban para sonsacarme cosas que luego yo no recordaba.
Tras una doppler y una eco-doppler y estar tan acostumbrado a bajarme los pantalones delante de gente con la mayor naturalidad del mundo, empezaba a estar desgastado.
Todos en casa me miraban como si fuera a morir. Era un moribundo cada vez más real, llegaba a una habitación y se invadía de frio.
Mi querida abuela, que ya sabéis tiene frases para la historia, en una de esas conversaciones que intenta mantener a media voz pero que su sordera le impide, le comentó a mi madre, pensando que estaba fuera del alcance auditivo:
- “¡Ay Hija! Que se te muere el niño… Y encima el niño que es el único varón que has tenido… Porque si fuera una niña has tenido dos, pero que mala suerte que ha sido el niño”
Supieron que era un infarto y yo me quedé como estaba. Bueno, como estaba y con un testículo atrofiado que tiene un tamaño pequeño pequeñito, casi pareciendo que tenga uno solo, algo más grande que la media, pero normal.
Me conciencié tanto de los infartos que era una de las razones por las que miraba los dibujos del corazón de otra manera, después mi tío tuvo otro infarto, esta vez de corazón y ya sabemos que mi familia es propensa a estas cosas, por lo que si empiezo que me duele, que nosequé la gente se suele asustar, al menos, ese año me libré de hacer gimnasia, cosa que detesto.
Un poco de obra: Perfiles (Diseñadora)

Carboncillo, comté y collage sobre papel ingres.
De práctica Moribunda.
El otro día llamó por teléfono mi amiga Bea. Ella vive a unos cuantos metros de mi casa, cruzando una carretera. Me llamó desde el trabajo y me echó una pequeña bronca, no nos habíamos visto desde antes de nochevieja y, mi manera de ser que tiende a convertirme en una seta delante del ordenador perdiendo el tiempo sin hacer nada pues había evitado que fuera yo quien requiriera su presencia.
Hablamos poco tiempo y antes de colgar me dice:
Bea: - “Bueno, nos podemos ver hoy, te vienes conmigo a la clase práctica del carnet.”
Yo: - “Esto… verás Bea… a mí estas cosas me las tienes que decir con algún día de antelación, para irme preparando, escribir el testamento…”
B: - “¡Pero si yo conduzco muy bien!”
Y: - “Si no te digo lo contrario…”
B: - “(Con voz infernal) Está bien, hoy no. Pero el miércoles te vienes”
Así que tragué saliva, y de mi garganta salió una pequeña afirmación que se vio ahogada por su fuerte manera de colgar, fruto sin duda del pequeño enfado que le produje.
Pero es que a mí de estas cosas me tienen que avisar. Ya no sólo por el evidente riesgo que supone ir con una persona no experta al volante, sino porque salir de mi insulsa cotidianidad me cuesta tanto esfuerzo como veinte minutos en la postura de la carretilla.
Además con el carné de conducir tengo una evidente relación amor-odio.
Por un lado deseo sacármelo, mi padre me tienta con la posibilidad de que la furgoneta de mi empresa pasara de manera inmediata a mis manos al momento de obtener el carné, incluso aceptó cuando le expuse mi idea de serigrafiar y decorarla al modo de la Mistery Machine de Scooby Doo (Soy fan ¿Y qué?). Por otro lado aunque tenga tiempo no me apetece nada de nada memorizar y hacer todos esos tediosos cuestionarios, más luego las clases prácticas en las que me veo aparcando mientras la carrocería echa chispas por el roce contra otros coches.
Total, que mi amiga me llama, a mí casi se me había olvidado por completo (es lo que tiene la memoria selectiva) y tras decirle que si, que me había acordado y que enseguida bajaba cuelgo el teléfono hastiado.
Nos encontramos y ella es como siempre, una de las personas más simpáticas y sinceras que conozco. Hablamos mientras nos dirigimos a Atocha en la Renfe, ella tiene allí su autoescuela.
El profesor es muy amable y entramos en el coche, busco nervioso mi cinturón y pienso que porqué no habrá más cinturones de sujeción en un coche que se supone de pruebas, yo sin dudarlo habría colocado unas cuantas correas más a mi alrededor, por seguridad y por algún sentido extraño fetichista que tengo frustrado, Jaime nunca se dejó atar ni nada de eso.
Mi amiga conduce de manera brusca y algo deprisa, y encima por el centro de Madrid… es una combinación peligrosa. Me relajo mirando las fachadas de esos edificios centenarios, sus balcones y sus cornisas tan elaboradas. Nos damos una vuelta considerable por la zona centro y alrededores, pasamos al lado del pirulí, me entristece verlo porque antes desde la ventana de mi madre se observaba claramente y ahora mis ojos se topan con el edificio blanco gigante que construyeron enfrente.
A mi amiga se le cala el coche tres veces, se salta un semáforo y se detiene justo encima de un paso de peatones… no estoy seguro de que apruebe el día del examen.
Volvemos a casa, hablando de ira, de ganas de matar que pensaba que poca gente experimentábamos pero que es algo más común de lo que creía.
Entro en casa y respiro, debajo de mis uñas encuentro restos de la tapicería del coche de prácticas y me duele la mandíbula de apretarla.
Hablamos poco tiempo y antes de colgar me dice:
Bea: - “Bueno, nos podemos ver hoy, te vienes conmigo a la clase práctica del carnet.”
Yo: - “Esto… verás Bea… a mí estas cosas me las tienes que decir con algún día de antelación, para irme preparando, escribir el testamento…”
B: - “¡Pero si yo conduzco muy bien!”
Y: - “Si no te digo lo contrario…”
B: - “(Con voz infernal) Está bien, hoy no. Pero el miércoles te vienes”
Así que tragué saliva, y de mi garganta salió una pequeña afirmación que se vio ahogada por su fuerte manera de colgar, fruto sin duda del pequeño enfado que le produje.
Pero es que a mí de estas cosas me tienen que avisar. Ya no sólo por el evidente riesgo que supone ir con una persona no experta al volante, sino porque salir de mi insulsa cotidianidad me cuesta tanto esfuerzo como veinte minutos en la postura de la carretilla.
Además con el carné de conducir tengo una evidente relación amor-odio.
Por un lado deseo sacármelo, mi padre me tienta con la posibilidad de que la furgoneta de mi empresa pasara de manera inmediata a mis manos al momento de obtener el carné, incluso aceptó cuando le expuse mi idea de serigrafiar y decorarla al modo de la Mistery Machine de Scooby Doo (Soy fan ¿Y qué?). Por otro lado aunque tenga tiempo no me apetece nada de nada memorizar y hacer todos esos tediosos cuestionarios, más luego las clases prácticas en las que me veo aparcando mientras la carrocería echa chispas por el roce contra otros coches.
Total, que mi amiga me llama, a mí casi se me había olvidado por completo (es lo que tiene la memoria selectiva) y tras decirle que si, que me había acordado y que enseguida bajaba cuelgo el teléfono hastiado.
Nos encontramos y ella es como siempre, una de las personas más simpáticas y sinceras que conozco. Hablamos mientras nos dirigimos a Atocha en la Renfe, ella tiene allí su autoescuela.
El profesor es muy amable y entramos en el coche, busco nervioso mi cinturón y pienso que porqué no habrá más cinturones de sujeción en un coche que se supone de pruebas, yo sin dudarlo habría colocado unas cuantas correas más a mi alrededor, por seguridad y por algún sentido extraño fetichista que tengo frustrado, Jaime nunca se dejó atar ni nada de eso.
Mi amiga conduce de manera brusca y algo deprisa, y encima por el centro de Madrid… es una combinación peligrosa. Me relajo mirando las fachadas de esos edificios centenarios, sus balcones y sus cornisas tan elaboradas. Nos damos una vuelta considerable por la zona centro y alrededores, pasamos al lado del pirulí, me entristece verlo porque antes desde la ventana de mi madre se observaba claramente y ahora mis ojos se topan con el edificio blanco gigante que construyeron enfrente.
A mi amiga se le cala el coche tres veces, se salta un semáforo y se detiene justo encima de un paso de peatones… no estoy seguro de que apruebe el día del examen.
Volvemos a casa, hablando de ira, de ganas de matar que pensaba que poca gente experimentábamos pero que es algo más común de lo que creía.
Entro en casa y respiro, debajo de mis uñas encuentro restos de la tapicería del coche de prácticas y me duele la mandíbula de apretarla.
Un poco de obra: Perfiles (Beatriz)
Aquí debería ir una foto. Encuéntrala en http://www.fotolog.com/hairblue
Carboncillo, comté y collage sobre papel ingres.
Carboncillo, comté y collage sobre papel ingres.
Moribundo fuera.
Hoy me ha ocurrido algo que ha trastocado todos mis esquemas. Estaba pensando sobre qué escribir pero en vista de las circunstancias debo escribir sobre lo que me ha pasado justamente hoy.
Y es que hoy, me han sacado del armario en la facultad delante de personas con las que no había tenido el placer de compartir mi vida sexual. La verdad es que más que sacarme, han subido el armario a una azotea, me han empujado fuera y cayendo a la velocidad del sonido me he quedado empalado en una farola a través de la caja torácica.
El derecho de hacerlo, realmente lo tenía Lady Evil, más que nada porque ella ha aguantado tres años de detalles eróticos no aptos para cualquier comensal y de quebraderos de cabeza dignos del cubo de rubik más elaborado, pero ella no ha sido, ella se ha limitado (mucho más no podía hacer) a sonreir y disimular la cara de circunstancia.
La persona en cuestión ha sido otra amiga, Sara la coordinadora. Lo ha hecho sin mala intención la pobre, yo no es que me esconda, realmente digo tantas veces cosas como "chupar pollas" a lo largo del día que cuando todo ha estallado nadie ha reaccionado, bueno, es que no han reaccionado de ningún modo.
Todo ha venido porque Sara ya tenía asimilado que yo era gay, pero para algunas personas heterosexuales algo que ciertamente es lo más normal del mundo, no consideran que si no escupo al aire abiertamente mi condición es porque la considero parte de mi intimidad y yo decido a quién torturo con mis comeduras de cabeza.
Pues ella, delante de todo el mundo comenta:
Sara: -"Y tú te crees Jose que me pregunta Aurora que porqué tenía yo miedo de que no te adaptaras al campamento?"
Yo: -"¿Ah, si?"
S: - "Si, y yo le digo que claro, que porque los niños son muy crueles y tú siendo lo que eres..."
Y: (Sin palabras, con la cara desencajada.)
S: -"Y ella me pregunta que si pienso que eres gay y yo le digo; pues claro si una vez dijo que era mejor cuando la chupa un tio"
....... Silencio.
Y: -"Jejeje... Si claro, bueno, es que esta Aurorita... Jejejeje, que manía de preocuparse con los niños"
Y todos han obviado el comentario, aunque las caras lo decían todo. Por un lado caras de "¡Bien! ¡Por fín lo sé seguro!" y de "Ya lo sospechaba... pero quizá Jose no quisiera que se supiera así".
Lo que no quiero es tener que empezar a hablar de mi vida, de si meamos diferente... eso es parte de mi intimidad y ahora mismo, personalmente no me encuentro con demasiadas ganas de volver a contar todo mi proceso con Jaime...
He llegado algo disgustado a casa, al menos mañana ya tenía decidido que me iba a ir de compras que, últimamente, es lo que me está salvando algunos días...
Y es que hoy, me han sacado del armario en la facultad delante de personas con las que no había tenido el placer de compartir mi vida sexual. La verdad es que más que sacarme, han subido el armario a una azotea, me han empujado fuera y cayendo a la velocidad del sonido me he quedado empalado en una farola a través de la caja torácica.
El derecho de hacerlo, realmente lo tenía Lady Evil, más que nada porque ella ha aguantado tres años de detalles eróticos no aptos para cualquier comensal y de quebraderos de cabeza dignos del cubo de rubik más elaborado, pero ella no ha sido, ella se ha limitado (mucho más no podía hacer) a sonreir y disimular la cara de circunstancia.
La persona en cuestión ha sido otra amiga, Sara la coordinadora. Lo ha hecho sin mala intención la pobre, yo no es que me esconda, realmente digo tantas veces cosas como "chupar pollas" a lo largo del día que cuando todo ha estallado nadie ha reaccionado, bueno, es que no han reaccionado de ningún modo.
Todo ha venido porque Sara ya tenía asimilado que yo era gay, pero para algunas personas heterosexuales algo que ciertamente es lo más normal del mundo, no consideran que si no escupo al aire abiertamente mi condición es porque la considero parte de mi intimidad y yo decido a quién torturo con mis comeduras de cabeza.
Pues ella, delante de todo el mundo comenta:
Sara: -"Y tú te crees Jose que me pregunta Aurora que porqué tenía yo miedo de que no te adaptaras al campamento?"
Yo: -"¿Ah, si?"
S: - "Si, y yo le digo que claro, que porque los niños son muy crueles y tú siendo lo que eres..."
Y: (Sin palabras, con la cara desencajada.)
S: -"Y ella me pregunta que si pienso que eres gay y yo le digo; pues claro si una vez dijo que era mejor cuando la chupa un tio"
....... Silencio.
Y: -"Jejeje... Si claro, bueno, es que esta Aurorita... Jejejeje, que manía de preocuparse con los niños"
Y todos han obviado el comentario, aunque las caras lo decían todo. Por un lado caras de "¡Bien! ¡Por fín lo sé seguro!" y de "Ya lo sospechaba... pero quizá Jose no quisiera que se supiera así".
Lo que no quiero es tener que empezar a hablar de mi vida, de si meamos diferente... eso es parte de mi intimidad y ahora mismo, personalmente no me encuentro con demasiadas ganas de volver a contar todo mi proceso con Jaime...
He llegado algo disgustado a casa, al menos mañana ya tenía decidido que me iba a ir de compras que, últimamente, es lo que me está salvando algunos días...
Un poco de obra: Entraño/Extraño (Vómito)
Aquí debería ir una foto. Encuéntrala en http://www.fotolog.com/hairblue
Técnica mixta sobre cartón engesado.
Técnica mixta sobre cartón engesado.
Game Boy Moribundo
Hoy he ido a clase y cuando me he mirado en los baños de la facultad me he dado un susto. Hoy he ido como si fuera una versión en miniatura del George Michael más WHAM, unas barbas que daba pena verme.
¿Por qué leches no me afeité yo este fin de semana? Una palabra, Singstar.
Ha sido el peor aparato que ha llegado a la casa moribunda desde el pinchadiscos retro con el que recuperamos el disco de la lambada, el de Roberto Carlos y otros.
Y es que en mi casa las consolas hacía tiempo que no traspasaban sus castos y níveos muros.
Yo fui un niño Game Boy. Aún recuerdo la revolución que supuso el obtener ese regalo de navidad que muchos niños españoles desearon los reyes de 1992. Yo no es que la quisiera en exceso, pero mi padre padece de algún síndrome (uno más) que le obliga a comprar lo último que salga en materia tecnológica.
Mi consola vino en el pack especial que incluía el Tetris y aparte me compraron el juego de los Gremlins 2.
Cogiendo ahora mi antigua amiga portátil me doy cuenta de que Nintendo causó muñecas de sexagenario a toda una generación de niños ávidos por un entretenimiento individualista y antisocial que por otro lado me ha dado la maravillosa personalidad que ahora disfruto.
Mi Game Boy se fue convirtiendo en todo un set de entretenimiento, llegaron su batería, su lupa, algunos juegos más…
Mientras en casa, mis hermanas disfrutaban de su Amstra, ellas eran dos y las edades nos situaban en dos puntos opuestos, me odiaban.
Mis padres, inconscientes, pasadas unas cuantas navidades, les regalaron la Súper Nintendo con el juego de Mario All Star y descubrimos los colores y la simulación de una especie de tercera dimensión. Con comunicóloga luché al street fighter horas y horas de tardes de desidia.
La Súper Nintendo murió y llegó la Game Boy Color y después la Game Boy Advance.
Con la Advance ya me sentí desbordado, demasiados botones, demasiada forma anatómica, demasiada pantalla, demasiado horizontal… demasiado.
Me encontré desfasado cuando aún no había terminado el bachillerato, el ciclo de la vida, como diría Walt Disney.
Me olvidé de las consolas y de su existencia, el ordenador abria todo un mundo de posibilidades cada una más estimulante, Internet y todo lo que ello conlleva, o sea, porno.
Entre porno y porno (y tiro porque me toca) encontré el juego de Los Sims, que me ayudaba a canalizar mi ira homicida y mis frustraciones sexuales de una manera más o menos saludable, obligando a que se acostaran juntos, cortaran el césped o incendiando la casa y matando a quien me la hubiera jugado.
Mi vida estaba libre de consolas hasta que ha llegado a nuestras manos la Play Station y su maldito Singstar. La nueva generación de juegos cooperativos nos tiene como locos, creo que es de los pocos momentos que nos reunimos ilusionados todos juntos en el salón aparte de cuando mi padre se duerme sentado y le pintamos tatuajes en la tripa con edding que tarda días en ver.
Canto, canto y canto. Cada vez interpreto mejor y le pongo más sentimiento a las canciones. Comunicóloga es mi mayor rival aunque yo soy un hacha en el Singstar 80.
Quizá por mi parecido con George… ¡… before you go go!
¿Por qué leches no me afeité yo este fin de semana? Una palabra, Singstar.
Ha sido el peor aparato que ha llegado a la casa moribunda desde el pinchadiscos retro con el que recuperamos el disco de la lambada, el de Roberto Carlos y otros.
Y es que en mi casa las consolas hacía tiempo que no traspasaban sus castos y níveos muros.
Yo fui un niño Game Boy. Aún recuerdo la revolución que supuso el obtener ese regalo de navidad que muchos niños españoles desearon los reyes de 1992. Yo no es que la quisiera en exceso, pero mi padre padece de algún síndrome (uno más) que le obliga a comprar lo último que salga en materia tecnológica.
Mi consola vino en el pack especial que incluía el Tetris y aparte me compraron el juego de los Gremlins 2.
Cogiendo ahora mi antigua amiga portátil me doy cuenta de que Nintendo causó muñecas de sexagenario a toda una generación de niños ávidos por un entretenimiento individualista y antisocial que por otro lado me ha dado la maravillosa personalidad que ahora disfruto.
Mi Game Boy se fue convirtiendo en todo un set de entretenimiento, llegaron su batería, su lupa, algunos juegos más…
Mientras en casa, mis hermanas disfrutaban de su Amstra, ellas eran dos y las edades nos situaban en dos puntos opuestos, me odiaban.
Mis padres, inconscientes, pasadas unas cuantas navidades, les regalaron la Súper Nintendo con el juego de Mario All Star y descubrimos los colores y la simulación de una especie de tercera dimensión. Con comunicóloga luché al street fighter horas y horas de tardes de desidia.
La Súper Nintendo murió y llegó la Game Boy Color y después la Game Boy Advance.
Con la Advance ya me sentí desbordado, demasiados botones, demasiada forma anatómica, demasiada pantalla, demasiado horizontal… demasiado.
Me encontré desfasado cuando aún no había terminado el bachillerato, el ciclo de la vida, como diría Walt Disney.
Me olvidé de las consolas y de su existencia, el ordenador abria todo un mundo de posibilidades cada una más estimulante, Internet y todo lo que ello conlleva, o sea, porno.
Entre porno y porno (y tiro porque me toca) encontré el juego de Los Sims, que me ayudaba a canalizar mi ira homicida y mis frustraciones sexuales de una manera más o menos saludable, obligando a que se acostaran juntos, cortaran el césped o incendiando la casa y matando a quien me la hubiera jugado.
Mi vida estaba libre de consolas hasta que ha llegado a nuestras manos la Play Station y su maldito Singstar. La nueva generación de juegos cooperativos nos tiene como locos, creo que es de los pocos momentos que nos reunimos ilusionados todos juntos en el salón aparte de cuando mi padre se duerme sentado y le pintamos tatuajes en la tripa con edding que tarda días en ver.
Canto, canto y canto. Cada vez interpreto mejor y le pongo más sentimiento a las canciones. Comunicóloga es mi mayor rival aunque yo soy un hacha en el Singstar 80.
Quizá por mi parecido con George… ¡… before you go go!
Un poco de obra: Entraño/Extraño (Digestión)
Aquí debería ir una foto. Encuéntrala en http://www.fotolog.com/hairblue
Técnica mixta sobre cartón engesado.
Técnica mixta sobre cartón engesado.
Mamá y Papá Vs "Ellos".
Ellos son los otros. En casa no los tememos exactamente, más bien tememos nuestras reacciones a la hora de que nuestros cuerpos se mezclen en una misma habitación.
Comunicóloga avanza en su relación con su novio y Mamá, tras tiempo evitando el conocerlos va a tener que dar el gran paso.
La pobre está muy nerviosa y es que “Ellos” son totalmente opuestos a la familia moribunda.
Con una frase lo diré todo; se definen como “católicos apostólicos romanos”, y practicantes por supuesto.
Yo una vez estuve con “Ellos”, además en su casa, su propio terreno en el que por compromiso o simple educación no podía arrojarles ningún objeto contundente para después saltar por la ventana.
La casa es de lo mejor. Tienen una mesa con sobre de cristal y dos grandes candelabros imitación rococó dorados que salvaguardan en el centro un reloj, de igual estilo.
Viendo esto y con mis retinas sensiblemente afectadas mi encuentro que no llegó a más de 20 minutos no pintaba nada bien. Me senté en esos típicos asientos de cuero que, debido a la tacañería de esta familia (lo tienen todo) se encuentran rajados y que te hunden y absorben notando la dureza de la madera que lo conforman “De aquí no escaparás” parecen decir.
En minutos se tocaron temas tan poco adecuados como bodas, vivienda, dinero y política mientras mi cerebro abandonó mi cuerpo para que él sufriera de manera solitaria, a fin de cuentas el dolor físico suele ser más soportable.
Incluyo que estas personas tan majas, tan saludables, tan humanas, por descontado odian a todo tipo de maricones, invertidas y demás engendros.
Por fin, mientras padezco una terrible vergüenza ajena soy preguntado por ella, la madre. Ella es la mamá que todo lo quiere controlar y que tiene perlas del tipo:
- “Hombre, los hijos de mis hijas si sé que son mis nietos… Pero cuando mis hijos tengan un bebé tampoco sabré muy bien si es suyo”.
Con mi hermana delante, of course.
Me pregunta:
Ella: Con voz de mala malísima - “Bueno… y tú ¿A qué te dedicas?”
Yo: - “Pues estudio bellas artes”
Ella: - “Ah… Qué bohemio ¿No?”
Yo: - “Supongo… jeje”
Y el silencio.
Lo llevaba claro, por todos es sabido que las personas con tendencias maniacas católicas odian todo lo que huela a cultura y arte, así que tras observar su mueca de repulsa y su cara de “pedazo maricón artista de mierda” saqué mi móvil y me abstraje.
Pues antes de la cena, “Él” (el marido de “Ella”) mandó un mail a comunicóloga. Es un hombre que no controla demasiado los ordenadores y como nuevo adicto a la red se dedica a reenviar forwards.
El forward iba acompañado de la frase “espero que te guste este PowerPoint sobre el jefe de la nación”. Al abrirlo mi pobre hermana se encuentra con el pedazo de mierda más odioso que algún puto miembro de la FAES se había dedicado a hacer en el tiempo que le quedaba libre entre la misa y la confirmación de su hija mayor de los trece que dios le ha dado.
La versión apta para nuestras edades es que más o menos decía que su familia era políticamente incorrecta porque no incluía árabes, nacionalistas, maricones ni artistas, para su desgracia eran católicos y encima practicantes y que como este tipo de familias estaba en peligro de extinción les hiciera una plataforma para protegerlos como “familia ibérica”.
Claro, comunicóloga se quedó a cuadros y su frase ante mí lo dijo todo:
- “Pero si yo creo que lo único que no hay en nuestra familia de todo lo que dicen es nacionalistas y tampoco estoy muy segura de eso”
Todo fluye, y las horas para el encuentro pasan y el momento se acerca.
Mamá moribunda se prepara psicológicamente, “Ellos” también deberían, no saben que ella siempre quiso ser militar y que además es fan de Xena.
Comunicóloga avanza en su relación con su novio y Mamá, tras tiempo evitando el conocerlos va a tener que dar el gran paso.
La pobre está muy nerviosa y es que “Ellos” son totalmente opuestos a la familia moribunda.
Con una frase lo diré todo; se definen como “católicos apostólicos romanos”, y practicantes por supuesto.
Yo una vez estuve con “Ellos”, además en su casa, su propio terreno en el que por compromiso o simple educación no podía arrojarles ningún objeto contundente para después saltar por la ventana.
La casa es de lo mejor. Tienen una mesa con sobre de cristal y dos grandes candelabros imitación rococó dorados que salvaguardan en el centro un reloj, de igual estilo.
Viendo esto y con mis retinas sensiblemente afectadas mi encuentro que no llegó a más de 20 minutos no pintaba nada bien. Me senté en esos típicos asientos de cuero que, debido a la tacañería de esta familia (lo tienen todo) se encuentran rajados y que te hunden y absorben notando la dureza de la madera que lo conforman “De aquí no escaparás” parecen decir.
En minutos se tocaron temas tan poco adecuados como bodas, vivienda, dinero y política mientras mi cerebro abandonó mi cuerpo para que él sufriera de manera solitaria, a fin de cuentas el dolor físico suele ser más soportable.
Incluyo que estas personas tan majas, tan saludables, tan humanas, por descontado odian a todo tipo de maricones, invertidas y demás engendros.
Por fin, mientras padezco una terrible vergüenza ajena soy preguntado por ella, la madre. Ella es la mamá que todo lo quiere controlar y que tiene perlas del tipo:
- “Hombre, los hijos de mis hijas si sé que son mis nietos… Pero cuando mis hijos tengan un bebé tampoco sabré muy bien si es suyo”.
Con mi hermana delante, of course.
Me pregunta:
Ella: Con voz de mala malísima - “Bueno… y tú ¿A qué te dedicas?”
Yo: - “Pues estudio bellas artes”
Ella: - “Ah… Qué bohemio ¿No?”
Yo: - “Supongo… jeje”
Y el silencio.
Lo llevaba claro, por todos es sabido que las personas con tendencias maniacas católicas odian todo lo que huela a cultura y arte, así que tras observar su mueca de repulsa y su cara de “pedazo maricón artista de mierda” saqué mi móvil y me abstraje.
Pues antes de la cena, “Él” (el marido de “Ella”) mandó un mail a comunicóloga. Es un hombre que no controla demasiado los ordenadores y como nuevo adicto a la red se dedica a reenviar forwards.
El forward iba acompañado de la frase “espero que te guste este PowerPoint sobre el jefe de la nación”. Al abrirlo mi pobre hermana se encuentra con el pedazo de mierda más odioso que algún puto miembro de la FAES se había dedicado a hacer en el tiempo que le quedaba libre entre la misa y la confirmación de su hija mayor de los trece que dios le ha dado.
La versión apta para nuestras edades es que más o menos decía que su familia era políticamente incorrecta porque no incluía árabes, nacionalistas, maricones ni artistas, para su desgracia eran católicos y encima practicantes y que como este tipo de familias estaba en peligro de extinción les hiciera una plataforma para protegerlos como “familia ibérica”.
Claro, comunicóloga se quedó a cuadros y su frase ante mí lo dijo todo:
- “Pero si yo creo que lo único que no hay en nuestra familia de todo lo que dicen es nacionalistas y tampoco estoy muy segura de eso”
Todo fluye, y las horas para el encuentro pasan y el momento se acerca.
Mamá moribunda se prepara psicológicamente, “Ellos” también deberían, no saben que ella siempre quiso ser militar y que además es fan de Xena.
Un poco de obra: Entraño/Extraño (Ingerir)
Aquí debería ir una foto. Encuéntrala en http://www.fotolog.com/hairblue
Técnica mixta sobre cartón engesado.
Técnica mixta sobre cartón engesado.
¿Moribundo o guapo?
Estaba planeando un post que ni el Ulises de James Joyce.
Estaba todo lleno de pensamientos que se unían unos a otros, que se superponían y se entrelazaban, pero voy a colocaros la versión Light, por el bien de mi capacidad mental y la vuestra.
Anoche cogí las fotos de la pasarela de Milán, diseñadora me descarga todo desde su privilegiado trabajo, cosa a la que no todos los seres humanos tienen acceso.
Viendo la colección de dsquared doy con un look que me gusta, lo copio literalmente con la ropa de mi armario con una pequeña diferencia, 107 veces más barata que la de la imagen; zapatos de corte italiano marrones, vaquero, cinturón marrón, camisa clara, corbata negra, americana de terciopelo negro con lurex y bufanda de lana verde.
En la facultad la gente nota que mi vestimenta se encuentra más elaborada aún si cabe, los camafeos que adornan la americana, mas las chapas y la araña hacen que parezca de lo más casual a la vez que llama la atención, cosa que no me disgusta, para qué engañarme.
Josele, compañero de la facultad me dice si después de clase me toca hacer el casting de “Mira quién baila”, le respondo si vestido así como él se piensa que le van a dispensar metadona en la facultad, nos reímos porque son bromas. Éste mismo chico me confesó que cuando me conoció pensaba que yo era una arpía… creo que le ocurre a mucha gente.
El día me está saliendo redondo, expongo mi trabajo de diseño y al profesor no le disgusta, mi amiga toledana me pasa un folio en el que pone “Hoy vienes muy muy guapo”, me encanta que me lo digan.
Todo bien hasta que llego a clase de diseño escenográfico, llevo la cámara, me hago un par de fotos y me veo horroroso. Quizá es el flash pero me acaba de jorobar todo.
Parecerá una tontería pero hace mucho tiempo que no me veo guapo ni atractivo, quizá justo el tiempo que llevo sin pareja. Noto en mi cara algo rancio que me desagrada, los ojos no los veo sinceros, fingen… no se… me noto extraño. La época en la que más guapo me sentía fue en la que conocí a mi ex y es como si me hubiera arrebatado esa energía.
Llego a casa algo planchado y tras mi sesión de singstar con comunicóloga me voy al Reina Sofía, a inspirarme, a ver la nueva temporada de exposiciones.
Mal, aún no han empezado. El edificio novel está casi completamente cerrado, no hay ninguna exposición temporal, así que agarro el ascensor y me subo a la planta cuarta a ver la colección permanente. Una de las obras es video arte, pienso en llamar al relaciones públicas pero seguramente quedar así de deprisa sea un imposible, enrollarnos en esa sala con la música que me daba miedo y todo oscuro hubiera sido genial, salgo algo cachondo de allí.
Me bajo a la tienda y veo la camiseta de mi vida, lleva un corazón serigrafiado cosido en parche encima, no dudo y me la compro al momento, el día se arregla, de alguna manera un tanto materialista.
Le enseño la camiseta a comunicóloga y me nota extraño. Le digo que me siento feo aunque mis amigos insisten en lo contrario, ella da en el clavo, me comenta que quizá lo que necesito es que quien me lo diga, sea alguien de quien yo esté enamorado, porque es necesario alimentarnos de diferentes amores y todos nos hacen falta.
Tiene razón, reconocerlo es una mierda pero necesito alguien al que además de realizarle la penetración anal le pueda llamar para contarle todo o nada, o quejarme o que me diga de una vez que soy guapo.
Pero es todo tan lento…
Estaba todo lleno de pensamientos que se unían unos a otros, que se superponían y se entrelazaban, pero voy a colocaros la versión Light, por el bien de mi capacidad mental y la vuestra.
Anoche cogí las fotos de la pasarela de Milán, diseñadora me descarga todo desde su privilegiado trabajo, cosa a la que no todos los seres humanos tienen acceso.
Viendo la colección de dsquared doy con un look que me gusta, lo copio literalmente con la ropa de mi armario con una pequeña diferencia, 107 veces más barata que la de la imagen; zapatos de corte italiano marrones, vaquero, cinturón marrón, camisa clara, corbata negra, americana de terciopelo negro con lurex y bufanda de lana verde.
En la facultad la gente nota que mi vestimenta se encuentra más elaborada aún si cabe, los camafeos que adornan la americana, mas las chapas y la araña hacen que parezca de lo más casual a la vez que llama la atención, cosa que no me disgusta, para qué engañarme.
Josele, compañero de la facultad me dice si después de clase me toca hacer el casting de “Mira quién baila”, le respondo si vestido así como él se piensa que le van a dispensar metadona en la facultad, nos reímos porque son bromas. Éste mismo chico me confesó que cuando me conoció pensaba que yo era una arpía… creo que le ocurre a mucha gente.
El día me está saliendo redondo, expongo mi trabajo de diseño y al profesor no le disgusta, mi amiga toledana me pasa un folio en el que pone “Hoy vienes muy muy guapo”, me encanta que me lo digan.
Todo bien hasta que llego a clase de diseño escenográfico, llevo la cámara, me hago un par de fotos y me veo horroroso. Quizá es el flash pero me acaba de jorobar todo.
Parecerá una tontería pero hace mucho tiempo que no me veo guapo ni atractivo, quizá justo el tiempo que llevo sin pareja. Noto en mi cara algo rancio que me desagrada, los ojos no los veo sinceros, fingen… no se… me noto extraño. La época en la que más guapo me sentía fue en la que conocí a mi ex y es como si me hubiera arrebatado esa energía.
Llego a casa algo planchado y tras mi sesión de singstar con comunicóloga me voy al Reina Sofía, a inspirarme, a ver la nueva temporada de exposiciones.
Mal, aún no han empezado. El edificio novel está casi completamente cerrado, no hay ninguna exposición temporal, así que agarro el ascensor y me subo a la planta cuarta a ver la colección permanente. Una de las obras es video arte, pienso en llamar al relaciones públicas pero seguramente quedar así de deprisa sea un imposible, enrollarnos en esa sala con la música que me daba miedo y todo oscuro hubiera sido genial, salgo algo cachondo de allí.
Me bajo a la tienda y veo la camiseta de mi vida, lleva un corazón serigrafiado cosido en parche encima, no dudo y me la compro al momento, el día se arregla, de alguna manera un tanto materialista.
Le enseño la camiseta a comunicóloga y me nota extraño. Le digo que me siento feo aunque mis amigos insisten en lo contrario, ella da en el clavo, me comenta que quizá lo que necesito es que quien me lo diga, sea alguien de quien yo esté enamorado, porque es necesario alimentarnos de diferentes amores y todos nos hacen falta.
Tiene razón, reconocerlo es una mierda pero necesito alguien al que además de realizarle la penetración anal le pueda llamar para contarle todo o nada, o quejarme o que me diga de una vez que soy guapo.
Pero es todo tan lento…
Un poco de obra: Entraño/Extraño (Partiendo)
Aquí debería ir una foto. Encuéntrala en http://www.fotolog.com/hairblue
Técnica mixta sobre cartón engesado.
Técnica mixta sobre cartón engesado.
Maniaco Moribundo.
Yo que tenía pensado hablar de la familia Danone y de cómo me asustaron sobremanera cuando cogí el periódico metro y creí durante breves instantes que mi mundo se había convertido en una insulsa serie infantil pseudo-educadora de correctos hábitos alimenticios, pues su portada había sido tomada por esos monigotes mal diseñados, portando enormes titulares tales cómo “Descansa bien y te sentirás mejor”, “Comer bien es comer de todo” y algunos más entre los que olvidaron “Masturbarse produce ceguera” y “Únete al nacional-catolicismo”…
Pero no, me “obligan” a hablar de las manías, y es que por Internet poco o nada se puede obligar a alguien, pero ya habréis descubierto que mi personalidad sufre bajones y cuando uno está al nivel de Tori Spelling después de sufrir y sufrir más entregas (Se prevé otro post) hace caso hasta a los semáforos cuando están en rojo, cosa extraña en Madrid por otro lado.
- Cuando me voy a acostar todo tiene que estar en orden y cuando digo todo, es todo. Nada puede dejar un clima exterior de desorden, todo va a los cajones, al armario y a la cocina. Cajones y puertas bien cerrados. Coloco los muebles de mi cuarto medio hecho en el mismo sitio que todas las noches desde hace más de doce años y en el mismo orden. Si mis repisas son inspeccionadas lo sé, soy un capullo y dejo objetos que pueden moverse y que parecen colocados al azar, botones, flores secas… Si descubro quién tocó mis cosas probablemente le desollaré y colgaré de su propio intestino delgado.
- Cuando me acuesto coloco mi ropa en orden de importancia encima de una silla. Abrigo debajo, encima (por orden) chaqueta, sudadera, camisa, camiseta, pantalón, cinturón, calzoncillos y calcetines. Los elementos varían pero debo ir siempre conjuntado normalmente en secuencias ABC (A cabeza, B torso, C piernas).
- Cuando bajo una escalera procuro no pisar el último escalón. De pequeño siempre siempre lo cumplía, ahora a veces se me pasa pero me siento mal cuando sucede. Nadie me lo inculcó pero me vino, la esquizofrenia pasiva-agresiva es lo que aporta a la vida.
- Siempre me siento en el mismo sitio a la hora de comer, en la esquina superior izquierda desde el punto de vista del que preside. Si no ocupo mi sitio no puedo comer e incluso puedo llegar a marearme.
- Cuando tengo la suerte de ducharme con tiempo y no gritando porque llego tarde tras golpearme con todos los quicios de las puertas de mi casa sigo el mismo esquema: Dientes, limpiadora facial, exfoliante, champú, hidratante capilar, gel hidratante, gel que me gusta su olor, me afeito y al salir me doy la hidratante facial (hidratante facial no es nada obsceno).
Tocotó. Punto y final. Cierro la cadena porque yo lo valgo, porque necesito sexo ya y porque si, que ya le doy la brasa a Lady Evil bastante en clase con mis paranoias.
Pero no, me “obligan” a hablar de las manías, y es que por Internet poco o nada se puede obligar a alguien, pero ya habréis descubierto que mi personalidad sufre bajones y cuando uno está al nivel de Tori Spelling después de sufrir y sufrir más entregas (Se prevé otro post) hace caso hasta a los semáforos cuando están en rojo, cosa extraña en Madrid por otro lado.
- Cuando me voy a acostar todo tiene que estar en orden y cuando digo todo, es todo. Nada puede dejar un clima exterior de desorden, todo va a los cajones, al armario y a la cocina. Cajones y puertas bien cerrados. Coloco los muebles de mi cuarto medio hecho en el mismo sitio que todas las noches desde hace más de doce años y en el mismo orden. Si mis repisas son inspeccionadas lo sé, soy un capullo y dejo objetos que pueden moverse y que parecen colocados al azar, botones, flores secas… Si descubro quién tocó mis cosas probablemente le desollaré y colgaré de su propio intestino delgado.
- Cuando me acuesto coloco mi ropa en orden de importancia encima de una silla. Abrigo debajo, encima (por orden) chaqueta, sudadera, camisa, camiseta, pantalón, cinturón, calzoncillos y calcetines. Los elementos varían pero debo ir siempre conjuntado normalmente en secuencias ABC (A cabeza, B torso, C piernas).
- Cuando bajo una escalera procuro no pisar el último escalón. De pequeño siempre siempre lo cumplía, ahora a veces se me pasa pero me siento mal cuando sucede. Nadie me lo inculcó pero me vino, la esquizofrenia pasiva-agresiva es lo que aporta a la vida.
- Siempre me siento en el mismo sitio a la hora de comer, en la esquina superior izquierda desde el punto de vista del que preside. Si no ocupo mi sitio no puedo comer e incluso puedo llegar a marearme.
- Cuando tengo la suerte de ducharme con tiempo y no gritando porque llego tarde tras golpearme con todos los quicios de las puertas de mi casa sigo el mismo esquema: Dientes, limpiadora facial, exfoliante, champú, hidratante capilar, gel hidratante, gel que me gusta su olor, me afeito y al salir me doy la hidratante facial (hidratante facial no es nada obsceno).
Tocotó. Punto y final. Cierro la cadena porque yo lo valgo, porque necesito sexo ya y porque si, que ya le doy la brasa a Lady Evil bastante en clase con mis paranoias.
Un poco de obra: Entraño/Extraño (Servido)
Aquí debería ir una foto. Encuéntrala en http://www.fotolog.com/hairblue
Técnica mixta sobre cartón engesado.
Técnica mixta sobre cartón engesado.
Moribundo de Hardcore.
¡Aysss! ¿Y lo a gusto que se queda uno cuando golpea repetidamente su reloj con un martillo hasta comprobar que es cierto que por dentro tienen todo ese mecanismo tan, taaan sofisticado?
Porque ahora estoy en un tiempo de transformación y renovación total y muy moderna, como yo, vamos.
Porque el otro día estuve en un sitio muy chulo, uno de los sitios de Madrid en los que si llegas un poco más tarde te encuentras una cola de medio kilómetro y puedes quedarte a saludar a los más cool y trendy de tu facultad.
¿Y qué pinta Moribundo en este sitio tan ideal si él es más del revival ochenteno que el Morocco me ofrece a módico precio?
Lo desvelo todo que estoy que lo tiro como en las rebajas. Hace poco contacté con un chico, éste chico es todo lo que nunca me había encontrado por el ciberespacio y esos prostíbulos de Internet que son las páginas de contactos. No se… para haceros una idea conoce marcas de ropa que a otras personas escuchar su sólo nombre les hace volar la tapa de los sesos de tanto pensar, al menos las conversaciones son interesantes y se puede variar de tema.
Él es relaciones públicas de éste sitio y como los viernes tiene lista dije:
- “Bueno, aprovecha y vete de fiesta que total, va a ser lo mismo conocerle allí que en otro sitio…”
No sabía lo mucho que me equivocaba.
De primeras me puse tan nervioso que el estómago comenzó a darme avisos de lo que intuyo es una gastritis y que si así continúa me limitará bastante en la alimentación como le está pasando a comunicóloga.
Después de tomarme una tila doble me eché la siesta. Llamé a Blanca para quedar, ella había quedado con su novio pero hizo el esfuerzo y me dijo que si, “Llama a Paloma”, lo hice.
Un mensaje más bien, diciendo hora y sitio, ella tras varios mensajes de mini frases tipo “¿Y qué hora?” me llama desde el trabajo:
Paloma: - “Soy Paloma. ¿Dónde vais?”
Yo: -“A la discoteca del chico ese de Internet”
P: -“¡Ah! ¿Pero ya le has conocido?”
Y: -“¡No que va! Pero ahí está la gracia de lo que ofrezco, entrada gratis más espectáculo patético de verme haciendo el ridículo con otro chico, ¡Vais a contemplar a dos mariquitas conociéndose! No te puedes perder el show.
P: -“Estoy muy cansada porque trabajo hasta tarde pero tienes razón, no me lo quiero perder, nos vemos entonces.”
Llamo a Blanca y se lo cuento, quedamos en Callao, a las 23:00, para que Paloma no se duerma y nos deje plantados.
Blanca me dice:
-“Para que Paloma vaya le llamas ahora y le dices que vamos a una fiesta VIP con futbolistas que eso no falla y ya verás como viene”
Le llamo:
Yo: - “¡Hola! Es que antes se me ha olvidado contarte una cosa”
Paloma: -“¿Qué?”
Y: (con voz forzada de mentiroso compulsivo, no tengo personalidad para nada así que acato las órdenes de Blanca) “Que resulta que es una fiesta VIP y van futbolistas”
P: “¿Siii?? Entonces si que no me lo pierdo, habrá que ir guapa, estaba pensando que estaba muy cansada pero ahora si que voy”
Increíble pero la cosa funcionó, aún no sé como.
Quedamos y me encuentro con el novio de Blanca, ellas llegaron después como 45 minutos tarde.
Del starbucks nos vamos al Sherry donde una mujer con pinta de travestido y más pintada que un óleo fovista te sirve minis de vodka que me pasaron factura al día siguiente. Los nervios son lo que son y la inteligencia a veces falla, decido aplacarlos con alcohol.
Algo colocado llego al sitio con la tropa de “niños somnolientos de Viena”, ellos han trabajado y se mueren de sueño, nos ponemos en la cola de los chicos de lista y entramos.
Allí bebo más, mientras una especie de música Hardcore taladra mi cerebro, la gente de todo. Rastafús, niños raperos, grunges…
Le mando un mensaje al chico y cuando estamos a punto de irnos aparece. Me gusta hay que reconocerlo, lleva un punto friki a juego con el viernes 13, una camiseta, pitillos y tirantes por fuera, prefiero que tengan su estilo al de mi ex que del sosofield no le sacabas.
No podemos intercambiar muchas palabras porque la cara de asesinos de mis acompañantes crece hasta el punto de hinchar las venas de los ojos de Blanca como si le estuvieran metiendo aire a presión dentro de la cabeza, creo que hemos creado un grupo demasiado Popy y el Hardcore nos ha destrozado a todos.
Nos despedimos con dos besos castos y puros, esperando que haya más entregas, eso sí, sin Hardcore de por medio.
Porque ahora estoy en un tiempo de transformación y renovación total y muy moderna, como yo, vamos.
Porque el otro día estuve en un sitio muy chulo, uno de los sitios de Madrid en los que si llegas un poco más tarde te encuentras una cola de medio kilómetro y puedes quedarte a saludar a los más cool y trendy de tu facultad.
¿Y qué pinta Moribundo en este sitio tan ideal si él es más del revival ochenteno que el Morocco me ofrece a módico precio?
Lo desvelo todo que estoy que lo tiro como en las rebajas. Hace poco contacté con un chico, éste chico es todo lo que nunca me había encontrado por el ciberespacio y esos prostíbulos de Internet que son las páginas de contactos. No se… para haceros una idea conoce marcas de ropa que a otras personas escuchar su sólo nombre les hace volar la tapa de los sesos de tanto pensar, al menos las conversaciones son interesantes y se puede variar de tema.
Él es relaciones públicas de éste sitio y como los viernes tiene lista dije:
- “Bueno, aprovecha y vete de fiesta que total, va a ser lo mismo conocerle allí que en otro sitio…”
No sabía lo mucho que me equivocaba.
De primeras me puse tan nervioso que el estómago comenzó a darme avisos de lo que intuyo es una gastritis y que si así continúa me limitará bastante en la alimentación como le está pasando a comunicóloga.
Después de tomarme una tila doble me eché la siesta. Llamé a Blanca para quedar, ella había quedado con su novio pero hizo el esfuerzo y me dijo que si, “Llama a Paloma”, lo hice.
Un mensaje más bien, diciendo hora y sitio, ella tras varios mensajes de mini frases tipo “¿Y qué hora?” me llama desde el trabajo:
Paloma: - “Soy Paloma. ¿Dónde vais?”
Yo: -“A la discoteca del chico ese de Internet”
P: -“¡Ah! ¿Pero ya le has conocido?”
Y: -“¡No que va! Pero ahí está la gracia de lo que ofrezco, entrada gratis más espectáculo patético de verme haciendo el ridículo con otro chico, ¡Vais a contemplar a dos mariquitas conociéndose! No te puedes perder el show.
P: -“Estoy muy cansada porque trabajo hasta tarde pero tienes razón, no me lo quiero perder, nos vemos entonces.”
Llamo a Blanca y se lo cuento, quedamos en Callao, a las 23:00, para que Paloma no se duerma y nos deje plantados.
Blanca me dice:
-“Para que Paloma vaya le llamas ahora y le dices que vamos a una fiesta VIP con futbolistas que eso no falla y ya verás como viene”
Le llamo:
Yo: - “¡Hola! Es que antes se me ha olvidado contarte una cosa”
Paloma: -“¿Qué?”
Y: (con voz forzada de mentiroso compulsivo, no tengo personalidad para nada así que acato las órdenes de Blanca) “Que resulta que es una fiesta VIP y van futbolistas”
P: “¿Siii?? Entonces si que no me lo pierdo, habrá que ir guapa, estaba pensando que estaba muy cansada pero ahora si que voy”
Increíble pero la cosa funcionó, aún no sé como.
Quedamos y me encuentro con el novio de Blanca, ellas llegaron después como 45 minutos tarde.
Del starbucks nos vamos al Sherry donde una mujer con pinta de travestido y más pintada que un óleo fovista te sirve minis de vodka que me pasaron factura al día siguiente. Los nervios son lo que son y la inteligencia a veces falla, decido aplacarlos con alcohol.
Algo colocado llego al sitio con la tropa de “niños somnolientos de Viena”, ellos han trabajado y se mueren de sueño, nos ponemos en la cola de los chicos de lista y entramos.
Allí bebo más, mientras una especie de música Hardcore taladra mi cerebro, la gente de todo. Rastafús, niños raperos, grunges…
Le mando un mensaje al chico y cuando estamos a punto de irnos aparece. Me gusta hay que reconocerlo, lleva un punto friki a juego con el viernes 13, una camiseta, pitillos y tirantes por fuera, prefiero que tengan su estilo al de mi ex que del sosofield no le sacabas.
No podemos intercambiar muchas palabras porque la cara de asesinos de mis acompañantes crece hasta el punto de hinchar las venas de los ojos de Blanca como si le estuvieran metiendo aire a presión dentro de la cabeza, creo que hemos creado un grupo demasiado Popy y el Hardcore nos ha destrozado a todos.
Nos despedimos con dos besos castos y puros, esperando que haya más entregas, eso sí, sin Hardcore de por medio.
Un poco de obra: Entraño/Extraño (portada)
Aquí debería ir una foto. Encuéntrala en http://www.fotolog.com/hairblue
Ilustración digital realizada con photoshop.
Ilustración digital realizada con photoshop.
Catarsis Moribunda.
Llevo un tiempo catártico. Ese tiempo lo definieron como comienzo los tres dibujos que he mostrado en los últimos post y le han puesto fin la serie que viene a continuación.
Después de volver de campamento con la pinta y físico de un mendigo de Judea, realicé esos dibujos que iniciaban la nueva etapa.
Ninguno de los tres está demasiado pensado, fueron fruto de un nuevo sentimiento. Ese sentimiento era sin duda el de querer dejar atrás el dolor por mi ruptura, sin dejar de automutilar pedazos de corazón que en un piscis es algo casi inevitable.
El primer dibujo fue el del corazón con graffiti, era un nuevo periodo en el que mi corazón, transparente aún y sangrante, comenzaba a albergar de nuevo sentimientos, quizá otros seres como la gente nueva que conocí en el infierno infantil que es ir de acampada.
Después, con construcción, casi sin darme cuenta hablé de mi propia reconstrucción. Un nuevo hogar que comenzaba a ser levantado sobre los sentimientos solitarios. Cimientos grises traspasados por las grúas de colores. Nuevas expectativas. Expectativas positivas.
El último que realicé sin la supervisión de ningún profesor fueron las puertas. Toda puerta lleva a un sitio y aunque en mi dibujo ellas mismas crean una barrera infinita se puede observar una abierta, no se sabe muy bien si lo que tras ella encuentre es bueno o malo, pero es una manera de traspasar ese bucle sin retorno en el que me sentía inmerso y que aún no he traspasado del todo.
El final de la catarsis viene con la serie “Entraño/Extraño” que os presento a continuación. En ella establezco una relación entre lo que seria una comida y su proceso digestivo con una relación amorosa.
Con cada dibujo colgaré una pequeña explicación, que son las que entregué con el proyecto.
Y la catarsis se hace hueco en la realidad, enfrentando a las cosas materiales. Se ha cargado mi antiguo ordenador que compré por él, para hablar con él y que ahora mismo podría lanzar por la ventana y lleva toda la pinta de cargarse mi reloj, que me regaló una navidad y que me pesa en la muñeca, de tanto llevarlo, sin quitármelo para nada, imagino que sintiendo aún cuando me lo puso.
Ahora comienza todo de nuevo.
Después de volver de campamento con la pinta y físico de un mendigo de Judea, realicé esos dibujos que iniciaban la nueva etapa.
Ninguno de los tres está demasiado pensado, fueron fruto de un nuevo sentimiento. Ese sentimiento era sin duda el de querer dejar atrás el dolor por mi ruptura, sin dejar de automutilar pedazos de corazón que en un piscis es algo casi inevitable.
El primer dibujo fue el del corazón con graffiti, era un nuevo periodo en el que mi corazón, transparente aún y sangrante, comenzaba a albergar de nuevo sentimientos, quizá otros seres como la gente nueva que conocí en el infierno infantil que es ir de acampada.
Después, con construcción, casi sin darme cuenta hablé de mi propia reconstrucción. Un nuevo hogar que comenzaba a ser levantado sobre los sentimientos solitarios. Cimientos grises traspasados por las grúas de colores. Nuevas expectativas. Expectativas positivas.
El último que realicé sin la supervisión de ningún profesor fueron las puertas. Toda puerta lleva a un sitio y aunque en mi dibujo ellas mismas crean una barrera infinita se puede observar una abierta, no se sabe muy bien si lo que tras ella encuentre es bueno o malo, pero es una manera de traspasar ese bucle sin retorno en el que me sentía inmerso y que aún no he traspasado del todo.
El final de la catarsis viene con la serie “Entraño/Extraño” que os presento a continuación. En ella establezco una relación entre lo que seria una comida y su proceso digestivo con una relación amorosa.
Con cada dibujo colgaré una pequeña explicación, que son las que entregué con el proyecto.
Y la catarsis se hace hueco en la realidad, enfrentando a las cosas materiales. Se ha cargado mi antiguo ordenador que compré por él, para hablar con él y que ahora mismo podría lanzar por la ventana y lleva toda la pinta de cargarse mi reloj, que me regaló una navidad y que me pesa en la muñeca, de tanto llevarlo, sin quitármelo para nada, imagino que sintiendo aún cuando me lo puso.
Ahora comienza todo de nuevo.
Un poco de obra: Puertas.
Aquí debería ir una foto. Encuéntrala en http://www.fotolog.com/hairblue
Carboncillo y comté sobre papel superalfa.
Carboncillo y comté sobre papel superalfa.
Moribundo en la entrega.
Si hubiera podido, me habría suicidado.
Al menos psicológicamente mi cabeza explotó y quedó en coma durante una hora.
Porque lunes y martes han sido día de entrega en la clase de proyectos y ahora lo confieso, no tenía la psiqué preparada, mis chacras estaban todos cerrados, mi energía zen no fluía correctamente y olvidé los gelocatiles en casa.
El primer día no estuvo tan mal, expuso la mayoría de la gente del “grupo”, Lady Evil entre ellos. El “grupo” somos nosotros, los que nos movemos y pensamos como si fuéramos un solo ser, pero cada uno con su estilo personal e identificador.
El lunes terminó la clase y mi respiración era normal, los dibujos de una calidad que llegaba a nuestra media, porque ahora que he visto el mal y la oscuridad he descubierto que tengo media.
Puede parecer que al mostrar mis dibujos alegremente en el blog soy una persona medianamente orgullosa, pero nada más lejos de la realidad, soy tan autocrítico conmigo mismo que sólo comencé a colgar mis obras porque sabía que no las veía casi nadie.
Y mira que el martes comenzó bien. Llevaba un look “guarri-skater” de lo más tendy, pero sentarme en las dolorosas banquetas de la clase del señor Manuel Barbero fue lo único amable que sintió mi cuerpo, porque mis retinas fueron progresivamente maltratadas sin piedad durante tres horas.
Comienzo el relato de lo peor de lo peor que hemos tenido que sufrir y entre los que destacan en la pista central:
- El bailarín ególatra.
- La rubia gritona.
- El mudito paint.
Bailarín ególatra es un gran tipo. En su número especial mostró durante una hora entera un solo trabajo (cuando la media es de diez minutos). Nos deleitó con fallos de ordenador fastuosos, increíbles y burdas anécdotas entre las que sólo distinguí palabras como “soy bailarín”, “yo bailo”, “es que bailo”, “me seleccionó mayumana”, “este culo es de un chico amigo mío” (puse más punto, si), “¿He dicho que bailo?”… De sus fotos no habló nada, pero me he aprendido los nombres de todas las compañías de Danza hiper-alternativas de Madrid.
Tragando mi propio vómito para no montar un espectáculo continua la función. Algunos proyectos que se salvan y me salvan del profundo mareo… pero aparece ella.
Rubia gritona se pone nerviosa con su actuación, pero saca fuerzas y le da al play del PowerPoint. ¿Habéis visto esos forward donde sale música clásica y fotos de puestas de sol, montañas nevadas, los perros de scotex…? ¿Lo consideráis arte? Pues imaginad que cambiamos el perrito por una chica rubia, moniiiiisima eso si, y encima de salir abrazando gente nos pone las fotos de sus vacaciones por Roma y Venecia en las que sale posando junto a la fontana agarradita del novio mezcladas con otras en las que primero sale gritando y luego desnuda en posición fetal, sin contar la foto de la mano de un hombre agarrando la mano de un bebé… Cuando la presentación iba a acabar todos esperábamos el mensaje de “Si no reenvías esta ñoñada a 1743 amigos tus genitales se resecaran y reducirán hasta una centésima parte al igual que lo acaba de hacer tu masa cerebral”.
A punto del colapso… que cierta es la ley de murphy de que si algo va mal siempre podrá ir peor.
El turno del fabuloso mudito paint. ¿A que habéis dibujado con paint? Seguramente habréis podido dibujar cosas como un globito, un corazón, el bosquejo de un pene… Pues ¡Enhorabuena! ¡Si lleváis vuestra obra a la facultad de BBAA (calle Greco S/N) os pueden convalidar las clases hasta cuarto! ¿No es un chollo? Apretando la mano de Lady Evil como si estuviera pariendo (al menos los dolores sí los sentí) casi me desmayo… El chico que casi no habla en clase no tiene palabras para describir lo que nos ha lanzado catódicamente.
Normal hijo normal… sin palabras estábamos todos, hasta el profesor que dentro de su buen hacer y de sus sabias críticas constructivas no sabía como esquivar elegantemente las palabras “mierda”, “popó” y “pero qué coño es esto”.
Al menos me queda él, Manuel Barbero que va a ser la única razón por la que siga asistiendo, él, sus jerséis apretaditos y esos pantalones de cintura baja.
Señores, acaba la función.
Al menos psicológicamente mi cabeza explotó y quedó en coma durante una hora.
Porque lunes y martes han sido día de entrega en la clase de proyectos y ahora lo confieso, no tenía la psiqué preparada, mis chacras estaban todos cerrados, mi energía zen no fluía correctamente y olvidé los gelocatiles en casa.
El primer día no estuvo tan mal, expuso la mayoría de la gente del “grupo”, Lady Evil entre ellos. El “grupo” somos nosotros, los que nos movemos y pensamos como si fuéramos un solo ser, pero cada uno con su estilo personal e identificador.
El lunes terminó la clase y mi respiración era normal, los dibujos de una calidad que llegaba a nuestra media, porque ahora que he visto el mal y la oscuridad he descubierto que tengo media.
Puede parecer que al mostrar mis dibujos alegremente en el blog soy una persona medianamente orgullosa, pero nada más lejos de la realidad, soy tan autocrítico conmigo mismo que sólo comencé a colgar mis obras porque sabía que no las veía casi nadie.
Y mira que el martes comenzó bien. Llevaba un look “guarri-skater” de lo más tendy, pero sentarme en las dolorosas banquetas de la clase del señor Manuel Barbero fue lo único amable que sintió mi cuerpo, porque mis retinas fueron progresivamente maltratadas sin piedad durante tres horas.
Comienzo el relato de lo peor de lo peor que hemos tenido que sufrir y entre los que destacan en la pista central:
- El bailarín ególatra.
- La rubia gritona.
- El mudito paint.
Bailarín ególatra es un gran tipo. En su número especial mostró durante una hora entera un solo trabajo (cuando la media es de diez minutos). Nos deleitó con fallos de ordenador fastuosos, increíbles y burdas anécdotas entre las que sólo distinguí palabras como “soy bailarín”, “yo bailo”, “es que bailo”, “me seleccionó mayumana”, “este culo es de un chico amigo mío” (puse más punto, si), “¿He dicho que bailo?”… De sus fotos no habló nada, pero me he aprendido los nombres de todas las compañías de Danza hiper-alternativas de Madrid.
Tragando mi propio vómito para no montar un espectáculo continua la función. Algunos proyectos que se salvan y me salvan del profundo mareo… pero aparece ella.
Rubia gritona se pone nerviosa con su actuación, pero saca fuerzas y le da al play del PowerPoint. ¿Habéis visto esos forward donde sale música clásica y fotos de puestas de sol, montañas nevadas, los perros de scotex…? ¿Lo consideráis arte? Pues imaginad que cambiamos el perrito por una chica rubia, moniiiiisima eso si, y encima de salir abrazando gente nos pone las fotos de sus vacaciones por Roma y Venecia en las que sale posando junto a la fontana agarradita del novio mezcladas con otras en las que primero sale gritando y luego desnuda en posición fetal, sin contar la foto de la mano de un hombre agarrando la mano de un bebé… Cuando la presentación iba a acabar todos esperábamos el mensaje de “Si no reenvías esta ñoñada a 1743 amigos tus genitales se resecaran y reducirán hasta una centésima parte al igual que lo acaba de hacer tu masa cerebral”.
A punto del colapso… que cierta es la ley de murphy de que si algo va mal siempre podrá ir peor.
El turno del fabuloso mudito paint. ¿A que habéis dibujado con paint? Seguramente habréis podido dibujar cosas como un globito, un corazón, el bosquejo de un pene… Pues ¡Enhorabuena! ¡Si lleváis vuestra obra a la facultad de BBAA (calle Greco S/N) os pueden convalidar las clases hasta cuarto! ¿No es un chollo? Apretando la mano de Lady Evil como si estuviera pariendo (al menos los dolores sí los sentí) casi me desmayo… El chico que casi no habla en clase no tiene palabras para describir lo que nos ha lanzado catódicamente.
Normal hijo normal… sin palabras estábamos todos, hasta el profesor que dentro de su buen hacer y de sus sabias críticas constructivas no sabía como esquivar elegantemente las palabras “mierda”, “popó” y “pero qué coño es esto”.
Al menos me queda él, Manuel Barbero que va a ser la única razón por la que siga asistiendo, él, sus jerséis apretaditos y esos pantalones de cintura baja.
Señores, acaba la función.
Un poco de obra: Corazón graffitti
Aquí debería ir una foto. Encuéntrala en http://www.fotolog.com/hairblue
Dibujo realizado sobre papel basik con spray de pintor y tinta negra.
Dibujo realizado sobre papel basik con spray de pintor y tinta negra.
Las ocasiones perdidas de Moribundo.
Aunque siempre estoy rememorando a mi omnipresente ex, que si era un capullo y todo eso voy a contar algo que seguramente sorprenda a más de uno.
Amigas (¿para qué usar el gastado género masculino?) moribundo a veces liga. Si, si… lo que pasa es que lo de la bohemia no es algo que cuando sales a la calle lo dejas en el perchero y te vuelves normal, es algo casi como la pluma, que te acompaña donde vayas y te delata en el peor momento.
Pues la bohemia, volviendo al tema, me hace no darme cuenta de que la gente se interesa por mí, y así me va… que se cansan y me mandan a la mierda. El pensar en el arte constantemente y dejarme llevar por el discurrir de las emociones que experimento me hace ser un gilipollas de tres al cuarto vamos… ya lo he dicho alguna vez pero es que es cierto, hasta que no me ponen la polla en la boca…
Hace un tiempo me pasaron dos cosas cercanas en el tiempo que me impactaron.
La primera de ellas ocurrió en el cercanías. Me disponía yo a arreglar unos papeles de mi empresa, subo en mi estación y me coloco en la zona del pasillo que hay mas sitios para agarrarme pues mi capacidad psicomotriz por la mañana es limitada.
Cual es mi sorpresa que un chico calvito, con perilla y vestido supertrendy está dibujando a los pasajeros en un cuadernito con un lápiz y con las típicas expresiones de loco que ponemos los artistas al crear. Me pongo nervioso al comprobar que puedo estar observando a mi alma gemela cuando me mira y cambiando de hoja me empieza a dibujar, yo entro en un proceso orgásmico, me mira, nos miramos y me vuelve a mirar, pero… llega mi estación y alargando el máximo de tiempo mi ida me bajo en Méndez Álvaro, con el corazón en un puño… Adiós macizo dibujante del cercanías… nos encontraremos en alguna convención de artistas.
Mi siguiente encuentro fue más terrenal. Esperando a Blanca en los cines proyecciones (ella siempre llega una media de 30 minutos tarde) estaba medio congelado. Tenía el look, como decirlo… iba como cuando aquella vez por la calle un niño que iba con su madre me señaló y comenzó a gritar; “¡Mira Mamá!¡Harry Potter!”.
Pues bien, entre mi bufanda de rayas observo a un chico que hace encuestas sobre el cine a las personas que compran su entrada. El chico no para de mirarme y yo que la salidez me ha vuelto un poco más avispado me doy cuenta. Nos miramos mucho tiempo… nos movemos… Y se acerca. Comienza a hacerme la encuesta (sin haber comprado entrada), así mu simpático, hablamos de cosas intrascendentes entre pregunta y pregunta, me cojo el pelo y lo empiezo a rizar, nos reímos… y cuando me está diciendo cosas de los datos y me dice:
- “En los datos no hace falta móvil ni nada”
Y yo que le voy a contestar (respuesta macerada en décimas de segundo):
- “Bueno, no hace falta pero si quieres te lo doy…”
Cuando de repente llega Blanca:
Blanca: - “¡¡¡Corre, corre!!! Vamonos a ver si llegamos a otro cine.
Yo: -“Blanca espérate un momentito guapa.”
B: -“¡Que no! ¡Que no! ¡Correeee!”
Asi que nada… Hasta que alguien no se abra la bragueta delante de mí aquí sigo, dibujando… que también llena.
Amigas (¿para qué usar el gastado género masculino?) moribundo a veces liga. Si, si… lo que pasa es que lo de la bohemia no es algo que cuando sales a la calle lo dejas en el perchero y te vuelves normal, es algo casi como la pluma, que te acompaña donde vayas y te delata en el peor momento.
Pues la bohemia, volviendo al tema, me hace no darme cuenta de que la gente se interesa por mí, y así me va… que se cansan y me mandan a la mierda. El pensar en el arte constantemente y dejarme llevar por el discurrir de las emociones que experimento me hace ser un gilipollas de tres al cuarto vamos… ya lo he dicho alguna vez pero es que es cierto, hasta que no me ponen la polla en la boca…
Hace un tiempo me pasaron dos cosas cercanas en el tiempo que me impactaron.
La primera de ellas ocurrió en el cercanías. Me disponía yo a arreglar unos papeles de mi empresa, subo en mi estación y me coloco en la zona del pasillo que hay mas sitios para agarrarme pues mi capacidad psicomotriz por la mañana es limitada.
Cual es mi sorpresa que un chico calvito, con perilla y vestido supertrendy está dibujando a los pasajeros en un cuadernito con un lápiz y con las típicas expresiones de loco que ponemos los artistas al crear. Me pongo nervioso al comprobar que puedo estar observando a mi alma gemela cuando me mira y cambiando de hoja me empieza a dibujar, yo entro en un proceso orgásmico, me mira, nos miramos y me vuelve a mirar, pero… llega mi estación y alargando el máximo de tiempo mi ida me bajo en Méndez Álvaro, con el corazón en un puño… Adiós macizo dibujante del cercanías… nos encontraremos en alguna convención de artistas.
Mi siguiente encuentro fue más terrenal. Esperando a Blanca en los cines proyecciones (ella siempre llega una media de 30 minutos tarde) estaba medio congelado. Tenía el look, como decirlo… iba como cuando aquella vez por la calle un niño que iba con su madre me señaló y comenzó a gritar; “¡Mira Mamá!¡Harry Potter!”.
Pues bien, entre mi bufanda de rayas observo a un chico que hace encuestas sobre el cine a las personas que compran su entrada. El chico no para de mirarme y yo que la salidez me ha vuelto un poco más avispado me doy cuenta. Nos miramos mucho tiempo… nos movemos… Y se acerca. Comienza a hacerme la encuesta (sin haber comprado entrada), así mu simpático, hablamos de cosas intrascendentes entre pregunta y pregunta, me cojo el pelo y lo empiezo a rizar, nos reímos… y cuando me está diciendo cosas de los datos y me dice:
- “En los datos no hace falta móvil ni nada”
Y yo que le voy a contestar (respuesta macerada en décimas de segundo):
- “Bueno, no hace falta pero si quieres te lo doy…”
Cuando de repente llega Blanca:
Blanca: - “¡¡¡Corre, corre!!! Vamonos a ver si llegamos a otro cine.
Yo: -“Blanca espérate un momentito guapa.”
B: -“¡Que no! ¡Que no! ¡Correeee!”
Asi que nada… Hasta que alguien no se abra la bragueta delante de mí aquí sigo, dibujando… que también llena.
Un poco de obra: Construcción.
Aquí debería ir una foto. Encuéntrala en http://www.fotolog.com/hairblue
Técnica mixta sobre papel de acuarela.
Técnica mixta sobre papel de acuarela.
Moribundo y los Reyes (Magos).
Al final los reyes se dejaron caer por la casa de los moribundo.
Aunque les esperaba con todo mi “cariño” para cerciorarme de que me dejaban los regalos en consonancia con mi buen hacer de todo el año pasado me dormí.
Admito que soy de esos niños a los que los reyes pues nunca le han quitado el sueño, lo mío es caer rendido en la cama… y esta vez con algunos años más y mucha más ira homicida en mi interior no iba a ser diferente.
Mi madre me despierta con ternura, con los ojos enrojecidos me levanto al salón que está justo a mi ladito. Donde anoche había sillones encuentro paquetes y paquetes, viniendo a mi mente la de árboles que se habrá cargado mi familia adquiriendo tanto papel brillante, con decoraciones navideñas y uno de la sirenita al que no encuentro lógica.
Esta vez hemos sido civilizados y como Diseñadora no para de repetir que éste es el último año que pasa los reyes en casa, que se va a ir de alquiler que si no se qué y más cosas que la convertirán en una víctima de la burbuja inmobiliaria le hemos permito abrir primero todos sus regalos que eran, por otra parte claras evidencias de que buscamos una salida rápida y limpia de su ser del seno familiar; una tostadora, una cafetera… esos pequeños electrodomésticos de diseño que guardan el mensaje “Te deseamos el mejor café, pero lárgate”.
Después vino comunicóloga y luego yo.
Lo primero que abrí… no os lo vais a creer… mi cara ha debido de ser un poema al ver que mi primer regalo era un PELUCHE BLABLA. ¿Sabéis que leches son? Pues yo no tenía ni idea hasta hoy.
Y entonces pienso:
- “Hijo mío, esta manera tuya de comportarte tan infantil siempre acaba trayendo problemas. ¡Un peluche! Y eso que éste año decidí volverme mayor y pedir solamente dos Bratz.”
Al menos la sorpresa vino después, porque como habréis deducido se llama Blabla por algo; exacto, habla. Al insistirme tanto, le aprieto y se oye la voz de comunicóloga que dice:
-“ ¡Felices fiestas!¡Con to’ mi coño pa’tos vosotros!”
Menos mal… por poco se comen la vaca, porque es una vaca que no lo he dicho antes.
Mi siguiente regalo, con forma de videojuego y con papel de la fnac… ¡Exacto! El juego de los Sims 2 noctámbulos. Al menos éste SI aparecía en la lista.
Después otra no sorpresa, la Bratz Sasha Rock Angelz, tan negrita, tan rock, con su gorrita, su micro, sus complementos… Mi abuela dice:
- “¡Ay hijo! Yo creo que deberías echarte una novia negra, porque siempre te compras la muñeca negra”
Y toda mi familia se mira. Unos segundos de silencio incómodos… Y todos obviamos la frase que nos ronda la cabeza y que mi hermana, me lanza con la mirada pero sin voz:
- “Un buen negro mejor, ¿Verdad?”
Otro regalo, un perfume que también pedí, admito que por el bote pues soy víctima consciente de la publicidad.
Y por fin mi frase:
-“ Donde pollas está mi ordenador portátil nuevo?”
Y mi madre dice:
- “Mira hijo, estaba muy cansada y no me atendían en el media markt así que nos fuimos y no tienes ordenador, pero como sabemos que lo necesitas te lo compras después”
Así que con mi peluche, mi colonia, mi bratz y el contrato asegurándome que voy a tener ordenador que he obligado a redactar a mi madre me despido:
“¡Con to’ mi coño pa’tos vosotros!”
Aunque les esperaba con todo mi “cariño” para cerciorarme de que me dejaban los regalos en consonancia con mi buen hacer de todo el año pasado me dormí.
Admito que soy de esos niños a los que los reyes pues nunca le han quitado el sueño, lo mío es caer rendido en la cama… y esta vez con algunos años más y mucha más ira homicida en mi interior no iba a ser diferente.
Mi madre me despierta con ternura, con los ojos enrojecidos me levanto al salón que está justo a mi ladito. Donde anoche había sillones encuentro paquetes y paquetes, viniendo a mi mente la de árboles que se habrá cargado mi familia adquiriendo tanto papel brillante, con decoraciones navideñas y uno de la sirenita al que no encuentro lógica.
Esta vez hemos sido civilizados y como Diseñadora no para de repetir que éste es el último año que pasa los reyes en casa, que se va a ir de alquiler que si no se qué y más cosas que la convertirán en una víctima de la burbuja inmobiliaria le hemos permito abrir primero todos sus regalos que eran, por otra parte claras evidencias de que buscamos una salida rápida y limpia de su ser del seno familiar; una tostadora, una cafetera… esos pequeños electrodomésticos de diseño que guardan el mensaje “Te deseamos el mejor café, pero lárgate”.
Después vino comunicóloga y luego yo.
Lo primero que abrí… no os lo vais a creer… mi cara ha debido de ser un poema al ver que mi primer regalo era un PELUCHE BLABLA. ¿Sabéis que leches son? Pues yo no tenía ni idea hasta hoy.
Y entonces pienso:
- “Hijo mío, esta manera tuya de comportarte tan infantil siempre acaba trayendo problemas. ¡Un peluche! Y eso que éste año decidí volverme mayor y pedir solamente dos Bratz.”
Al menos la sorpresa vino después, porque como habréis deducido se llama Blabla por algo; exacto, habla. Al insistirme tanto, le aprieto y se oye la voz de comunicóloga que dice:
-“ ¡Felices fiestas!¡Con to’ mi coño pa’tos vosotros!”
Menos mal… por poco se comen la vaca, porque es una vaca que no lo he dicho antes.
Mi siguiente regalo, con forma de videojuego y con papel de la fnac… ¡Exacto! El juego de los Sims 2 noctámbulos. Al menos éste SI aparecía en la lista.
Después otra no sorpresa, la Bratz Sasha Rock Angelz, tan negrita, tan rock, con su gorrita, su micro, sus complementos… Mi abuela dice:
- “¡Ay hijo! Yo creo que deberías echarte una novia negra, porque siempre te compras la muñeca negra”
Y toda mi familia se mira. Unos segundos de silencio incómodos… Y todos obviamos la frase que nos ronda la cabeza y que mi hermana, me lanza con la mirada pero sin voz:
- “Un buen negro mejor, ¿Verdad?”
Otro regalo, un perfume que también pedí, admito que por el bote pues soy víctima consciente de la publicidad.
Y por fin mi frase:
-“ Donde pollas está mi ordenador portátil nuevo?”
Y mi madre dice:
- “Mira hijo, estaba muy cansada y no me atendían en el media markt así que nos fuimos y no tienes ordenador, pero como sabemos que lo necesitas te lo compras después”
Así que con mi peluche, mi colonia, mi bratz y el contrato asegurándome que voy a tener ordenador que he obligado a redactar a mi madre me despido:
“¡Con to’ mi coño pa’tos vosotros!”
Un poco de obra: Vudú Pals.
Aquí debería ir una foto. Encuéntrala en http://www.fotolog.com/hairblue
Ilustración realizada por ordenador. Photoshop. Dedicada al diseño de una chapa.
Ilustración realizada por ordenador. Photoshop. Dedicada al diseño de una chapa.
Mattel made by Moribundo.
Ya expliqué no hace demasiado tiempo esa fijación que por mi parte y por parte de muchos de los miembros de la familia moribunda existe por los muñecos.
Nos dejamos seducir por cualquier tipo de ser realizado en tela y relleno de fibra. Unos lo pueden considerar una enfermedad, pues mira, si.
Mi padre, siendo la persona que menos aguanta ver muñecos tiene el suyo propio, es el protagonista de Monstruos S.A., Sully creo que se llamaba.
Al tener todos los miembros de la familia como raíz de nuestros mayores problemas y traumas psicológicos a la figura paterna, nuestro trato hacia él, bueno, es algo tirante por no decir que le hablamos gritando y que sólo nos falta clavarle un tenedor en el ojo a la hora de comer.
Él a veces, cuando todos estamos enfadados por alguna de las cosas que haya hecho (inundar el salón, incendiar el techo de la cocina, escribir con rotulador indeleble en los azulejos del baño…) coge su muñeco, le aprieta la mano y se comunica a través de sus frases de fábrica que son las siguientes:
- “¡Aaargh! ¿Qué te ha parecido?”
- “Vamos, trata de asustarme”
- “¡Bien hecho!”
- “¡Soy tu monstruo!” (La que más me desquicia)
Con Galatea llegó mi oportunidad. Me encantó confeccionarla, bordarle sus pezones, su ombliguito, su vaginita… Pero claro, ella no es un muñeco en sí, ella es una obra de arte y como tal ha de tratarse, por eso la guardo bien apretadita en una bolsa en un armario a la espera de ver la luz en una futura exposición.
Los muñecos vudú vinieron por casualidad, una de esas tardes de tedio en el que la programación televisiva te da ganas de pegarle un cabezazo a la pantalla y callarla para siempre.
Cogí la máquina de coser de Diseñadora y me puse manos a la obra. Tanto en el caso de Claudio, de Paula y de Simón, no existe patrón para confeccionarlos, su estructura es fruto de la casualidad, por ello los muñecos respiran algo de libertad, de algo no pensado.
El primero en nacer fue Claudio, al verle nació también su historia. Obviamente los muñecos debían responder a un patrón presente durante toda mi obra, por una parte los bordados en rojo representando corazones, por otro lado los escritos y por último la libre interpretación de las anatomías, dibujando venas, tendones y órganos. Para ello utilizo tintas y además, para crearles el fondo utilizo spray para coche, que deja esa mancha redonda que me vuelve loco.
Con ellos me gustaría que saliera a la luz una exposición colectiva sobre muñecos con algunos alumnos más de la facultad de BBAA.
Pero los muñecos vudú no han sido mis únicas creaciones. También he realizado unas jirafas de papel maché que realizaban actividades como dibujar, pintar, fotografiar, leer… Muy monas ellas.
Y mis muñecas más demodé son mi serie de “Wandas”, muñecas de alambre sobre las que pegaba la ropa para irla confeccionando. Ellas visten un estilo muy vaquero, tejanos, pana, telas de flores y tienen el pelo rosa. Para su realización me basé principalmente en los monigotes de los diseñadores, en su estilización, sus cabezas desbordadas…
Así que nada, en los muñecos vudú podéis ver todos mis problemas psicológicos materializados; que si les coso la boca, que si salen llorando, que si son todos invertidos, que si tienen remiendos, se les ven las venas…
¡Psicoanalizadme por favor!
Nos dejamos seducir por cualquier tipo de ser realizado en tela y relleno de fibra. Unos lo pueden considerar una enfermedad, pues mira, si.
Mi padre, siendo la persona que menos aguanta ver muñecos tiene el suyo propio, es el protagonista de Monstruos S.A., Sully creo que se llamaba.
Al tener todos los miembros de la familia como raíz de nuestros mayores problemas y traumas psicológicos a la figura paterna, nuestro trato hacia él, bueno, es algo tirante por no decir que le hablamos gritando y que sólo nos falta clavarle un tenedor en el ojo a la hora de comer.
Él a veces, cuando todos estamos enfadados por alguna de las cosas que haya hecho (inundar el salón, incendiar el techo de la cocina, escribir con rotulador indeleble en los azulejos del baño…) coge su muñeco, le aprieta la mano y se comunica a través de sus frases de fábrica que son las siguientes:
- “¡Aaargh! ¿Qué te ha parecido?”
- “Vamos, trata de asustarme”
- “¡Bien hecho!”
- “¡Soy tu monstruo!” (La que más me desquicia)
Con Galatea llegó mi oportunidad. Me encantó confeccionarla, bordarle sus pezones, su ombliguito, su vaginita… Pero claro, ella no es un muñeco en sí, ella es una obra de arte y como tal ha de tratarse, por eso la guardo bien apretadita en una bolsa en un armario a la espera de ver la luz en una futura exposición.
Los muñecos vudú vinieron por casualidad, una de esas tardes de tedio en el que la programación televisiva te da ganas de pegarle un cabezazo a la pantalla y callarla para siempre.
Cogí la máquina de coser de Diseñadora y me puse manos a la obra. Tanto en el caso de Claudio, de Paula y de Simón, no existe patrón para confeccionarlos, su estructura es fruto de la casualidad, por ello los muñecos respiran algo de libertad, de algo no pensado.
El primero en nacer fue Claudio, al verle nació también su historia. Obviamente los muñecos debían responder a un patrón presente durante toda mi obra, por una parte los bordados en rojo representando corazones, por otro lado los escritos y por último la libre interpretación de las anatomías, dibujando venas, tendones y órganos. Para ello utilizo tintas y además, para crearles el fondo utilizo spray para coche, que deja esa mancha redonda que me vuelve loco.
Con ellos me gustaría que saliera a la luz una exposición colectiva sobre muñecos con algunos alumnos más de la facultad de BBAA.
Pero los muñecos vudú no han sido mis únicas creaciones. También he realizado unas jirafas de papel maché que realizaban actividades como dibujar, pintar, fotografiar, leer… Muy monas ellas.
Y mis muñecas más demodé son mi serie de “Wandas”, muñecas de alambre sobre las que pegaba la ropa para irla confeccionando. Ellas visten un estilo muy vaquero, tejanos, pana, telas de flores y tienen el pelo rosa. Para su realización me basé principalmente en los monigotes de los diseñadores, en su estilización, sus cabezas desbordadas…
Así que nada, en los muñecos vudú podéis ver todos mis problemas psicológicos materializados; que si les coso la boca, que si salen llorando, que si son todos invertidos, que si tienen remiendos, se les ven las venas…
¡Psicoanalizadme por favor!
Un poco de obra: Flyer Nochevieja.
Aquí debería ir una foto. Encuéntrala en http://www.fotolog.com/hairblue
Diseño por ordenador realizado con Photoshop.
Diseño por ordenador realizado con Photoshop.
Moribundo Shinning Glam.
Para empezar, hicimos un flyer para la nochevieja que enviamos por correo electrónico.
Con éstas perspectivas ¿Cómo iba a defraudar la noche?.
Ahora fue él quien me envió un mensaje:
- “Te deseo un 2006 lleno de felicidad para ti y los tuyos. Besos”
¿Por qué el mensaje del rey me pareció mucho más cercano? ¡Pero si sólo le falto empezar el mensaje con “Españoles…”!
Le respondí:
- “Muchas gracias Jaime. Este año ha sido muy duro para ambos, en verdad nos merecemos toda la felicidad del mundo. Que tengas una feliz entrada de año. Un beso”
Mi padre alargó la mesa del salón con un método sencillo y limpio; clavó una puerta a la mesa. Los doce comensales tendríamos sitio donde poner el vaso, el tenedor y las cabezas de las gambas.
Los nombres iban indicados con un pequeño muñeco vudú de cartulina empalado en un pincho de madera para cocina, ¡Pero que monos eran! Su corazoncito rojo, el nombre de la persona que iba sentada y el palo entrándoles por el culo y saliéndoles por la boca, lo llamé “Sadomaso-Navideño”.
Como rezaba el flyer, la cena era “Shinnig glam”, todos los asistentes debíamos rebosar brillantina, strass y falsa pedrería. Opté por mi americana de terciopelo negro con hilo de lurex plateado, una camisa blanca, una camiseta negra encima con estampado de calaveras en color cobre brillante (acompañado de colgante cadavérico a juego) y vaqueros negros, salpicados de cadenas y colgantes para ese look callejero elegante.
Llegó mi tío, con su mujer y mi prima Rut. Por suerte acataban la etiqueta y era una lástima, compramos un spray de brillantina que ardíamos en deseos de vaciar encima de aquél que no tuviese un look brillante.
La suerte nos llegó con la llegada de mis primos (Los hijos de mi tío, primo, prima y novio de prima). Descargamos nuestra ira homicida, dos kilos de brillantina y una cantidad importante de CO2 a la atmósfera sobre sus cabezas, la de mi pobre primo con menos pelo cada vez por cierto.
La cena transcurrió como siempre. Grupos de personas hablando, mucha comida de un lado para otro y claro, en mi casa, no pueden faltar los chistes obscenos mientras se come; Que si no me cabe más, que si la chupes más fuerte, que te la metas entera en la boca… Nunca el marisco dio tanto juego.
Con las uvas y el cava empezó la cascada alcohólica que nos inundó. Mi hermana hizo tres cubos de distintos cócteles que podíamos servir al gusto, y al gusto los serví que tuvo que rellenar el tequila sunrise por lo menos 3 veces.
La noche nos deparaba la mejor sorpresa, el concurso. Porque en mi casa, las fiestas se viven más que las fallas en Valencia y claro, con Comunicóloga haciendo un master en gestión de eventos corporativos, todo estaba planeado al milímetro. Debíamos escoger al más glam de la fiesta. Para ello colocamos una cámara de video en el baño, y al modo de la selva de los famosos fuimos entrando, cogiendo un papelito, escribiendo el nombre de quien pensábamos iba más brillante y diciendo las razones.
Terminó la votación y hubo un empate entre cuatro: Mi madre, mi hermana la Diseñadora, mi prima Rut y yo. La mano no tan inocente de mi abuela debía coger el papelito con el nombre del ganador definitivo así, a la buena de Dios… y ganó mi prima Rut, que se llevó el trofeo; un Ken pintado de dorado con una corona con la inscripción “Nochevieja 2005” en la espalda.
Y el caso es que el Ken no me importaba una mierda, y vale que la niña tenga doce años, pero el ganador moral de la fiesta fui yo, para el recuerdo queda la frase de mi hermana Diseñadora al votarme:
- “Porque se ha convertido en un monstruo de la moda que sin duda he creado yo”.
Después otra sesión de singstar hasta las 5:30 de la mañana.
Mi otra prima se largó con su novio en cuanto pudo, tras las votaciones claro, ella es la prima maldita que odiamos, en parte por ser un poco cabrona.
Pero los líos familiares son cosa de otros posts. Feliz año nuevo.
Con éstas perspectivas ¿Cómo iba a defraudar la noche?.
Ahora fue él quien me envió un mensaje:
- “Te deseo un 2006 lleno de felicidad para ti y los tuyos. Besos”
¿Por qué el mensaje del rey me pareció mucho más cercano? ¡Pero si sólo le falto empezar el mensaje con “Españoles…”!
Le respondí:
- “Muchas gracias Jaime. Este año ha sido muy duro para ambos, en verdad nos merecemos toda la felicidad del mundo. Que tengas una feliz entrada de año. Un beso”
Mi padre alargó la mesa del salón con un método sencillo y limpio; clavó una puerta a la mesa. Los doce comensales tendríamos sitio donde poner el vaso, el tenedor y las cabezas de las gambas.
Los nombres iban indicados con un pequeño muñeco vudú de cartulina empalado en un pincho de madera para cocina, ¡Pero que monos eran! Su corazoncito rojo, el nombre de la persona que iba sentada y el palo entrándoles por el culo y saliéndoles por la boca, lo llamé “Sadomaso-Navideño”.
Como rezaba el flyer, la cena era “Shinnig glam”, todos los asistentes debíamos rebosar brillantina, strass y falsa pedrería. Opté por mi americana de terciopelo negro con hilo de lurex plateado, una camisa blanca, una camiseta negra encima con estampado de calaveras en color cobre brillante (acompañado de colgante cadavérico a juego) y vaqueros negros, salpicados de cadenas y colgantes para ese look callejero elegante.
Llegó mi tío, con su mujer y mi prima Rut. Por suerte acataban la etiqueta y era una lástima, compramos un spray de brillantina que ardíamos en deseos de vaciar encima de aquél que no tuviese un look brillante.
La suerte nos llegó con la llegada de mis primos (Los hijos de mi tío, primo, prima y novio de prima). Descargamos nuestra ira homicida, dos kilos de brillantina y una cantidad importante de CO2 a la atmósfera sobre sus cabezas, la de mi pobre primo con menos pelo cada vez por cierto.
La cena transcurrió como siempre. Grupos de personas hablando, mucha comida de un lado para otro y claro, en mi casa, no pueden faltar los chistes obscenos mientras se come; Que si no me cabe más, que si la chupes más fuerte, que te la metas entera en la boca… Nunca el marisco dio tanto juego.
Con las uvas y el cava empezó la cascada alcohólica que nos inundó. Mi hermana hizo tres cubos de distintos cócteles que podíamos servir al gusto, y al gusto los serví que tuvo que rellenar el tequila sunrise por lo menos 3 veces.
La noche nos deparaba la mejor sorpresa, el concurso. Porque en mi casa, las fiestas se viven más que las fallas en Valencia y claro, con Comunicóloga haciendo un master en gestión de eventos corporativos, todo estaba planeado al milímetro. Debíamos escoger al más glam de la fiesta. Para ello colocamos una cámara de video en el baño, y al modo de la selva de los famosos fuimos entrando, cogiendo un papelito, escribiendo el nombre de quien pensábamos iba más brillante y diciendo las razones.
Terminó la votación y hubo un empate entre cuatro: Mi madre, mi hermana la Diseñadora, mi prima Rut y yo. La mano no tan inocente de mi abuela debía coger el papelito con el nombre del ganador definitivo así, a la buena de Dios… y ganó mi prima Rut, que se llevó el trofeo; un Ken pintado de dorado con una corona con la inscripción “Nochevieja 2005” en la espalda.
Y el caso es que el Ken no me importaba una mierda, y vale que la niña tenga doce años, pero el ganador moral de la fiesta fui yo, para el recuerdo queda la frase de mi hermana Diseñadora al votarme:
- “Porque se ha convertido en un monstruo de la moda que sin duda he creado yo”.
Después otra sesión de singstar hasta las 5:30 de la mañana.
Mi otra prima se largó con su novio en cuanto pudo, tras las votaciones claro, ella es la prima maldita que odiamos, en parte por ser un poco cabrona.
Pero los líos familiares son cosa de otros posts. Feliz año nuevo.