Moribundo y los dulces.
Los viernes no tengo clase. El maravilloso y estupendo horario de cuarto me dejó este regalo que sirve para estar holgazaneando como no he hecho nunca desde que entré en bellas artes.
Gracias a que las asignaturas son casi todas proyectuales podemos trabajarlas mucho más cómodamente en casa, traducción; dejarlas para el último momento y vivir esa magnífica experiencia de no dormir y dibujar con los ojos tan resecos que te hace daño parpadear. Por otro lado, mi afán por la experimentación me lleva a elaborar pruebas con materiales altamente tóxicos (lejía, pigmentos varios…) que, como buen profesional no manipulo con guantes ni mascarillas tal y como recomiendan las normas más elementales de seguridad.
Claro que luego lo pienso y lo de tener entre mis antecedentes lo de colocarme con olor a acetona como si fuera un yonki loco por la manicura no dice mucho de mi capacidad sobre cómo discernir lo perjudicial para mi salud de lo que no lo es.
Por eso caigo una y otra vez en un círculo de autodestrucción gástrico-dental que comienza a preocuparme, aunque me tientan.
Resulta que mis hermanas tienen una amiga increíble, Mari Cruz. Ella es muy simpática, majísima y monitora, lo tiene todo, por otro lado es… como decirlo suavemente, padece de sobrepeso de manera que un médico podría augurarle un futuro lleno de problemas cardiovasculares.
Además lo pobre nunca lo ha tenido fácil, padece otro padre parecido en ciertos aspectos al mío y tras terminar magisterio se metió a trabajar en el Belros del Carrefour de mi barrio para ir teniendo algo de dinero.
El Carrefour es como mi segundo hogar, lleno de jugosas ofertas y si, reconózcolo… Bratz, así que siempre me la encontraba y me dejaba llevarme muchas chucherías por precios simbólicos.
Mi chollo se iba a acabar. Mari Cruz tras aprobar las oposiciones dejaba el Belros y con ello las ganancias de mi dentista se verían mermadas. Con lágrimas en los ojos reaccioné:
Yo: -“Y Mari… ¿Cuándo te marchas?”
Mari: -“El viernes es mi último día”
Y: -“Bueno… me pasaré a darte el último adiós…”
M: -“¿Estás en casa el viernes?
Y: -“¡Por supuesto!”
M: “Entonces pásate de 4 a 5, lleva bolsas grandes y te llevas lo que quieras que estoy sola”
¿Alguna vez de pequeños habéis soñado que entrabais en una tienda de golosinas de noche y os llevabais todo? Mi sueño iba a hacerse realidad.
Mamá, que es muy sabia aprovechó y planeamos ir juntos al Carrefour, porque el gusto por coleccionar muñecos de todo tipo y la cleptomanía son hereditarios por parte de madre.
Allí disfrutamos de un día normal, comprar algunas cosas, comer… y llegaron las cuatro. Allí estuvo a punto de darme un infarto, mi madre se vio poseída por algún extraño teleñeco y comenzó a llenar bolsas con esos cacitos de plástico tan rápido como una verdadera profesional, yo hice lo mío. Húmedos del gusto nos despedimos de la buena de Mari Cruz, pensando que le debíamos un regalito por ser tan maja.
Al llegar a casa llenamos tarros y tarros de gominolas, que ya van disminuyendo rápidamente, por lo que comienzan a dolerme otra vez las muelas… Y es que no aprendo.
Gracias a que las asignaturas son casi todas proyectuales podemos trabajarlas mucho más cómodamente en casa, traducción; dejarlas para el último momento y vivir esa magnífica experiencia de no dormir y dibujar con los ojos tan resecos que te hace daño parpadear. Por otro lado, mi afán por la experimentación me lleva a elaborar pruebas con materiales altamente tóxicos (lejía, pigmentos varios…) que, como buen profesional no manipulo con guantes ni mascarillas tal y como recomiendan las normas más elementales de seguridad.
Claro que luego lo pienso y lo de tener entre mis antecedentes lo de colocarme con olor a acetona como si fuera un yonki loco por la manicura no dice mucho de mi capacidad sobre cómo discernir lo perjudicial para mi salud de lo que no lo es.
Por eso caigo una y otra vez en un círculo de autodestrucción gástrico-dental que comienza a preocuparme, aunque me tientan.
Resulta que mis hermanas tienen una amiga increíble, Mari Cruz. Ella es muy simpática, majísima y monitora, lo tiene todo, por otro lado es… como decirlo suavemente, padece de sobrepeso de manera que un médico podría augurarle un futuro lleno de problemas cardiovasculares.
Además lo pobre nunca lo ha tenido fácil, padece otro padre parecido en ciertos aspectos al mío y tras terminar magisterio se metió a trabajar en el Belros del Carrefour de mi barrio para ir teniendo algo de dinero.
El Carrefour es como mi segundo hogar, lleno de jugosas ofertas y si, reconózcolo… Bratz, así que siempre me la encontraba y me dejaba llevarme muchas chucherías por precios simbólicos.
Mi chollo se iba a acabar. Mari Cruz tras aprobar las oposiciones dejaba el Belros y con ello las ganancias de mi dentista se verían mermadas. Con lágrimas en los ojos reaccioné:
Yo: -“Y Mari… ¿Cuándo te marchas?”
Mari: -“El viernes es mi último día”
Y: -“Bueno… me pasaré a darte el último adiós…”
M: -“¿Estás en casa el viernes?
Y: -“¡Por supuesto!”
M: “Entonces pásate de 4 a 5, lleva bolsas grandes y te llevas lo que quieras que estoy sola”
¿Alguna vez de pequeños habéis soñado que entrabais en una tienda de golosinas de noche y os llevabais todo? Mi sueño iba a hacerse realidad.
Mamá, que es muy sabia aprovechó y planeamos ir juntos al Carrefour, porque el gusto por coleccionar muñecos de todo tipo y la cleptomanía son hereditarios por parte de madre.
Allí disfrutamos de un día normal, comprar algunas cosas, comer… y llegaron las cuatro. Allí estuvo a punto de darme un infarto, mi madre se vio poseída por algún extraño teleñeco y comenzó a llenar bolsas con esos cacitos de plástico tan rápido como una verdadera profesional, yo hice lo mío. Húmedos del gusto nos despedimos de la buena de Mari Cruz, pensando que le debíamos un regalito por ser tan maja.
Al llegar a casa llenamos tarros y tarros de gominolas, que ya van disminuyendo rápidamente, por lo que comienzan a dolerme otra vez las muelas… Y es que no aprendo.
Comentario:
Si las del Belros te leyeran...
Comentario:
Uffff...sueño de todo niño!!!Yo uba a lo grande, es decir, mi sueño era quedarme encerrado en el Corte Ingles...Que si poner a toda ostia la musica, comer todo lo q me apeteciese, dormir en esas pedazos de camas, probarme ropa, ropa y más ropa, ver las pelis que me diese la gana en esa televisiones que lo flipas...Ufff....quiero tener un amigo/a que sea Director del Corte Ingles y apruebe unas oposiciooooones!!!!!jajaja!!!
Por cierto, eso de no tener clase los viernes es un lujazo!!que sepas q me muero de la envidia!!
Por cierto, eso de no tener clase los viernes es un lujazo!!que sepas q me muero de la envidia!!
Comentario:
Yo quiero resaltar la frase "Allí disfrutamos de un día normal". Si es por tocar los ejems.
Dios... ¿sabes cuantas veces he soñado que iba a supermercados a comer chocolatinas a comprar chucherías, huevos kinder y un gran etcétera? ¿Sabes con la frustración que me levantaba por la mañana? Era horrible... pensaba ¿Quién me ha robado todo lo que he comprado por la noche?
Te voy a decir una cosa que me empieza a preocupar de mí mismo. Y es que me han dado ganas de comprarme una muñeca de esas Bratz o por lo menos verla de cerca. Y si te voy a inculpar de esta necesidad que yo jamás había sentido excepto cuando era pequeño y me regalaron una barbie que yo creí saltimbanqui y acabó con la cintura fracturada. ¡¡Yo quería hacerle vestiditos! Pero nunca se me ha dado bien coser y hacer ropa.
un besote!!!
Dios... ¿sabes cuantas veces he soñado que iba a supermercados a comer chocolatinas a comprar chucherías, huevos kinder y un gran etcétera? ¿Sabes con la frustración que me levantaba por la mañana? Era horrible... pensaba ¿Quién me ha robado todo lo que he comprado por la noche?
Te voy a decir una cosa que me empieza a preocupar de mí mismo. Y es que me han dado ganas de comprarme una muñeca de esas Bratz o por lo menos verla de cerca. Y si te voy a inculpar de esta necesidad que yo jamás había sentido excepto cuando era pequeño y me regalaron una barbie que yo creí saltimbanqui y acabó con la cintura fracturada. ¡¡Yo quería hacerle vestiditos! Pero nunca se me ha dado bien coser y hacer ropa.
un besote!!!
Comentario:
Es que me parto de cómo cuentas las cosas. Qué risa, madre mía, en los últimos párrafos. Y qué amigos: en dos post consecutivos hemos pasado de una amiga ex japonesa con padre espía que disimula fabricando guitarras españolas a otra amiga traficanta de chucherías.
¡JA, JA, JA, JA!
Un beso.
P.D.: Para, yo no tengo problemas con los acentos de Hairblue. En un comentatario que has hecho en la entrada anterior eran tus palabras las que parecían escritas en lenguje élfico.
Comentario:
Me quedo embobaico leyendo esas historias cotidiano-surrealistas que nos cuentas. Lo leería mejor si no me salieran interrogaciones cuando pones los acentos, creo que es pq uso Firefox..., mierda molía!
Oye, trae una bolsa por aquí y reparte, como hacíamos cuando éramos peques en el cole.
Oye, trae una bolsa por aquí y reparte, como hacíamos cuando éramos peques en el cole.