Moribundo y la penitenciagite.
El mundo se está acabando. Y no pienso que vayamos corriendo contra un inmenso precipicio con unas tijeras en la mano porque sí, Dior nos está mandando señales inequívocas.
La primera señal la tuve antes de que la vorágine decorativa sacudiera mi casa como un tsunami de dorados y brillantes.
Caminaba desorientado y hastiado hasta mi parada de renfe, un camino que suelo realizar en pocos minutos. Allí, las simpáticas repartidoras me ofrecen su publicación gratuita, todos sabemos que no es un periódico real, son arcadas manipuladas servidas en papel cuché, aún así hay gente que por conseguirlo te arrancaría el brazo a la altura del hombro.
En esto, casi me caigo rodando por el suelo del vagón (si realmente hubiera espacio para caerse uno entre todo el pelotón de personas). Leo con los ojos como platos que el limbo ya no existe.
Según explicaban el limbo había sido creado como medio disuasorio para hacer que los padres de la edad media bautizaran a sus hijos de la edad media y ahora, Ratzinger pues concede por “gracia papal” el que las personas “no bautizadas pero buenas” vayan directamente al cielo, mientras que el resto vaya al infierno. Un santo este Papa vamos, lo que no explicaban era que los invertidos, los raritos o los homosexuales en sí que habían sido buenos a pesar de las inclinaciones propias poblábamos el limbo como si aquello se tratara de una disco de ambiente con un hilo musical de Enya y mucha luz blanca.
Ahora que no existe el limbo, los gays, las lesbianas, los bisexuales y los cobradores de morosos iremos directamente al infierno. Pero como buen curioso surgen preguntas ¿Si el Papa dijo que no existía el limbo un miércoles, todos los que murieron el martes SI entraron al limbo, pero los del otro día ya no? ¿Y si cojo un avión y me voy a Australia el miércoles y llego el martes del día anterior entraría en el limbo a pesar del jet lag? Lo peor es la capilla sixtina y su representación del limbo y los infiernos… ¿Colgarán un cartel que ponga “Zona en reformas. Ampliando los infiernos para tu comodidad, Maricón”. No pude otra cosa que compartir mi ensimismamiento con mis amigos en la facultad que me apuntaron otras graves cuestiones, pues la película de “Los otros” entonces… ¡Se ha quedado desfasada!
Luego llegué a mi casa y recibí la siguiente señal. Asomado a la ventana del cuarto de mi madre observaba la contaminación del horizonte, intentando encontrar paz espiritual en la noche madrileña. Antes, mi infinito estaba decorado con la famosa figura del “Pirulí”, pero desde hace un par de años, un mastodóntico edificio blanco adorna el ski line. De pronto una luz semejante a la del faro de Alejandría deslumbró mis ojos, se apagó, se encendió, se apagó… Cuando me relajé pude ver que no era la famosa construcción helenística sino un abeto de neón. Para mi desgracia no me encontraba en Conecticut, sino que seguía en mi barrio, ahora mucho más USA que el año pasado.
Y la señal última y definitiva vino el otro día en la propia facultad de Bellas Artes. Mi amiga Sara entró portando un bote de anticelulítico, de Roc para más señas. Hasta aquí todo normal:
Sara: -“¡Joer! Ayer me dan un bote de anticelulítico y hoy me dan otro!
Yo: -“¿Qué te han dado anticelulítico? ¿Dónde?
S: -“Pues ahí, en la puerta de la facultad”
Corriendo como una liebre salgo y compruebo que es cierto. Un enorme camión reparte botes y botes de anticelulítico a la gente que ansiosa, repite escenas que observo a diario por televisión, cambiando la ayuda humanitaria por cremas y siendo aún más dantesca.
Me acerco y les pregunto si eran reales y no me comprendieron. Les pregunté si era una performance y me confirmaron que no. Eso era la realidad y formaba parte de ella.
Les hice fotos con el móvil y grabé a los bedeles cuando se llevaban en vez del bote promocional una caja de doce como si de un paquete de pañuelos se tratara.
Lady Evil y yo les pedimos un autógrafo para recopilar más pruebas tangibles.
Y el mundo se acaba porque me llevé cuatro botes de crema a casa, siendo fagocitado por los acontecimientos, echándome anticelulítico en el abdomen, quedándome embobado mirando el árbol luminoso y asimilando mi fin ardiendo en los infiernos.
Ahora si soy posmoderno.
La primera señal la tuve antes de que la vorágine decorativa sacudiera mi casa como un tsunami de dorados y brillantes.
Caminaba desorientado y hastiado hasta mi parada de renfe, un camino que suelo realizar en pocos minutos. Allí, las simpáticas repartidoras me ofrecen su publicación gratuita, todos sabemos que no es un periódico real, son arcadas manipuladas servidas en papel cuché, aún así hay gente que por conseguirlo te arrancaría el brazo a la altura del hombro.
En esto, casi me caigo rodando por el suelo del vagón (si realmente hubiera espacio para caerse uno entre todo el pelotón de personas). Leo con los ojos como platos que el limbo ya no existe.
Según explicaban el limbo había sido creado como medio disuasorio para hacer que los padres de la edad media bautizaran a sus hijos de la edad media y ahora, Ratzinger pues concede por “gracia papal” el que las personas “no bautizadas pero buenas” vayan directamente al cielo, mientras que el resto vaya al infierno. Un santo este Papa vamos, lo que no explicaban era que los invertidos, los raritos o los homosexuales en sí que habían sido buenos a pesar de las inclinaciones propias poblábamos el limbo como si aquello se tratara de una disco de ambiente con un hilo musical de Enya y mucha luz blanca.
Ahora que no existe el limbo, los gays, las lesbianas, los bisexuales y los cobradores de morosos iremos directamente al infierno. Pero como buen curioso surgen preguntas ¿Si el Papa dijo que no existía el limbo un miércoles, todos los que murieron el martes SI entraron al limbo, pero los del otro día ya no? ¿Y si cojo un avión y me voy a Australia el miércoles y llego el martes del día anterior entraría en el limbo a pesar del jet lag? Lo peor es la capilla sixtina y su representación del limbo y los infiernos… ¿Colgarán un cartel que ponga “Zona en reformas. Ampliando los infiernos para tu comodidad, Maricón”. No pude otra cosa que compartir mi ensimismamiento con mis amigos en la facultad que me apuntaron otras graves cuestiones, pues la película de “Los otros” entonces… ¡Se ha quedado desfasada!
Luego llegué a mi casa y recibí la siguiente señal. Asomado a la ventana del cuarto de mi madre observaba la contaminación del horizonte, intentando encontrar paz espiritual en la noche madrileña. Antes, mi infinito estaba decorado con la famosa figura del “Pirulí”, pero desde hace un par de años, un mastodóntico edificio blanco adorna el ski line. De pronto una luz semejante a la del faro de Alejandría deslumbró mis ojos, se apagó, se encendió, se apagó… Cuando me relajé pude ver que no era la famosa construcción helenística sino un abeto de neón. Para mi desgracia no me encontraba en Conecticut, sino que seguía en mi barrio, ahora mucho más USA que el año pasado.
Y la señal última y definitiva vino el otro día en la propia facultad de Bellas Artes. Mi amiga Sara entró portando un bote de anticelulítico, de Roc para más señas. Hasta aquí todo normal:
Sara: -“¡Joer! Ayer me dan un bote de anticelulítico y hoy me dan otro!
Yo: -“¿Qué te han dado anticelulítico? ¿Dónde?
S: -“Pues ahí, en la puerta de la facultad”
Corriendo como una liebre salgo y compruebo que es cierto. Un enorme camión reparte botes y botes de anticelulítico a la gente que ansiosa, repite escenas que observo a diario por televisión, cambiando la ayuda humanitaria por cremas y siendo aún más dantesca.
Me acerco y les pregunto si eran reales y no me comprendieron. Les pregunté si era una performance y me confirmaron que no. Eso era la realidad y formaba parte de ella.
Les hice fotos con el móvil y grabé a los bedeles cuando se llevaban en vez del bote promocional una caja de doce como si de un paquete de pañuelos se tratara.
Lady Evil y yo les pedimos un autógrafo para recopilar más pruebas tangibles.
Y el mundo se acaba porque me llevé cuatro botes de crema a casa, siendo fagocitado por los acontecimientos, echándome anticelulítico en el abdomen, quedándome embobado mirando el árbol luminoso y asimilando mi fin ardiendo en los infiernos.
Ahora si soy posmoderno.
Comentario:
Pues si, todos vamos al infierno, asi que como ya estamos predestinados... ¿Para qué ser buenos?
Me alegra mucho que mis posts os hagan reir, que para eso está la vida, para reirse, y para darse abrazos y besitos y mimitos y para que Javi nos restriegue que tiene pareja (ya pondré un post lleno de rencor e ira homicida).
Por cierto que menudo repaso que le has pegado al Blog Harlock... ¡Madre mia!
Me alegra mucho que mis posts os hagan reir, que para eso está la vida, para reirse, y para darse abrazos y besitos y mimitos y para que Javi nos restriegue que tiene pareja (ya pondré un post lleno de rencor e ira homicida).
Por cierto que menudo repaso que le has pegado al Blog Harlock... ¡Madre mia!
Comentario:
Ah, se me olvidaba, ¿y qué pasa con los que no creemos ni en el cielo, ni en el infierno, ni en el limbo?
¿A DÓNDE VOY A IR YO CUANDO ME MUERA? ¿Eso no lo ha expliado el Rachinguer?
Más besos.
Comentario:
Ja, ja, ja, ¡qué risa! Creo que con este post es con el que más me he reído.
Pues yo me quejo por la discriminación sexual (presuponiendo que los anticelulíticos son sólo para mujeres ¿?). A ver si no pueden repartir la línea entera de Biotherm Homme.
Un beso.
Comentario:
Se me ha quedado cara de castaña asada y rajada en mitad de una sarten con agujeros en el culete.
¿Pero en la facultad de bellas artes repartes tappers anticelulíticos? ¿No podrían repartir libros, novelas o preservativos?
Pero esto qué es... ¿Dónde vamos a parar? Estoy tan escandalizado... ¿Acaso no tienen piedad de los que estamos en los huesos y no engordamos a la de tres? ¿Acaso no podrían repartir para los que estamos en tratamiento bonos con dinero para tener una terapia más barata?
Y creo que lo de los bonos en bellas artes tendría más efecto que los anticelulíticos. Que conste que lo digo sin faltar... pero ¿Cuál es la tasa de drogadicción en bellas artes?
Hairblue ¿a ti te ha besado la mano un santo o qué? Si es que tienes un talento tan grande tan grande como la v. de Nacho Vidal.
Y graciar por aclararme que me voy al infierno. Yo quería ir a Oropesa con el señor Aznar y su esposísima.
¿Eso significa que estaré junto a ti en el infierno y junto a Lady Evil? Si hace mucho calor me voy a ir comprando esos ventiladores de las ex-tiendas de 20 duros.
un abrazo lleno de calor. Y no te pongas cosas en el cuerpo de esas que muchas están hechas con fetos muertos y con la piel sobrante de las operaciones de fimosis.
Ahora sonríe!
¿Pero en la facultad de bellas artes repartes tappers anticelulíticos? ¿No podrían repartir libros, novelas o preservativos?
Pero esto qué es... ¿Dónde vamos a parar? Estoy tan escandalizado... ¿Acaso no tienen piedad de los que estamos en los huesos y no engordamos a la de tres? ¿Acaso no podrían repartir para los que estamos en tratamiento bonos con dinero para tener una terapia más barata?
Y creo que lo de los bonos en bellas artes tendría más efecto que los anticelulíticos. Que conste que lo digo sin faltar... pero ¿Cuál es la tasa de drogadicción en bellas artes?
Hairblue ¿a ti te ha besado la mano un santo o qué? Si es que tienes un talento tan grande tan grande como la v. de Nacho Vidal.
Y graciar por aclararme que me voy al infierno. Yo quería ir a Oropesa con el señor Aznar y su esposísima.
¿Eso significa que estaré junto a ti en el infierno y junto a Lady Evil? Si hace mucho calor me voy a ir comprando esos ventiladores de las ex-tiendas de 20 duros.
un abrazo lleno de calor. Y no te pongas cosas en el cuerpo de esas que muchas están hechas con fetos muertos y con la piel sobrante de las operaciones de fimosis.
Ahora sonríe!
Comentario:
Te puedo asegurar que hoy tenía un humor de perros, pero has conseguido arrancarme varias amplias sonrisas a lo largo del texto :) (genial, como siempre)
Chico, tus reflexiones sobre el limbo son dignas de ser publicadas en algún sitio, y tú tranquilo, nene, que el Papa será nuestro Salvador...,tiempo al tiempo. Pero me da que nosotros siempre hemos tenido un billete directo al infierno, eh. Piensa que allí nos encontraremos con Brian Molko, que siempre en un aliciente.
En cuanto al anticelulítico, anonadado me hallo. En mi Universidad lo máximo que repartieron fueron zumos que te dejaban los dientes como chirriando, pero anticeclulítico... Y, bueno, posmoderno ya lo eras, al menos tu literatura.
Creo que me voy a leer el post otra vez, a ver si se me quita la mala hostia del todo, que me ha encantao.
Un beso, hairblue.
Chico, tus reflexiones sobre el limbo son dignas de ser publicadas en algún sitio, y tú tranquilo, nene, que el Papa será nuestro Salvador...,tiempo al tiempo. Pero me da que nosotros siempre hemos tenido un billete directo al infierno, eh. Piensa que allí nos encontraremos con Brian Molko, que siempre en un aliciente.
En cuanto al anticelulítico, anonadado me hallo. En mi Universidad lo máximo que repartieron fueron zumos que te dejaban los dientes como chirriando, pero anticeclulítico... Y, bueno, posmoderno ya lo eras, al menos tu literatura.
Creo que me voy a leer el post otra vez, a ver si se me quita la mala hostia del todo, que me ha encantao.
Un beso, hairblue.