Christmas Eve Cool.
La nochebuena empezó mal. Desobedeciendo todos los manuales para superar una ruptura de una manera sana, le envié un mensaje:
“Como si fuéramos amigos, muchos abrazos y el deseo de que pases una feliz navidad. Gracias por los momentos compartidos, espero algún día hablarte. Un beso.”
Me respondió:
“Te deseo lo mismo a ti también y que pases buena noche junto a los tuyos. Besos y felices fiestas”
Al menos no me había insultado ni nada. Se limitó a copiar la frase impresa de las felicitaciones navideñas de los sesenta. Impersonal hasta la arcada. Me dio dolor de estómago.
Mi madre colocaba la comida en los platos. Al menos este año si tendría algo especial. Toda la comida era japonesa.
Mamá moribunda insinuaba desde hace tiempo que no le apetecía mucho cocinar para nochebuena con frases maravillosas tipo: “Quien quiera comida este año que se joda y cocine porque no me voy a encerrar a cocinar por vuestros cojones”. Visto lo visto, comunicóloga buscó un restaurante japonés, se informó y el mismo día de nochebuena podíamos ir a ver los menús y recogerlos.
Acudimos a recoger la cena. Sushi, Sashami, Tempura y muchas cosas más. Definitivamente era la nochebuena más cool y trendy, trendy de toda mi vida. Porque esta cena era además el ensayo de la maxi-cena que es la nochevieja, cuando vienen aquellos familiares que degollaríamos con una copa rota en la menor ocasión.
A la nochebuena solamente acudía ajeno a la familia moribunda David, el novio de comunicóloga.
Todo el mundo me miraba acusador para que no montara ninguna, porque David me cae muy bien pero también hemos tenido nuestras cosillas.
Porque el chico es muy especial, hay que reconocerlo. Solamente deciros que la primera vez que comió un huevo frito fue en mi casa, casi a regañadientes y preguntando primero que qué era eso. Encima no come pescados en los que pueda encontrar ningún tipo de espinas ni carnes con huesos, por ejemplo una codorniz o alitas de pollo.
Un día, mi madre hizo pescado para comer, al venir David tuvo que elaborar espaguetis exclusivamente para él (son la base de su pirámide alimenticia), cosa que me jorobó bastante. Al estar ya quemadito y él tener una personalidad un poco pesada del tipo “Miradme, miraaaadme” saltó la chispa.
Empezamos a discutir sobre educación y de que si a los niños se les puede enseñar a comer de todo. El tema de la educación es muy sensible y más para una persona que pasa los veranos intentando enseñar a los niños aunque sea a mear en la taza. Yo opinaba que si, y él que no, que si un niño se le emperejila no come pescado.
Él se calentaba cada vez más, gritando más y más alto. Que me griten me pone muy nervioso y me bloquea. Además entendió que insinuaba que sus padres le habían malcriado (nada más lejos de la realidad pese a las evidencias).
Y llega ese momento en la vida de toda persona en la que tiene que tomar decisiones:
- Me callo, aguanto hasta que pare de gritar y sigo comiendo.
- Me levanto de la mesa y dejo de comer.
- Cojo el pescado de mi plato, se lo lanzo a la cabeza y aunque no lo coma que lo pruebe y se largue de una vez.
Así que trasladé mi pescado desde el punto A al punto B en décimas de segundo, haciendo el silencio en todos los comensales. Se levantó e insultándome de la manera más grotesca y fugaz de toda mi vida salió raudo por la puerta. Al final me disculpé y eso, que conste.
Cenamos japonés sin quejas de David. Todo muy bueno. Con nuestra vajilla cuadrada, nuestros palillos rojos…
Después de la cena sesión de fotos para intentar parecer una familia normal. Las caras forzadas nos delatan, los brindis más fingidos de la historia, pero ante todo dientes.
Para finalizar, lo más bizarro. El regalo colectivo de Papá Noel; ¿Un set de wok? ¿Zapatillas familiares con las iniciales? ¿El Dvd de los chicos del coro? No, la playstation con el singstar.
Y la competitividad nos poseyó a todos. Berreando por Amaral e incluso por “El barrio” cantamos hasta las 5 de la mañana, cuando entonar era algo como oir a Mila Ximenez aclararse la garganta.
Y así esperamos a la nochevieja, pegándonos por ensayar el singstar, viendo quien consigue más puntos y completando los perfiles. Mi nombre es Cojones, mi madre Morritos, diseñadora es Chochi y comunicóloga es Misstetas.
Me despido tarareando lo de “sin ti no soy nada, una gota de lluvia…”, yo he sido el que más puntos he sacado en esa canción. Que se jodan.
“Como si fuéramos amigos, muchos abrazos y el deseo de que pases una feliz navidad. Gracias por los momentos compartidos, espero algún día hablarte. Un beso.”
Me respondió:
“Te deseo lo mismo a ti también y que pases buena noche junto a los tuyos. Besos y felices fiestas”
Al menos no me había insultado ni nada. Se limitó a copiar la frase impresa de las felicitaciones navideñas de los sesenta. Impersonal hasta la arcada. Me dio dolor de estómago.
Mi madre colocaba la comida en los platos. Al menos este año si tendría algo especial. Toda la comida era japonesa.
Mamá moribunda insinuaba desde hace tiempo que no le apetecía mucho cocinar para nochebuena con frases maravillosas tipo: “Quien quiera comida este año que se joda y cocine porque no me voy a encerrar a cocinar por vuestros cojones”. Visto lo visto, comunicóloga buscó un restaurante japonés, se informó y el mismo día de nochebuena podíamos ir a ver los menús y recogerlos.
Acudimos a recoger la cena. Sushi, Sashami, Tempura y muchas cosas más. Definitivamente era la nochebuena más cool y trendy, trendy de toda mi vida. Porque esta cena era además el ensayo de la maxi-cena que es la nochevieja, cuando vienen aquellos familiares que degollaríamos con una copa rota en la menor ocasión.
A la nochebuena solamente acudía ajeno a la familia moribunda David, el novio de comunicóloga.
Todo el mundo me miraba acusador para que no montara ninguna, porque David me cae muy bien pero también hemos tenido nuestras cosillas.
Porque el chico es muy especial, hay que reconocerlo. Solamente deciros que la primera vez que comió un huevo frito fue en mi casa, casi a regañadientes y preguntando primero que qué era eso. Encima no come pescados en los que pueda encontrar ningún tipo de espinas ni carnes con huesos, por ejemplo una codorniz o alitas de pollo.
Un día, mi madre hizo pescado para comer, al venir David tuvo que elaborar espaguetis exclusivamente para él (son la base de su pirámide alimenticia), cosa que me jorobó bastante. Al estar ya quemadito y él tener una personalidad un poco pesada del tipo “Miradme, miraaaadme” saltó la chispa.
Empezamos a discutir sobre educación y de que si a los niños se les puede enseñar a comer de todo. El tema de la educación es muy sensible y más para una persona que pasa los veranos intentando enseñar a los niños aunque sea a mear en la taza. Yo opinaba que si, y él que no, que si un niño se le emperejila no come pescado.
Él se calentaba cada vez más, gritando más y más alto. Que me griten me pone muy nervioso y me bloquea. Además entendió que insinuaba que sus padres le habían malcriado (nada más lejos de la realidad pese a las evidencias).
Y llega ese momento en la vida de toda persona en la que tiene que tomar decisiones:
- Me callo, aguanto hasta que pare de gritar y sigo comiendo.
- Me levanto de la mesa y dejo de comer.
- Cojo el pescado de mi plato, se lo lanzo a la cabeza y aunque no lo coma que lo pruebe y se largue de una vez.
Así que trasladé mi pescado desde el punto A al punto B en décimas de segundo, haciendo el silencio en todos los comensales. Se levantó e insultándome de la manera más grotesca y fugaz de toda mi vida salió raudo por la puerta. Al final me disculpé y eso, que conste.
Cenamos japonés sin quejas de David. Todo muy bueno. Con nuestra vajilla cuadrada, nuestros palillos rojos…
Después de la cena sesión de fotos para intentar parecer una familia normal. Las caras forzadas nos delatan, los brindis más fingidos de la historia, pero ante todo dientes.
Para finalizar, lo más bizarro. El regalo colectivo de Papá Noel; ¿Un set de wok? ¿Zapatillas familiares con las iniciales? ¿El Dvd de los chicos del coro? No, la playstation con el singstar.
Y la competitividad nos poseyó a todos. Berreando por Amaral e incluso por “El barrio” cantamos hasta las 5 de la mañana, cuando entonar era algo como oir a Mila Ximenez aclararse la garganta.
Y así esperamos a la nochevieja, pegándonos por ensayar el singstar, viendo quien consigue más puntos y completando los perfiles. Mi nombre es Cojones, mi madre Morritos, diseñadora es Chochi y comunicóloga es Misstetas.
Me despido tarareando lo de “sin ti no soy nada, una gota de lluvia…”, yo he sido el que más puntos he sacado en esa canción. Que se jodan.
Comentario:
La de veces que me he quedao con ganas de tirar a la cara la cena a más de uno...
Comentario:
¡Ay, ay! Que una no se puede retrasar, que se me va la pinza y el mismo día que actualizas se peta todo de mensajes.
Pues sí mi niño, las cenas en la maison moribunda son únicas, pero las mías no se le quedan atrás. Este año, tocó cantar villancicos y Karina regados con Ribera del Duero.
¡¡A ver para cuándo una competición familiar de canciones horteras!! Es más, a ver cuándo me invitas a tu casa, que hace ya mucho que no voy. Claro, que los motivos son básicamente que cada uno vivimos en una punta de Madrid, y que tu madre y tus hermanas conocen al dedillo toda mi vida sexual... uhmmm. Bueno, por jugar al SingStar lo que sea.
Y bueno, lo del pescado tiene más gracia si explicas que hiciste una catapulta con el tenedor y que el trocito aterrizó en su cara, la cual empezó a enrojecer antes de empezar a insultar.
¡Recursos, mi niño, recursos!
Kaotot, ¡eres un sol y el tío perfecto! (tú se lo explicas a mi novio, ¿vale?) El moribundo es un vago de mierda, pero no te preocupes, que a Barcelona me lo llevo yo como sea, y hacemos un trío de guarretes, ¡jijiji!
¡Besitos lascivos a todos y todas!
Pues sí mi niño, las cenas en la maison moribunda son únicas, pero las mías no se le quedan atrás. Este año, tocó cantar villancicos y Karina regados con Ribera del Duero.
¡¡A ver para cuándo una competición familiar de canciones horteras!! Es más, a ver cuándo me invitas a tu casa, que hace ya mucho que no voy. Claro, que los motivos son básicamente que cada uno vivimos en una punta de Madrid, y que tu madre y tus hermanas conocen al dedillo toda mi vida sexual... uhmmm. Bueno, por jugar al SingStar lo que sea.
Y bueno, lo del pescado tiene más gracia si explicas que hiciste una catapulta con el tenedor y que el trocito aterrizó en su cara, la cual empezó a enrojecer antes de empezar a insultar.
¡Recursos, mi niño, recursos!
Kaotot, ¡eres un sol y el tío perfecto! (tú se lo explicas a mi novio, ¿vale?) El moribundo es un vago de mierda, pero no te preocupes, que a Barcelona me lo llevo yo como sea, y hacemos un trío de guarretes, ¡jijiji!
¡Besitos lascivos a todos y todas!
Comentario:
Pues yo creo que el maleducado fue David, porque nunca, nunca, nunca se puede armar un pollo en una casa donde te han invitado a comer.
Me muero de ganas de que llegue Fin de Año para que cuentes si hubo copas rotas o no. Pero ¿quiénes sois?, ¿los Tarantos y los Montoya? Ja, ja, ja...
Un beso.
Comentario:
Dios... ¿y si me hago heterosexual, hago que tu hermana corte con su novio para las próximas navidades y así puedo vivir una navidad con vosotr@s? Aixx... sería genial genial. y yo cantando... super guachi...
que conste que yo soy mister (o miss, como quieras) finolis de la comida. con decirte que he sido dos años vegetariano ovolácteo... todo lo que veo con grasa lo aparto en el plato. Y comiendo pescado soy de lo peorcito. Con decirte que me gusta más el pescado congelado que el fresco...
Así que no te convengo como novio... y cocino fatal. Yo me alimentaría con verduritas todo el día... bueno y con pasta, y arroz, pero carne carne como poca.
besitos grandes y otros pequeños para tu cuello
que conste que yo soy mister (o miss, como quieras) finolis de la comida. con decirte que he sido dos años vegetariano ovolácteo... todo lo que veo con grasa lo aparto en el plato. Y comiendo pescado soy de lo peorcito. Con decirte que me gusta más el pescado congelado que el fresco...
Así que no te convengo como novio... y cocino fatal. Yo me alimentaría con verduritas todo el día... bueno y con pasta, y arroz, pero carne carne como poca.
besitos grandes y otros pequeños para tu cuello
Comentario:
Yo no podía imaginar una Nochebuena en tu casa de otra manera. Con comida japonesa, cantando y poniéndoos esos nombres. En serio, sois únicos (genial lo de Mila Ximénez)
En cuanto a lo del sms, pues creo que es un poco de autoflagelación. Es un deporte que todos hemos practicado en algún momento de nuestra vida, no? Pero lo de Amaral..., sin él eres mucho. Cambia la letra, en una casa tan surrealista como la tuya pasará desapercibido.
Un beso y feliz-artístico-lleno de palabras-ilusiones-surrealismos-año.
En cuanto a lo del sms, pues creo que es un poco de autoflagelación. Es un deporte que todos hemos practicado en algún momento de nuestra vida, no? Pero lo de Amaral..., sin él eres mucho. Cambia la letra, en una casa tan surrealista como la tuya pasará desapercibido.
Un beso y feliz-artístico-lleno de palabras-ilusiones-surrealismos-año.
Comentario:
el sms navideño q recibí de mi rollo más intenso, fue "hola. que tengas feliz navidad y nuevo año. hablamos uno de estos dias?".
realmente no se que puede significar. ella fue la que me lo envió, a mi ni se me pasó por la cabeza hacerlo ya que no acabamos muy bien...
mensajes ocultos? mensajes estandar a los q le doy la vuelta para llevarlos a mi terreno? simples mensajes?
la verdad está ahí fuera