Reminiscencias moribundas.
Voy a comenzar hoy un repaso. La cercanía del día 16 me pone cada vez más místico, noto que la personalidad piscis, tan insegura, tan soñadora y tan estridente se hace cada vez más hueco en mis gestos y mis palabras.
Voy a repasar mis dibujos, desde que en segundo de bachillerato descubriese que para poder entrar en la facultad de los artistas se debía pasar una prueba de nivel, prueba que todo sea dicho, pasaría un gato desmembrado moviendo una brocha embadurnada en sus jugos gástricos por encima de un lienzo.
Cuando me enteré de lo de la prueba me compré un bloc de esbozo de tamaño DIN A 3 y comencé a dibujar, lo que se me ocurría, lo que veía… colgaré algunos escaneados de estos primeros dibujos, después os mostraré mi prueba de acceso aprobada y terminaremos haciendo un recorrido por acuarelas y demás piezas de primer curso. El nivel es malo, el nivel es malísimo… pero sin ellas no hubiera alcanzado ninguna calidad en mis obras actuales.
Y lo que era dibujar porque si. Eso si era una gozada. Te ponías a estudiar conocimiento del medio o cualquier otra chorrada de la que experimentaron con la primera generación de la ESO y entre tema y tema te dibujas una chorradita.
De pequeño ya apunté maneras y también aptitudes para el dibujo. Por supuesto que era un niño especial, decoraba todas las hojas que caían en mis manos. Además de mi clara predisposición artística gocé de ser una persona inteligente por encima de la media (bajo test estatal) aunque al igual que Lisa Simpson, la falta de unos ingresos también por encima de la media me destinaron al pozo que es el colegio público. Todas mis profesoras disfrutaban conmigo en clase, el primero en entregar todo, el primero en acabar todo, disfraces de carnavales perfectos, redacciones estupendas…
Debido a mi superioridad intelectual era el encargado de realizar cualquier tipo de pancarta, cartel o diseño para todo el colegio. En mis años escolares convertí los pasillos en un museo personal moribundo. No importaba que los demás niños tuvieran clase de matemáticas y lenguaje, me sacaban sin piedad del aula y me tiraba las cinco horas escolares dibujando un lazo azul gigante o palomas para el día de la paz (invento totalmente subversivo).
Realicé las decoraciones navideñas, los dibujos de los adornos que los demás niños, con su reducida creatividad tan sólo se encargaban de colorear, mis carteles se exponían en el día de puertas abiertas, para envidia de las demás madres que en vano, buscaban alguna creación de su retoño.
Acumulé los premios anuales que se otorgaban por curso en la realización de un cómic para el día del libro así como la realización anual de un marca-páginas que se repartía entre todos los alumnos. Siempre me tocaba a mí y en cierto modo ejercí una dictadura artística dentro de mi escuela.
Cuando te das cuenta de que todo lo que haces es lo mejor, lejos de sentir ganas de más fama y fortuna me encontré con que por una vez quería saber lo que era perder o por lo menos ser segundo. Intenté hacer un dibujo horrible, terrible y sonriendo con mis primeras sonrisas maquiavélicas se lo entregué a la profesora. No resultó, el cambio de estilo les pareció mucho más moderno y acabó colgado de la pared de la clase que respiraba monotema de autor.
Era irremediable, si desde los dos años ya dibujé mi cocina en perspectiva y en preescolar me explayaba haciendo parques con perros haciendo pis en las farolas o dibujando el maneken pis cuando mis compañeros no entendían cómo coger el bolígrafo no podía intentar ser mediocre.
Mis profesores del colegio se despidieron de mí con lágrimas en los ojos, se iba el chico perfecto, delegado de clase, dibujante y con nota media 10, querido por el claustro.
Hace poco me enteré de que mi profesora de último curso acababa de morir (realmente joven), posiblemente víctima del tabaco, pues era una fumadora empedernida.
Gracias señorita Piedad, por los carteles, y por hablarme como un adulto siempre…
Voy a repasar mis dibujos, desde que en segundo de bachillerato descubriese que para poder entrar en la facultad de los artistas se debía pasar una prueba de nivel, prueba que todo sea dicho, pasaría un gato desmembrado moviendo una brocha embadurnada en sus jugos gástricos por encima de un lienzo.
Cuando me enteré de lo de la prueba me compré un bloc de esbozo de tamaño DIN A 3 y comencé a dibujar, lo que se me ocurría, lo que veía… colgaré algunos escaneados de estos primeros dibujos, después os mostraré mi prueba de acceso aprobada y terminaremos haciendo un recorrido por acuarelas y demás piezas de primer curso. El nivel es malo, el nivel es malísimo… pero sin ellas no hubiera alcanzado ninguna calidad en mis obras actuales.
Y lo que era dibujar porque si. Eso si era una gozada. Te ponías a estudiar conocimiento del medio o cualquier otra chorrada de la que experimentaron con la primera generación de la ESO y entre tema y tema te dibujas una chorradita.
De pequeño ya apunté maneras y también aptitudes para el dibujo. Por supuesto que era un niño especial, decoraba todas las hojas que caían en mis manos. Además de mi clara predisposición artística gocé de ser una persona inteligente por encima de la media (bajo test estatal) aunque al igual que Lisa Simpson, la falta de unos ingresos también por encima de la media me destinaron al pozo que es el colegio público. Todas mis profesoras disfrutaban conmigo en clase, el primero en entregar todo, el primero en acabar todo, disfraces de carnavales perfectos, redacciones estupendas…
Debido a mi superioridad intelectual era el encargado de realizar cualquier tipo de pancarta, cartel o diseño para todo el colegio. En mis años escolares convertí los pasillos en un museo personal moribundo. No importaba que los demás niños tuvieran clase de matemáticas y lenguaje, me sacaban sin piedad del aula y me tiraba las cinco horas escolares dibujando un lazo azul gigante o palomas para el día de la paz (invento totalmente subversivo).
Realicé las decoraciones navideñas, los dibujos de los adornos que los demás niños, con su reducida creatividad tan sólo se encargaban de colorear, mis carteles se exponían en el día de puertas abiertas, para envidia de las demás madres que en vano, buscaban alguna creación de su retoño.
Acumulé los premios anuales que se otorgaban por curso en la realización de un cómic para el día del libro así como la realización anual de un marca-páginas que se repartía entre todos los alumnos. Siempre me tocaba a mí y en cierto modo ejercí una dictadura artística dentro de mi escuela.
Cuando te das cuenta de que todo lo que haces es lo mejor, lejos de sentir ganas de más fama y fortuna me encontré con que por una vez quería saber lo que era perder o por lo menos ser segundo. Intenté hacer un dibujo horrible, terrible y sonriendo con mis primeras sonrisas maquiavélicas se lo entregué a la profesora. No resultó, el cambio de estilo les pareció mucho más moderno y acabó colgado de la pared de la clase que respiraba monotema de autor.
Era irremediable, si desde los dos años ya dibujé mi cocina en perspectiva y en preescolar me explayaba haciendo parques con perros haciendo pis en las farolas o dibujando el maneken pis cuando mis compañeros no entendían cómo coger el bolígrafo no podía intentar ser mediocre.
Mis profesores del colegio se despidieron de mí con lágrimas en los ojos, se iba el chico perfecto, delegado de clase, dibujante y con nota media 10, querido por el claustro.
Hace poco me enteré de que mi profesora de último curso acababa de morir (realmente joven), posiblemente víctima del tabaco, pues era una fumadora empedernida.
Gracias señorita Piedad, por los carteles, y por hablarme como un adulto siempre…
Comentario:
Me he acordado de mis libros del colegio, repletos de dibujos y caricaturas. Me gustaría haber conservado el de literatura, el cual se pasaban mis compañeros para reírse con las transfiguraciones faciales a las que sometía a los autores. Qué época...
Un beso.
Comentario:
Por Dior, que en serio se toma la gente las palabras. Tu defínete como quieras.. Lo que no has contado era como pintabas a tus compañeras, como las maquillabas, que todos sabemos que ya apuntabas de pequeño :D
Nah, es broma. Un besote.
Nah, es broma. Un besote.
Comentario:
Reconózcolo, el ego pudo más que la descripción objetiva, aunque me hubiera gustado dejar más claro que mis profesores me convirtieron en una máquina de dibujar descuidando incluso que me pasara días sin pisar el aula por el simple hecho de poder recuperar rápido lo perdido.
Me pasé mis cursos rodeado de profesores en vez de compañeros.
Pero ¡Hey! ¡En el insti comencé a engordar como un cabrón y me convertí en un deshecho social! ¡Se puede decir que lo he vivido todo!
Me pasé mis cursos rodeado de profesores en vez de compañeros.
Pero ¡Hey! ¡En el insti comencé a engordar como un cabrón y me convertí en un deshecho social! ¡Se puede decir que lo he vivido todo!
Comentario:
Vale, tomémoslo como autodescripción, abstengámonos de juzgar severamente. Los artistas, o los que queremos serlo, nos ponemos a veces un poco pesados con eso de que somos un pelín especiales. En el fondo, creo que esto tiene un componente de inseguridad, al menos en mi caso.
¿Sabes qué? Yo también doy por encima de lo normal en los tests de CI, pero eso no es más que un síntoma. Lo malo es cuando en el trabajo se dan cuenta (yo nunca lo he mencionado, pero alguien ha debido de revisar los tests psicotécnicos que nos hicieron al entrar, y qué coño, funcionamos de una manera un poco distinta). Entonces empiezan los jefes a tratarte de otra manera, los compañeros a envidiarte y a maltratarte... Pero en fin, una intenta acercarse a quienes son sus verdaderos amigos. Hay mucha gente buena por ahí, además de los indeseables.
PD: yo sufrí en parte el fracaso escolar. Y no pasa nada, me recuperé en un verano.
¿Sabes qué? Yo también doy por encima de lo normal en los tests de CI, pero eso no es más que un síntoma. Lo malo es cuando en el trabajo se dan cuenta (yo nunca lo he mencionado, pero alguien ha debido de revisar los tests psicotécnicos que nos hicieron al entrar, y qué coño, funcionamos de una manera un poco distinta). Entonces empiezan los jefes a tratarte de otra manera, los compañeros a envidiarte y a maltratarte... Pero en fin, una intenta acercarse a quienes son sus verdaderos amigos. Hay mucha gente buena por ahí, además de los indeseables.
PD: yo sufrí en parte el fracaso escolar. Y no pasa nada, me recuperé en un verano.
Comentario:
Tengo que decir que este post me ha resultado terriblemente pretencioso... no me hubiese gustado ser compañero tuyo... no soporto a la gente que se cree perfecta y lo exuda por sus poros de la piel.
Comentario:
mejor que no intentes ser mediocre. de eso ya se encargan la gran mayoría de bloggers.
lalala.
lalala.
Comentario:
me apunto el 16 :-) es q los piscis somos así de extraños hijo mio....
kss
kss
Comentario:
El chico perfecto... una pena, por un momento me pareciste majete, ahora... bueno, siempre me quedará admirar tu obra desde el anonimato. Yo, como escribí hace algún tiempo, crecí siendo el tuerto del país de los ciegos, y ahora sigo siendo el tuerto, pero en "mi" país ya no quedan ciegos... Besus!!
Comentario:
¿Artista guapo e inteligente busca pareja y no la encuentra?
En serio que te tiene que pasar algo. Seguro que tienes dos penes, o algun poder psiquico chungo tipo carry, por que si no no me lo explico, jaja.
En serio que te tiene que pasar algo. Seguro que tienes dos penes, o algun poder psiquico chungo tipo carry, por que si no no me lo explico, jaja.